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El PRO quedó a la deriva porque a Mauricio Macri lo acorralan sus aliados para acordar con Javier Milei

Un jefe como Mauricio Macri ¿podrá soportar que otros le den órdenes para quedarse en La Libertad Avanza? Salvo que ya se vea fuera de la actividad pública, o que lo hayan convencido que "ya todo estará en orden porque el PRO le copó el gobierno", el partido que armó a su imagen y semejanza profundiza su crisis de identidad y lo deslegitima ante gobernadores y empresarios que piden que vuelva.

Diego Santilli con Mauricio Macri. Una relación tirante que ahora abre otro capítulo. 

Diego Santilli con Mauricio Macri. Una relación tirante que ahora abre otro capítulo. 

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Desde siempre, Jorge Macri, el actual jefe de gobierno porteño, sostiene que el PRO es la sigla que corresponde al acuerdo alcanzado entre Peronistas, Radicales y Otros. Bajo esa regla, parece, que hoy el partido armado bajo la figura de Mauricio Macri elegirá irse con los Otros, en este caso, con Javier Milei.

Quien primera lo hizo primero fue la presidenta partidaria hasta 2023, Patricia Bullrich, y ahora lo exponen con brutal sinceridad el jefe partidario bonaerense, Cristian Ritondo, al considerar que “no seremos los protagonistas del año 2027 porque nunca vamos a poner en riesgo al cambio”. En silencio, hasta el primo del ex presidente también pretende que esto mismo suceda. No quiere competir contra nadie de La Libertad Avanza porteña que le divida los votos en primera vuelta o, directamente, lo comprometa a discutir de temas serios en las PASO, si se logran mantener.

Mientras esto pasa, y luego de un fortísimo discurso en Mar del Plata, Mauricio Macri viene dialogando con gobernadores, empresarios y dirigentes políticos que, efectivamente, y tal cual dice Ritondo, no quieren que el cambio se frene pero que consideran que con la dinámica del actual presidente Javier Milei y las decisiones adoptadas por Karina Milei y Santiago Caputo para perjudicarse entre sí el propio gobernó terminará con el proyecto transformador.

¿Se irá Mauricio Macri de su propio partido? Es muy poco probable. Pero sus votantes lo quieren a él, los gobernadores que compartieron años con su gestión y ahora padecen el de Milei ni lo dudan y los empresarios, más allá de la causa de los cuadernos o la exposición que él mismo hacía sobre la dificultad que tenían para entender su gobierno, lo prefieren sobre Milei.

Horacio Rodríguez Larreta ya se fue. María Eugenia Vidal, la presidenta actual de la Fundación Pensar no piensa como lo hacen Ritondo o el propio Diego Santilli, recientemente designado como Jefe de Gabinete de La Libertad Avanza. Ambos, Rodríguez Larreta y Vidal, fueron Jefe de Gobierno y Gobernadora mientras que Macri fue presidente.

¿Cómo puede aceptar Mauricio Macri que Ritondo desautorice constantemente sus propias iniciativas? ¿Con qué cara vuelve el ex presidente a dialogar con Maximiliano Pullaro, Rogelio Frigerio, Nacho Torres o Juan Schiaretti si las personas que puso para representarlo legislativamente prefieren quedarse en las cálidas cercanías del poder, sea cual fuera, antes de tomarlo como líder.

Quizás sea el propio Mauricio Macri quien acepta esta ambigüedad y la fogonea. Porque de otra manera tampoco puede convalidar a su vocero Federico de Andreis, quien en cada momento pone un paño frío cada vez que Milei levanta temperatura en contra de su jefe político. Hasta salió a debatir con Esteban Bullrich, quien puso claro sobre oscuro el pensamiento de los ñoños republicanos al sostener que la moralidad del Estado que propone Milei no tiene nada que ver con lo que el PRO pretendía representar.

¿A nadie le llama la atención que ninguna de las autoridades del partido haya emitido un simple comunicado luego de la acusación realizada por el presidente Milei en el que consideró a su antecesor presidencial como un “defaulteador serial”? Ni Hernán Lacunza, su ex ministro de Economía, se animó a refutar tal acusación.

Las actuales posturas adoptadas por la dirigencia del PRO, de no hablar más de política ni discutir ideas hacen que el partido termine yendo a un camino similar al que tuvo la UCR cuando se mimetizó con el macrismo y, ahora, con los libertarios, a pesar de que dicen que no lo hacen.

Siempre se acusó al PRO de ser un partido de CEOs. La ductilidad de cambiar de jefes ratifica esta idea que tenían quienes lo combatían o sus aliados radicales o de la Coalición Cívica.

La esperanza generada por la llegada de Santilli a la cima del poder nacional le de un respiro al gobierno que venía en caía en la que venía porque Manuel Adorni era su representante central también se trasladó al territorio nacional y, fundamentalmente, a la Provincia de Buenos Aires, en donde los dirigentes macristas creen que “el colorado” los irá a buscar para transformarlos en candidatos de esa mega alianza que compondrán Santilli, el radicalismo de Maxi Abad bajo la conducción central de Sebastián Pareja y Karina Milei.

Cristian Ritondo fue parte del operativo que expulsó a Manuel Adorni del poder. Y pide que el PRO se ensamble con LLA.

Cristian Ritondo fue parte del operativo que expulsó a Manuel Adorni del poder. Y pide que el PRO se ensamble con LLA.

Otra duda que nadie se atreve a contestar. ¿Pareja y la hermanísima les darán la lapicera a los “sensatos representantes de la política tradicional (casta)? Hasta ahora, el mileismo se parece mucho más al kirchnerismo que al macrismo o el radicalismo. En el espacio violeta, el verticalismo es ley y los que se apartan de sus pensamientos pasan a ser traidores y rivales directamente.

Mauricio Macri debe revisar y definir con claridad si acepta estar acompañado por gobernadores, intendentes y legisladores que no opinan ni salen en su defensa cada vez que el propio presidente de la Nación lo ataca y lo destrata. Cristina Fernández de Kirchner, por ejemplo, cuando alguien hace algo que no le gusta, personas de su estrecha confianza, como su hijo Máximo, o antiguos rivales, como Miguel Ángel Pichetto, salen a defenderla clara y directa.

En el macrismo abundan los “reyes del off” pero ninguno quiere decir con claridad si se mantienen en el grupo de los Otros o no. Quizás porque ahora estarán a disposición del nuevo referente del cambio, que para la mayoría de ellos, representa Milei, pero no lo quieren decirlo abiertamente.