Un grito contra la "tristeza crónica"
Hacia el cierre de su alocución, Monseñor García Cuerva buscó inyectar una cuota de esperanza frente a la compleja coyuntura económica, llamando a la acción colectiva para superar un estado de ánimo colectivo adverso. "Hay una tristeza crónica que se nos pega en el alma y nos hace creer que no vamos a salir adelante", advirtió.
"Argentina levántate. Argentina vos podés. Es momento de ponerse de pie y caminar juntos frente a la desesperanza", exclamó el prelado, exigiendo la unión nacional por encima de las fracturas partidarias y las internas palaciegas.
La homilía concluyó con una fuerte arenga de compromiso institucional y civil que dejó flotando un clima de profunda reflexión en las escalinatas de la Catedral: "República Argentina, noble patria… nuestras manos no descansarán hasta que...", sentenció García Cuerva, dejando la frase abierta como un imperativo ético para los funcionarios que, minutos después, cruzaron la plaza rumbo a la Casa Rosada para enfrentar una tensa e inevitable reunión de Gabinete.