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En plena crisis yerbatera, Karina Milei exporta el manual libertario de CABA a Misiones y "enseña" cómo formar dirigentes

Un modelo que ya se aplicó en la Ciudad de Buenos Aires, ahora se replica en el interior del país en medio de críticas por la desregulación del mercado de la yerba mate y el impacto directo en productores.

La presidenta de La Libertad Avanza, Karina Milei.

La presidenta de La Libertad Avanza, Karina Milei.

La Libertad Avanza

Una inesperada visita de Karina Milei en Posadas para mover fichas dentro del armado libertario. Este sábado, la Secretaria General de la Presidencia encabezará el lanzamiento de la Escuela de Dirigentes de La Libertad Avanza, la herramienta con la que el oficialismo busca ordenar su propia estructura interna y empezar a formar cuadros propios en todo el país. La jugada se da en paralelo a un clima cada vez más sensible en la provincia, donde el impacto de las políticas económicas nacionales empieza a generar ruido.

El evento se realizará en el Hotel Julio César de la capital misionera, donde se presentará el programa de formación política y técnica, además de anunciarse el equipo que tendrá a cargo la educación de los futuros dirigentes libertarios. Una especie de capacitación para libertarios que quieran reafirmar las bases del modelo de construcción política.

La lógica que atraviesa el proyecto es bastante clara dentro del oficialismo: si se avanza con un armado propio, se evitan los esquemas de intermediación y las estructuras de la política provincial. El modelo ya les funcionó en territorio conocido; CABA fue la pionera y ahora Misiones espera el orden de construcción territorial entre distritos por parte del oficialismo.

Karina Milei junto a Diego Santilli.

Karina Milei junto a Diego Santilli.

La escuelita

El modelo que ahora llega a Misiones ya tuvo su primera experiencia en el barrio porteño de Recoleta. Allí se presentó la estructura inicial de un programa que luego se transformó en una herramienta de expansión política, con el objetivo de formar dirigentes propios y evitar la dependencia de estructuras externas al espacio.

En aquel lanzamiento, la funcionaria dejó una definición que terminó marcando el sentido político del proyecto dentro del oficialismo. “Queremos preparar a quienes tendrán la responsabilidad de gestionar, representar las ideas de la libertad y llevar adelante el modelo del presidente Milei en la Ciudad”, fue la frase que sintetizó el espíritu de la iniciativa y que hoy se replica como parte del discurso de expansión a todo el país.

La experiencia porteña arrancó con una primera camada de alrededor de 60 alumnos y un esquema de formación orientado a la gestión pública, la administración del Estado y la construcción de liderazgo político. A eso se sumó un laboratorio de ideas con participación de funcionarios nacionales y referentes del equipo económico, entre los que se mencionan figuras como Federico Sturzenegger y Luis Caputo.

El objetivo fue desde el inicio ordenar la estructura libertaria, centralizar las ideas, evitar las bifurcaciones o aperturas dentro del partido y empezar a generar una base propia de dirigentes con capacidad de ocupar espacios de gestión en el futuro.

Karina Milei encabezó un acto partidario en Suipacha

Karina Milei encabezó un acto partidario en Suipacha

¿Y la crisis yerbatera?

La llegada de la Secretaria General se da en un territorio que no está justamente en calma; en Misiones, el conflicto con el sector yerbatero viene escalando y ya se convirtió en uno de los principales puntos de fricción entre productores y la política económica nacional. La discusión no es solo técnica, sino también social, porque empieza a tener injerencia en la sustentabilidad de la actividad.

Según advierten productores de la región, la desregulación del mercado dejó al sector en una situación crítica. La hoja verde se paga hoy entre 180 y 230 pesos el kilo, mientras que los costos de cosecha, transporte y aportes laborales absorben prácticamente la totalidad del ingreso. En ese escenario, los márgenes desaparecen y en muchos casos la actividad deja de ser rentable incluso para sostener los yerbales.

Si los productores no cosechan porque los números no cierran, la economía de los trabajadores del agro se ve afectada y la producción general sufre una caída con retracción del sector primario, es decir: la economía regional sufre.