El dilema argentino: reglas claras para volver a crecer
El dilema de un país de oportunidades al estancamiento: sin reglas claras ni previsibilidad no hay inversión. El voto define si volvemos a crecer ya.
Sabemos que hay mucho que corregir, que mejorar.
Archivo MDZDilema de la Argentina. Tratar de vivir mejor, de ser un país seguro, de ser un país inclusivo, de ser un crisol de razas. Todos conceptos que algunos ya han vivido o han escuchado que así era. Muchos extranjeros que han venido solo con lo puesto y con grandes esperanzas, desembarcaron y trabajaron de aquello que se le ofrecía o podían.
Mandaron a sus hijos a educarse. Luego de un tiempo de estar aquí se dieron cuenta que podían planificar un futuro mejor para ellos y su prole. Continuaron soñando, ya que el anhelo había comenzado en las tierras lejanas de donde provenían. Conversaciones que tenían sobre Argentina, fotos, historias, todo tipo de noticias que describían a la tierra prometida. Aquí ese deseo de mejoramiento y bienestar no solo se manifestaba en que podían comer carne vacuna todos los días. Se enmarcaba en un proyecto familiar, donde trabajar y estudiar daban sus frutos, permitiéndoles obtener su vivienda, su auto y hasta tal vez su casa de veraneo. Para ello no solo hacían falta sueños, esfuerzo y sudor, sino también era necesaria previsibilidad y seguridad.
Previsibilidad económica, por el respeto a la propiedad privada, previsibilidad de todo aquello que se les descontaba (jubilación) y que luego le sería devuelto según lo acordado por ley. Todo eso ha sido bastardeado. Cambalache en su descripción de una época dice “da lo mismo un burro que un gran profesor” Algo que nunca se tendría que haber permitido. "Nunca debieron abandonarse los principios de honor y responsabilidad.
Argentina hoy desea volver a ser ese país prometedor
La política lamentablemente no acompaña ese deseo que tiene la población en general. Hoy los empresarios o inversores en el mundo buscan siempre oportunidades y la posibilidad no solo de producir a mejores costos, sino también de colocar sus productos. Argentina tiene todo ese potencial. Pero debe dejar de pensar solo en todo lo que tiene en potencia, para que pasen a ser bienes productibles, bienes transables, bienes que le atraiga a algún comprador. De nada sirve ver todo el tiempo una vitrina llena de oro a la cual nadie puede tocar ni disfrutar. Constantemente se dice que vienen por nuestra agua, nuestros minerales o nuestras reservas; y, ante ese temor, se paraliza todo. En consecuencia, no se produce ni se deja producir. Resultado pobreza, estancamiento.
Para eso se necesita que el inversor (local o extranjero) se anime a destinar parte de su capital a nuevos emprendimientos. Visiones de negocios seguramente ven muchos y muy variados. Pero claro la falta de previsibilidad eso asusta y paraliza. Y no es en vano ese temor. Juicios laborales han fundido a más de un empresario, pequeño o mediano. La imprevisibilidad impositiva ha desalentado más de un negocio. Es imposible hacer un plan de negocios estudiando bien los costos durante horas y días, los impuestos a pagar y otros gastos para saber cuáles serían las ganancias, para que luego de todo eso, en muchas oportunidades se han hecho impuestos con efecto retroactivos y han tirado por la borda todos esos estudios de productividad de inversión.
Como para citar Cambios en los contratos y tarifas (2002 - 2015)
Congelamiento de tarifas y pesificación asimétrica (2002)
- Ley de Emergencia Pública N° 25.561 (enero 2002): tras la crisis de 2001, el Estado pesificó contratos en dólares (1 USD = 1 ARS) de servicios públicos, afectando concesionarias privatizadas (gas, electricidad, agua, telecomunicaciones, etc.).
- Se anularon cláusulas de ajuste por tipo de cambio o inflación que estaban garantizadas por contrato y por tratados bilaterales.
- Consecuencia: más de 40 demandas internacionales ante el CIADI (Banco Mundial).
- Ejemplos: CMS Gas Transmission v. Argentina (2005), Enron v. Argentina (2007), Suez v. Argentina (2010).
- El CIADI falló en varios casos a favor de los inversores, ordenando compensaciones millonarias.
Todas estas violaciones a la ley y a los contratos, llevaron a la larga la necesidad de realizar diferentes pagos a aquellos que se vieron perjudicados.
Retenciones y cambios fiscales sin previsión, y aumento de retenciones al agro (2002–2008)
- Las retenciones a las exportaciones, reimplantadas en 2002, se modificaban frecuentemente por resolución ministerial, sin pasar por el Congreso.
- El caso más notorio fue la Resolución 125/2008, que creó un sistema de retenciones móviles al precio internacional de la soja.
- Aunque no fue retroactiva en sentido técnico, el cambio afectó contratos vigentes y márgenes de exportación ya acordados.
- Generó una crisis política y un fuerte conflicto entre el gobierno y el sector agroexportador.
Todo esto trajo, como para poner un botón de muestra, las consecuencias de las decisiones erróneas que trajo a la inversión de un sector en un momento determinado. Según un informe de Organisation for Economic Co-operation and Development (OCDE) sobre las políticas agrícolas en Argentina: el “Estimado de Apoyo al Productor” (EAP) para el agro argentino fue negativo — por ejemplo, alcanzó alrededor de -51 % en 2008. Esto significa que los productores recibían, en promedio, apoyo neto muy adverso en comparación a productores de otros países. En soja, Brasil se expandió 3,4 veces y Argentina sólo 1,3 veces. La producción o exportación de soja creció mucho más en Brasil que en Argentina durante cierto período, lo cual podría reflejar una pérdida de competitividad de Argentina frente a su vecino.
Un análisis de la evolución de la producción sojera argentina muestra que en la campaña 2007/08 el área sembrada fue de 16,6 millones de hectáreas, y en la campaña siguiente fue de 18 millones de hectáreas. Esto indica crecimiento en Argentina, aunque no tan rápido como podría esperarse si la competitividad hubiera sido mas alta. En Uruguay al igual que en el Paraguay las áreas sembradas crecieron en un mayor porcentaje que lo hizo Argentina. Se necesita previsibilidad, se necesita una continuidad en los rumbos económicos, de otra manera jamás habrá progreso, ni mejor calidad de vida y desarrollo económico. Nuevamente los argentinos nos vemos en el dilema del voto, nuevamente debemos elegir de dar continuidad al rumbo político y económico.
Sabemos que hay mucho que corregir, que mejorar. Pero es claro que está en nuestras manos, aunque sea una vez cada dos años, la toma de decisión del rumbo de país que queremos. Muy posiblemente la oferta que haya para votar no sea del todo satisfactoria y seguro que es así. Seguramente estamos esperando que esa bonanza llegue a nuestro bolsillo familiar. Seguramente cuando le decimos a nuestros hijos que la principal herramienta sea la educación también pensamos que sea efectiva y no verse en la necesidad de ir a otro país para realizar una vida mejor. Pero este domingo tenemos los ciudadanos un poder que no debemos subestimar. Debemos ejercer esa posibilidad que nos da la Democracia y sellar nuestro destino. El destino de la Argentina no está escrito: se escribe con cada voto, con cada decisión y con la esperanza de volver a ser aquel país de oportunidades que alguna vez fuimos.
* Fabián Díaz Robledo.



