Eduardo Valdés: "Bienvenidos a todos los que quieran volver al peronismo"
Eduardo Valdés le abrió la puerta a todos los dirigentes que quieran volver al peronismo, en una nueva entrevista MDZ.
Eduardó Valdés visitó la redacción de MDZ en Buenos Aires. Foto: Tatiana Colangelo
Tatiana Colangelo/MDZEl peronismo se enfrenta, una vez más, a la necesidad de recontruirse frente a La Libertad Avanza, un nuevo actor en el plano político, que sacudió el tablero de lo establecido. Además, debe generar una oferta electoral que entusiasme al electorado. En todo esto piensa Eduardo Valdés, un histórico dirigente al que le sobran pergaminos en el justicialismo, que hoy ocupa una banca en la Cámara de Diputados. Sostiene que el dirigente que liderará la renovación que busca el partido será el que más lo "emocione". "Axel Kicillof hay momentos que me gusta, Cristina Kirchner me emociona siempre", afirmó en una entrevista en la redacción de MDZ en Buenos Aires.
Para eso, está convencido de algo: "Bienvenidos a todos los que quieran volver al peronismo". En ese colectivo, valora el rol de Miguel Pichetto, de quien no le importa tanto que haya sido el candidato a vicepresidente de Mauricio Macri. "Lo que me garantiza Miguel Pichetto es que no va a haber franja del medio, y nosotros tenemos que sumar de una manera que no nos lleve a segunda vuelta", analizó.
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Entrevista completa
--A lo largo de los 80 años de historia del peronismo, el movimiento pasó por distintas situaciones, ¿hoy en qué momento histórico creés que está?
--Siento que hemos tenido el mismo sacudón que en 1983, cuando Raúl Alfonsín (UCR) ganó. Una derrota que no teníamos prevista. Y siento que estamos en ese momento, superando 1985. La unidad del bloque de diputados es muy importante, y la unidad del partido es lo que hay que bregar en este tiempo. Muchos quieren meter mano desde afuera.
--¿A qué se refiere con "meter mano desde afuera"?
--Convocar a Cristina Kirchner a una indagatoria por la causa Cuadernos es cumplir lo que Javier Milei dijo el 1° de marzo en la Asamblea Legislativa: que va a ir presa, que la van a condenar. Es público. Y pareciera que la Justicia actúa en consecuencia. Se disciplinan y festejan porque ahora tienen dos operadores judiciales al frente del Ministerio de Justicia. No son grandes juristas; no es que han escrito libros de derecho o han sido litigantes importantes. Son dos muchachos conocidos por ser operadores judiciales, especialistas en operar causas contra Cristina Kirchner.
--Recién hacía referencia a un momento de derrota para el peronismo, como fue el Gobierno de Alfonsín. Después de esa experiencia, el justicialismo fue a buscar nuevos dirigentes y dio un giro a la derecha, y a una nueva etapa. ¿Piensa que puede pasar algo parecido en 2027?
--Entre el 83 y el 87 el peronismo fue resolviendo sus cuestiones internas. Perdimos la elección general del 85, no solo la del 83: Alfonsín nos ganó en el 85 también. Pero nosotros sentimos que ahí se estaba resolviendo algo, que era el peronismo renovador. Carlos Grosso emerge en la Ciudad de Buenos Aires con más votos que en el año 83, Cafiero le gana a Herminio en la provincia de Buenos Aires...
--¿A qué dirigente ve que pueda conducir una renovación?
--El que me emocione más. Por ahora estoy en la retaguardia; no me están emocionando. Kicillof hay momentos que me gusta. Cristina me emociona siempre; te puedo ser sincero. Cada vez que habla me genera emoción, y creo que algo debe generar porque siempre sube el rating cuando habla.
--¿Y Axel Kicillof, cómo lo ves?
--Lo veo bien. Lo que creo es que no debe ser en contra de... Me parece que es bueno que el gobernador Kicillof tenga conversaciones con Cristina Kirchner. Nosotros necesitamos a todos para poder ganar las elecciones presidenciales dentro de dos años. Está claro que todo el espacio político opositor se pasó al lado de Milei; ya van a estar todos unificados de un lado. Nosotros no tenemos que permitirnos perder un solo cuadro político o dirigente en la elección que viene. Bienvenidos los que quieren volver al peronismo, como está sucediendo ahora con Miguel Pichetto.
Eduado Valdés sobre las empresas argentinas
--¿Cuál es el límite para estar dentro del peronismo? Pichetto fue candidato a vicepresidente de Macri...
--Sí, y antes fue el presidente del bloque durante los diez años de Cristina y los cuatro años de Néstor Kirchner: el hacedor de todas las leyes que ampliaron derechos a los argentinos. Lo que me garantiza Miguel Pichetto es que no va a haber franja del medio, y nosotros tenemos que sumar de una manera que no nos lleve a segunda vuelta. El peronismo ganó siempre en primera vuelta. Lo digo desde el 83 a la fecha.
--Pareciera que hay una unidad declarativa dentro del espacio pero que no se pone en marcha desde lo político. ¿Cuál es el proyecto de país en común que tienen personas como Miguel Pichetto, Axel Kicillof, Guillermo Moreno?
