Emoción violenta y una protesta que incomoda: la compleja situación del hombre que atropelló y mató a un ladrón
El hombre que persiguió y mató a un ladrón sigue aprehendido y analizan el delito por el que puede ser acusado. Por qué creen que actuó bajo emoción violenta y no en exceso de legítima defensa. Los reclamos de los vecinos que incomodan en el Gobierno.
Personal de la Policía Científica trabajó en la escena donde el hombre atropelló y mató a un presunto ladrón.
ALF PONCE MERCADO/MDZ“La droga está haciendo estragos. Acá hay dos víctimas”, decía, con temple, el padre de Franco, el hombre que está detenido por haber matado, tras perseguirlo con la camioneta, a otro hombre que había robado en su casa de Las Heras. Los vecinos de Franco se manifestaron para que lo liberen y el caso repercute también políticamente por esa presión.
Las dos personas involucradas se conocían. César González, el hombre que murió, solía merodear el barrio y más de una vez, según comentaron los vecinos, pidió ayuda en el local de la persona a la que le robó; y lo ayudaron. Franco es comerciante, vecino conocido del barrio Altos del Oeste. Ambos son parte de una historia de compleja resolución. Un robo, una persecución y una muerte. Todo en pocos minutos y resuelto entre particulares. Ahora, el sistema jurídico y político deben desandar ese camino para resolver. La situación penal del hombre detenido está en manos de la fiscal Andrea Lazo, que tiene presiones extra. Aunque en principio se hablaba de “exceso en legítima defensa”, esa teoría se cae: el hombre no estaba siendo agredido, sino que persiguió a los delincuentes que habían robado. Sí, en cambio, cobra fuerza otra teoría para alivianar la acusación: que el hombre actuó por emoción violenta.
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Hacia esa idea avanza el asesoramiento legal del acusado. La forma en la que sucedieron los hechos podría ayudarlo.
Emoción violenta
El ladrón ingresó durante la madrugada, fue descubierto, abordó a la esposa y la golpeó, alcanzó a robar una bicicleta para escapar. Franco se despertó, salió sin vestirse a perseguirlo en su camioneta. La esposa llamó al 911 en medio de ese caos para alertar.
Las claves para abonar esa teoría son los tiempos, es decir cuál fue el recorrido temporal entre que ocurrió el robo y la persecución. También la flagrancia; es decir que la muerte del ladrón ocurrió cando lo descubrieron robando y agrediendo a una de las personas, cuestión que generó, según esa teoría, el supuesto enceguecimiento, la emoción violenta. Otro concepto relevante es la intencionalidad: los familiares del aprehendido aseguran que no hubo intención de matarlo. El acusado chocó al ladrón que circulaba en la bicicleta que le había robado. Los peritajes sobre ese rodado y la autopsia serán elementos claves para determinar también la acusación.
En la justicia aclaran que la víctima no tenía antecedentes duros, sino muchas entradas a la policía por averiguación de antecedentes. Las dos causas pendientes eran por robo y en flagrancia. Los mismos vecinos lo conocían y recalcaban un concepto molesto para el Gobierno: la ausencia de gestión preventiva, que incluye el abandono de una persona con problemas de adicciones. “El Estado no hace nada”, repetía el padre de Franco al referirse a la problemática de adicciones de la víctima.
La protesta generada en Las Heras incomoda de la misma manera. El Gobierno ha tenido pericia para gestionar las crisis latentes por la inseguridad. Por eso, por ejemplo, no se trasladaron a la política ni a cuestionamientos por la gestión.

