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El gobernador Quintela se quedó corto

La emoción del gobernador de La Rioja le jugó una mala pasada profundizando su falta de equilibrio y razonabilidad.

Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja. Foto: Gentileza
Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja. Foto: Gentileza

La realidad política no deja de dar sorpresas. Ricardo Quintela es un actor principal en esa faceta. Ya nos dejó su impronta al emitir los Chacho, moneda espuria si la hay.

Haciendo declaraciones, nos brinda extravagancias a menudo. Habitualmente carece de prudencia y sus opiniones son de subjetividad categórica, de tinte mandatorio y sentenciador. Alguna semejanza con Manuel Adorni es pura coincidencia.

Ayer luego del triunfo del seleccionado nacional, su emoción le jugó una mala pasada profundizando su falta de equilibrio y razonabilidad.

En un dejo de añoranza de épocas pasadas hace largo tiempo, dispuso dar asueto a la administración pública en La Rioja para festejar el triunfo mundialista. Un dislate de aquellos casi inigualables. En modo 100% argento.

Sólo le faltó terminar con la otrora frase final escrita o pronunciada en ocasiones especiales cuando gobernaba Juan Domingo Perón, “Mañana San Perón”.

Puede ser que al “demonio” Quintela no le quepa referenciar santidades. Sería demasiado.

Aunque parezca una fábula o humorada es realidad. No llores por mi Argentina.