--Por lo pronto, un país con desarrollo industrial y con derechos laborales plenos, y no es poca cosa. Las grandes empresas argentinas se crearon al calor de la plenitud de los derechos laborales. Clarín fue creada en 1945 por Roberto Noble, tres meses después de que Perón sancionó el Estatuto del Periodista. Techint, creada en 1948; Agostino Rocca fue convocado para construir el gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires porque se quería que fuera una empresa argentina con trabajadores argentinos y con derechos plenos. Y Arcor, creada en 1949 por Fulvio Pagani: preguntale cuánto tuvo que ver Eva Perón comprándole las golosinas de aquel primer Arcor para que los niños argentinos pudieran acceder a ellas. Ese inicio de desarrollo industrial llegó hasta hoy, con plenitud de derechos, mucho mejor que cuando empezaron a ser CEO de los grupos los especialistas en finanzas en lugar de en producción.
Su recuerdo al Papa Francisco
--Te quiero preguntar también por el escenario internacional. ¿Cómo está viendo el posicionamiento de Argentina en este conflicto que hay en Medio Oriente?
-- Se conmemoraron 13 años de la votación del cónclave del Papa Francisco. Y la verdad es que recuerdo que en aquellos meses él denunciaba que estábamos frente a una Tercera Guerra Mundial en pedazos. Bueno, se terminaron los pedazos y estamos entrando en un momento que es mucho peor. Yo, sinceramente, nada de lo que está pasando hoy lo comparto. Para mí ha sido una pésima decisión matar al jefe de la religión islámica como forma previa de entrar en guerra. Creo que lamentablemente las religiones, cuando entran en un punto de fanatismo, no han sido buenas en la convivencia social. No comparto para nada esta forma de resolver. Empezaron con Venezuela, siguen con Irán, amenazan con Cuba. Yo creo mucho en la forma de convivencia que el mundo se dio después de la Segunda Guerra Mundial: la ONU, la convivencia con el vecino que no piensa como uno, el pluralismo. Y no es lo que está pasando ahora. Me parece un error gravísimo del Presidente. Nosotros no tenemos ningún motivo para estar en esa guerra. El motivo de Trump es la dolarización global, la pelea por la globalización del dólar frente a que la comercialización del petróleo se estaba haciendo en otras monedas. A mí no me gusta porque genera heridas que van a quedar en la humanidad por mucho tiempo.
--¿Extrañás a Francisco?
-- Mucho, mucho, mucho. Mira, uno de los viajes más importantes que hizo Francisco ni bien comenzó su pontificado fue precisamente a Israel y Palestina. Fue invitado por Shimon Peres, que era el presidente de Israel, y por el presidente de Palestina. Y el Papa fue y llevó consigo al rabino Skorka y al jeque Omar Abboud, con quienes había creado aquel diálogo interreligioso. Todo lo que practicó Francisco —la religiosidad, el ecumenismo como forma de convivencia para lograr la paz— lo estamos perdiendo en este tiempo. Del sumo pontífice Francisco se pueden decir muchas cosas, pero nadie va a decir que, entre los múltiples títulos que engloba ser Papa —el obispo de Roma—, el de 'sumo pontífice', el mayor constructor de puentes y destructor de muros, no le corresponde. Eso fue Francisco. Paró el muro de Trump entre México y Estados Unidos yendo a Ciudad Juárez, haciendo el camino de los 'espaldas mojadas' y rezando una misa entre estadounidenses de un lado y mexicanos del otro. Viajó a Israel y a Palestina tratando de parar esa guerra. Logró que Cuba y Estados Unidos reabrieran las embajadas después de que desde el año 62 estaban rotas las relaciones. Logró la paz en Colombia, y viajó cuando el presidente Santos firmó el acuerdo de paz con la guerrilla. Ese era un hombre indispensable en el mundo. Por supuesto que lo extraño.
--¿Hay alguna anécdota con Francisco que recuerdes especialmente?
--Cuando recién asumió Francisco, Barack Obama anunció que iban a invadir Siria. El Papa dijo que no a la invasión. Lo dijo un domingo desde la Plaza de San Pedro y convocó a la humanidad a rezar el sábado siguiente por la paz del mundo y por la no invasión a Siria. Yo pensé para mis adentros: el Papa cree que con la oración de un sábado va a parar la decisión de Obama. ¿Qué pasó? Efectivamente, ese sábado fue la Jornada Mundial de Oración, y el lunes Barack Obama anunció que no iba a invadir Siria. Un día el Papa me lo contó. ¿Por qué un sábado? Porque los musulmanes y los judíos rezan los sábados, y él quería que rezaran ellos, junto con los pastores bautistas en Estados Unidos —que es la religión de Barack Obama— también el sábado. Parece que fue tan fuerte el peso de los pastores bautistas con los rabinos y los dirigentes musulmanes en Estados Unidos que convencieron a Obama de no invadir Siria. Le ponía el cuerpo, le ponía la boca. Recién había asumido, a los 60 días. Yo decía: un argentino que está en el trono de Roma dice esto y lo logró. Él diría que fue la fuerza de la oración, pero también estaba la voluntad política.