El futuro del peronismo, en suspenso: Axel Kicillof y Máximo Kirchner definen su acuerdo
A diferencia de otras oportunidades, donde el dicho de Perón, de que "los peronistas cuando nos peleábamos estamos reproduciéndonos", en estos tiempos parece muy difícil, casi imposible, que la unidad de Fuerza Patria prospere.
“Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, describe un viejo dicho popular. ¿Cae el Movimiento Derecho al Futuro dentro de esa característica? Axel Kicillof sabe qué quiere vender. Lo que aún no ha encontrado es con quién ni cómo hacerlo, porque si se acerca a Cristina Fernández de Kirchner, “termina siendo Cristina” y si sigue lejos de la expresidenta, el fuego interno será incesante.
“¿Por qué insisten que hable con Cristina si ella ya le dijo que “todo lo que tenga que ver con la política, inclusive tu posible elección como candidato presidencial, hablalo con Máximo. Ahora, de todo lo demás, no tengo problemas que vengas a verme”, le mandó a decir ella cuando hubo una última instancia de negociación previa al cierre de listas de 2025.
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Sergio Berni, presidente de bloque de Fuerza Patria en el Senado bonaerense, lanzó otros candidatos como Sergio Uñac o Sergio Massa y le reclamó al gobernador que diga qué quiere hacer. “Si ser candidato presidencial del peronismo o si quiere hacerlo por la centroizquierda de Alberto Fernández”.
Berni no dijo ni más ni menos que lo descripto por MDZ luego que trascendieran las charlas entre Máximo Kirchner y Kicillof por el velatorio del Indio Solari.
“Fijate vos el esfuerzo que hace Kicillof por ofrecerse como algo nuevo cuando todo lo que lo rodea y el lugar en el que está es viejo. No ha hecho nada novedoso como gobernador, lamentablemente, y lo único que moviliza son velorios, aniversarios o Cristina Libre”, reflexionó el exlegislador provincial Guillermo Oliver, un progresista desencantado de origen peronista.
“El único que promovió algo nuevo fue Javier Milei. Y lo sigue haciendo, porque para ganarle a él, por más deterioro que tenga su figura y si gabinete, obliga a presentar una novedad para ganarle”, sentenció.
Si bien en las últimas semanas se profundizó la posible ruptura del oficialismo libertario, nada es lo que parece. Patricia Bullrich no se irá del Gobierno poque Javier y Karina Milei no pueden hacer lo que ya hicieron con Victoria Villarruel. A su vice la expulsaron del staff oficialista cuando la imagen presidencial estaba a pleno. Ahora no le sobra ni la sombra.
La expresidenta de la Nación fue reivindicada por todo el peronismo como una presa política, aunque el PJ Nacional no haya emitido un comunicado oficial al respecto. Axel Kicillof es quien lo preside. ¿Cuán solo puede quedar el gobernador en una carrera en el que muchos le desconfían, al igual que él lo hace con ellos?
Aún con diferencias, Sergio Massa y Máximo Kirchner se entienden mejor mutuamente que lo que lo hacen desde siempre con Kicillof. ¿Es tan diferente el jefe del Estado Provincial de sus aliados más importantes? La respuesta es sí, y tiene muchos aspectos del cual sostener esta afirmación.
Por empezar, aún no se le conocen cuentas en el exterior ni amplitud de contactos que lo pongan como un armador multisectorial. Tampoco ha tenido que desandar caminos de ruptura o desencuentros políticos como habitualmente lo hace la “política tradicional”.
En el Senado, por ejemplo, llama la atención la buena sintonía que empezaron a tener Malena Galmarini, persona con una memoria de elefante, con Sergio Berni. El exministro de Seguridad de la Nación había sido acusado por la familia Massa de ser el responsable del trabajo de inteligencia realizado sobre su hogar en 2015 que terminó con un prefecto preso.
A Axel Kicillof, despectivamente, aún lo siguen llamando “el soviético” y no lo consideran peronista. Esto último, sin embargo, no sería un inconveniente, ya que llevaron como candidato presidencial y fue dos veces gobernador Daniel Scioli, a quien sí consideraban como representante del partido de Juan Domingo Perón.
Pero el gobernador somete a todo el sistema de Fuerza Patria a una tensión incómoda. A los propios porque no aplica la rigurosidad necesaria para quienes se oponen o cuestionan sus decisiones, y en muchos casos conspiran contra él, mientras que otros, más de centro, todavía no le ven una característica que lo aparte de lo que ya no es, kirchnerista. “Su dogmatismo lo mata”, coinciden.
Los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro se frustran cuando ven que todavía muchos integrantes de La Cámpora tienen cargo que pueden ocupar personas que sí quieren a Kicillof presidente. Y Kirchner y Massa no lo tienen entre sus prioridades presidenciales.
Kicillof y muchos de quienes intentan que algún sector cercano al peronismo tenga un futuro saben que no pueden estar cerca del kirchnerismo cristinista. Creen que deberán ganarle en una PASO para dejar bien en claro quién conduce. La sola posibilidad de una unidad para ganar los somete a una segura reconfiguración del Frankestein armado en el Frente de Todos donde nada funcionó.