El PJ y su paso de la euforia a la preocupación

Anabel Fernández Sagasti aún no logra que el envión que le puede dar Alberto Fernández la ayude a descontar la diferencia que le lleva Rodolfo Suarez. La estrategia para consolidar el territorio en el Gran Mendoza y la búsqueda para captar el voto de los sectores bajos y de los jóvenes. Allí y en otras franjas  la candidata tiene, a días de le elección, todavía un nivel de desconocimiento alto.

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Marcelo Arce

Debate candidatos Anabel Fernandez Sagasti

ALF PONCE / MDZ

La euforia en el entorno de Anabel Fernández Sagasti de hace poco menos de un mes, luego de que Alberto Fernández ganara en la PASO, se transformó en una mueca de preocupación dentro del mismo grupo a 21 días de la elección para gobernador en Mendoza.

Varias vicisitudes atraviesa por estos días la estrategia electoral del peronismo quien, la semana que pasó, comenzó a avizorar que la cuesta para intentar descontarle los siete puntos de diferencia que Rodolfo Suarez obtuvo en las internas de junio, será más empinada de lo que se imaginaban.

En medio de este panorama, algo los alarma más: el envión que la candidata del Frente Elegí esperaba tomar después del tsunami contra Mauricio Macri en agosto, tampoco está tomando toda la fuerza que ella necesita.

El tablero político se agitó el miércoles con la difusión por parte del Gobierno de Alfredo Cornejo de una encuesta de Elbio Rodríguez en donde la diferencia entre Suárez y Sagasti es de 15 puntos a favor del intendente de Capital.

El PJ sintió el sacudón de esos números, que le marcó a Suárez una intención de voto del 41,8% y a Anabel un 26,4%. Una parte de dirigentes partidarios, acusó al Gobierno de haber armado una “operación” para demostrar que está ganando.

Pero los que manejan la campaña leyeron con más detenimiento esas cifras. Entre estos últimos, solo se plantea una duda:  “Sabemos que venimos de atrás y remando. Pero lo que nos llama mucho la atención es la diferencia”, se sinceran.

Rodríguez es respetado en el arco político opositor, más allá de que la mayoría de sus sondeos  los realiza para Cornejo. Las espadas de Anabel lo consultan de manera habitual y , de hecho, el propio peronismo estaba a punto de contratarlo para que les hiciera una radiografía electoral.

En lineas generales, el encuestador nunca reniega de que su cliente haga públicos sus trabajos. Lo que sí, se enfurece cuando le tocan los números. Ocurrió hace diez días, cuando vaticinó un triunfo de Cambia Mendoza en San Martín, y el Gobierno (que lo había contratado para medir en las últimas elecciones municipales) extrañamente salió a decir que esa elección en el Este estaba perdida para ellos.

En esta muestra aparece un dato que no se difundió y que suena a estocada para el peronismo: Rodríguez detectó un porcentaje elevado de indecisos (18,1) cuya proyección arrojó que, cuando fueron consultados por sus preferencias de voto a nivel nacional, Alberto termina aportándole solo tres puntos a Anabel.

“Yo siempre me manejo con una hipótesis. Y es que la gente puede no manifestar su comportamiento, pero la lógica con la que va a elegir ya esta instalada. Y con mucho tiempo de anticipación. Queda una porción del electorado que hasta el final no se puede predecir, pero por lo general esa lógica de la elección se puede determinar”, explica el propio Rodríguez.

¿Cuál sería esa lógica en este caso? Que la gente estaría definiendo su voto para el 29 de este mes, con la mirada puesta en la provincia y un tanto alejada de las cuestiones nacionales.

Rodríguez sostiene que, cuando se suma la boleta de candidatos a presidenciales a los provinciales, Sagasti no crece todo lo que espera. Para él, la diferencia sigue rondando 15 puntos en este escenario: “Partimos de la base que la diferencia es 41 a 26. Y cuando proyectamos los indecisos según su preferencia a presidente, esos números pasan de 45 a 31”, dice.

Y agrega otro elemento, asimismo. José Luis Ramón aparece con una intención de voto de casi el 10%. ”Estoy convencido de que el voto a Ramón es un voto del campo de la oposición, que pelea en esa franja y que divide a ese sector”, analiza.

Mientras tanto en el búnker kirchnerista apuestan a dar pelea, independientemente del escenario. Un par de cuestiones ya están resueltas y van a ser clave para ver si Anabel logra o no remontar la cuesta.

El primer objetivo estará en el territorio. El peronismo estará muy activo en este último tramo de campaña en Maipú, en Guaymallén y en Las Heras.

En el primer departamento apuntan a consolidar la ventaja que allí tiene Matías Stevanatto, el candidato a intendente de Alejandro Bermejo. Aunque en esta disputa también se prendieron algunas luces de alarma.

En el segundo caso, el objetivo estará puesto en tratar de achicar lo más que se pueda la diferencia de votos que sacará el oficialismo.

Y en Las Heras, la apuesta es que Guillermo Amstutz gane el municipio.

Si se dan estas tres variables, entiende el peronismo, su candidata suma más chances.

Otro punto estará en el intento que harán por bajar el nivel de desconocimiento que tiene Fernández Sagasti en la provincia que, a tan poco de la elección, todavía es elevado y ronda el 40%. El PJ entiende que muchos sectores bajos y votantes jóvenes que están dispuestos a votar a la oposición en Mendoza todavía no conocen a la candidata.

Por supuesto tratarán de jugar todo lo que puedan con Alberto también, a quien apuntan a traerlo dos veces más antes del 29.

Y por último, un giro que podría ser importante en la estrategia de aquí hasta el final. El equipo de campaña que trabajó con Omar Perotti, el gobernador electo de Santa Fe, desembarcó en Mendoza y desparramó sobre la mesa algunos foucus group que marcarán posiblemente un nuevo enfoque: la gente, leyeron estos especialistas, ya no tiene a cuestiones provinciales, como la seguridad, en el tope de su agenda. La preocupación pasa por la economía y el empleo, básicamente.

¿En qué podría derivar esto? En que que podríamos llegar a ver una candidata menos enfrentada con Cornejo y, desde lo discursivo, mucho más concentrada en tratar de demostrar que, votarla a ella, es lo mejor para la provincia porque en la presidencia estará Alberto Fernández.

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