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El Gobierno movió fichas en el ministerio de Justicia y refuerza la línea de "memoria completa"

Con la llegada de Mahiques, el Ejecutivo reordena Derechos Humanos y refuerza su línea sobre los años 70 con un nuevo funcionario.

El ministerio de Justicia sigue sumando modificaciones. 

El ministerio de Justicia sigue sumando modificaciones. 

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A pocos meses de haber asumido, el abogado Joaquín Mogaburu dejará su cargo como subsecretario de Derechos Humanos, en una decisión que se formalizaría en las próximas horas dentro del ministerio de Justicia.

La salida de Mogaburu se inscribe en una reconfiguración más amplia dentro del Ministerio de Justicia tras la llegada de Juan Bautista Mahiques.

El arribo de Mahiques reconfigura el área de Justicia

Según confirmó La Nación, su reemplazo será el penalista Leonardo Szuchet, quien ya tuvo funciones en el área durante el gobierno de Cambiemos y en la gestión porteña de Mauricio Macri. Su desembarco está previsto para la próxima semana.

Cercano a Sebastián Amerio —ex número dos del área durante la gestión de Mariano Cúneo Libarona—, Mogaburu perdió respaldo en un contexto de tensiones internas dentro del oficialismo.

En ese escenario, marcado también por el avance de Karina Milei sobre el armado político del Ejecutivo y el retroceso del asesor Santiago Caputo, Mahiques optó por designar a un dirigente de su confianza en un área clave.

Un puesto estratégico en la disputa por la “memoria completa”

La subsecretaría de Derechos Humanos se convirtió en un eje central de la disputa política del Gobierno, particularmente en torno a la narrativa sobre los años setenta.

La administración de Javier Milei impulsa el concepto de “memoria completa”, una línea que busca incorporar la actuación de las Fuerzas Armadas en el enfrentamiento con organizaciones guerrilleras y que choca de lleno con la postura histórica de los organismos de derechos humanos.

El perfil de Szuchet y sus vínculos con el macrismo

Leonardo Szuchet cuenta con trayectoria en el área. Actualmente es vicepresidente del Consejo Argentino para el Desarrollo y los Derechos Humanos y tuvo un rol relevante durante el gobierno de Cambiemos.

Fue jefe de gabinete de Claudio Avruj cuando éste se desempeñaba como secretario de Derechos Humanos, y también trabajó en la gestión porteña de Macri, donde ocupó la dirección de atención a las víctimas.

En ese rol participó en casos de alto impacto, como la tragedia ferroviaria de Once.

Mahiques, además, comparte vínculos con Avruj desde su paso por el Ministerio de Justicia durante la gestión de Germán Garavano.

La exESMA, el simbolismo y los rumores de traslado

La subsecretaría funciona actualmente en el predio de la exESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención durante la última dictadura.

En ese lugar también operan distintos organismos vinculados a la memoria y los derechos humanos, aunque el estado edilicio presenta deterioros importantes por falta de mantenimiento.

En ese contexto, en los últimos meses circularon versiones sobre un posible traslado de la sede hacia el barrio de San Telmo, una alternativa que será evaluada por la nueva conducción.

Continuidad en la línea política del Gobierno

Pese al cambio de nombres, no se prevén modificaciones sustanciales en la orientación de la política de derechos humanos del Ejecutivo.

El Gobierno mantendrá su enfoque de “memoria completa”, una postura que genera fricciones con organizaciones del sector y que quedó reflejada en el contenido de recientes acciones oficiales.

Entre ellas, el video difundido por el Ejecutivo en el aniversario del golpe de 1976, que incluyó testimonios como el de Arturo Larrabure —hijo de un militar asesinado por el ERP— y el de Miriam Fernández, nieta recuperada con posiciones críticas hacia Abuelas de Plaza de Mayo.

Archivos clave y el trasfondo judicial

En paralelo, el área conserva un rol central en cuestiones sensibles como la gestión de archivos vinculados a causas judiciales.

Durante la gestión anterior, se adecuaron edificios en el predio de la exESMA para albergar documentación relacionada con el atentado a la AMIA, en vistas del próximo juicio oral en ausencia contra exfuncionarios iraníes.

Además, otro de los edificios del complejo, denominado “Presidente Raúl Alfonsín”, está siendo reacondicionado para alojar dependencias de la Procuración General, actualmente bajo la conducción interina de Eduardo Casal.

Un recambio con impacto político más que administrativo

El cambio en la subsecretaría de Derechos Humanos trasciende lo meramente administrativo y se inscribe en una disputa política más amplia sobre la interpretación del pasado reciente.

Con la llegada de Szuchet, el Gobierno busca consolidar su línea en un área especialmente sensible, donde confluyen memoria, justicia y construcción de relato.