Estados ricos, empresas quebradas: la actividad privada sufre más la crisis

La situación económica ha generado una paradoja: los municipios y el Estado provincial tienen cuentas sólidas, pero las empresas acusan números en rojo. El impacto se siente en el empleo privado. 

Avatar del Pablo Icardi

Pablo Icardi

Las constructoras son algunas de las que más sufren la crisis. 

La crisis que vive Mendoza ha generado una paradoja: los municipios y el Estado provincial tienen presupuestos robustos y hasta ahorros invertidos en plazo fijo. Pero las empresas están en crisis y con números en rojo. En el plano de los trabajadores se nota una tendencia similar. Los empleados estatales tienen garantizado, además de su estabilidad, que no perderán ni un centavo frente a la inflación gracias a la actualización automática de los salarios; mientras que en la actividad privada aún no se cierran paritarias.

La paradoja de la economía local tiene explicaciones políticas. Las provincias tienen más recursos y las empresas sufren la recesión. Por eso, por ejemplo, la catarata de indicadores negativos que el INDEC informa a diario; desde el bajo uso de la capacidad instalada, a la caída de la obra pública financiada por la Nación. Todo afecta.

En los últimos días se conocieron los números de tres de las principales empresas de Mendoza. Se trata de empresas que por su magnitud tienen la capacidad de mover la aguja y también representan el tope superior en cuanto a magnitud de facturación, cantidad de empleados, valor agregado y otros detalles. Las empresas Cartellone, IMPSA y CEOSA declararon que tuvieron pérdidas millonarias en el último año. Las tres presentan sus números ante la Comisión de Valores porque justamente cotizan y participan del mercado de capitales. Las tres tienen, también, contextos particulares que hacen a la vida pública del país y la provincia. “Obviamente esto tiene una fuerte repercusión en el empleo y en la economía regional”, asintió ante la consulta de MDZ el representante legal de una de las empresas citadas.

Quebrantos

Cartellone es una de las principales empresas constructoras del país. Según el balance presentado por ante la CNV, tiene números en rojo que alertan: declaró una pérdida de 710 millones de pesos en el último año. Así quedó registrado en la última reunión de accionistas. A ese dato se le suma una demanda por la cual la justicia trabó un embargo por más de 650 millones de pesos.

Cartellone tuvo un balance en rojo.

IMPSA está en pleno proceso de reestructuración, tras los problemas financieros que arrastró esa emblemática empresa mendocina. Ahora, con nuevos dueños, ha crecido en cuanto a desarrollo de proyectos, pero el paso de la historia reciente sigue impactando. Por eso tuvo pérdidas por más de 500 millones de pesos, según el acta de la reunión de directorio realizada el 6 de mayo pasado. Aunque el resultado del ejercicio tuvo una ganancia de 2700 millones de pesos, tras distintos reajustes se determinó un “quebranto acumulado de 584 millones de pesos.

IMPSA sigue en proceso de reestructuración y aún siente la crisis heredada.

El caso de CEOSA es uno de los que más sorprenden porque se trata de una firma que tuvo expansión en los últimos tiempos, pues ha sido adjudicataria de obras públicas diversas en Mendoza y también a nivel nacional. Sin embargo, su último balance dio negativo. Ante la Comisión Nacional de Valores declaró una pérdida de 241 millones de pesos.

CEOSA también informó que tuvo pérdidas.

En la misma línea de esas empresas grandes pueden entrar las cadenas de retail, que reducen facturación y personal. La actividad privada en general está en retracción en Mendoza y se siente: el 38% de la población económicamente activa tiene problemas de empleo (entre desocupados, subocupados y ocupados demandantes) y hay problemas para crear trabajo.

Estados ricos

La contracara son las cuentas públicas. Hay municipios, como Maipú y Godoy Cruz, que tienen ahorros millonarios que “alcanzan para varias nóminas salariales”, según explicó un experto en finanzas. Algo similar ocurre en el Estado provincial, que tiene también depósitos que exceden la nómina de gastos. Luego de haber ordenado las cuentas públicas, incluso, Mendoza mantiene un importante ritmo de inversión a pesar de la crisis y tiene un colchón para sostener vaivenes. 

Esa situación se emula a nivel nacional, donde hay provincias que tiene superávit gracias a un hecho político: el aumento de las transferencias nacionales por la devolución de la coparticipación que antes se retenía para la ANSES (entre otros temas). Curiosamente ese tema fue retomado por el gobernador Alfredo Cornejo en su discurso ante los radicales. Cornejo cuestionó la “ingenuidad” política de gobierno Nacional por haber liberado fondos sin ningún compromiso político de los gobernadores que los recibieron.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?