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Desde su domiciliaria, Cristina Fernández de Kirchner obliga a Kicillof a hacer un frente sin peronistas

Falta mucho, pero hasta nuevo aviso y situación, Cristina Fernández de Kirchner maneja la escena del peronismo kirchnerista. Mantiene como aliado estratégico a Sergio Massa, quien aún así mantiene reserva y trata, a veces sin éxito, en mantener una razonable distancia. Mientras tanto, Axel Kicillof se recuesta en sectores radicales y socialistas, lo que provocaría una crisis con los intendentes del MDF.


“Nosotros no tenemos candidatos. Cualquiera de los que pretendan serlo tienen dos problemas. O no se van arriesgar por miedo a que luego Axel y Máximo arreglen o, directamente, creen que sin el peronismo atrás no tienen chances”, dijo, palabra más, palabras menos, un importante operador todo terreno, especialista en desmenuzar cada espacio político como pocos.

Algo de esto sobrevuela en el ambiente luego de la revelación realizada por el periodista Pablo Ibañez, quien dijo que Cristina Fernández de Kirchner nunca iba a apoyar a Axel Kicillof como candidato a presidente. Si bien parece la ratificación de una vieja sospecha, la confirmación de un “peronólogo” como Ibañez confirma que la ex presidenta, a través de su hijo Máximo, hará todo lo posible para que eso suceda.

Luis Acuña, ex intendente de Hurlingham, días atrás se quejaba porque “Mínimo” (Máximo Kirchner) quiso copar el peronismo bonaerense y terminó destruyéndolo. “¿Por qué no se quedó en Santa Cruz, que era su provincia? La Cámpora vino a destruir al peronismo de la Provincia de Buenos Aires porque sabía que era el peronismo más fuerte del país. Nunca pudieron conducirlo. No puede venir alguien que no conoce su suelo a conducirlo”. Como dice un armador de Dante Gebel, “en la Provincia hay mucho peronista suelto pero no existe el peronismo”.

La guerra entre Kicillof y Kirchner, expresada en la madre y el hijo, por un lado, y en el gobernador, por el otro, adquiere otra dimensión que bien puede compararse con la pasión que tienen la familia presidencial en la puja por el poder. Paulatinamente están obligando al gobernador bonaerense a abrazar sectores progresistas como el socialismo, el radicalismo de Evolución y la Coalición Cívica. Cada vez le queda más lejos el peronismo.

Pero lo que debe destacarse de la ex presidenta es que presa e inhabilitada seduzca y someta a la mayoría de la dirigencia a seguir su estrategia. Exactamente esto no pudo hacer Mauricio Macri libre, a quien sus viejos conducidos lo empiezan a desconocer con su afán de convertirse en neo libertarios o, directamente irse de su cercanía.

Entonces, el kirchnerismo cristinista empieza a armar su pequeña armada compuesta por viejos y nuevos buques dispersos pero que suman para unificar el criterio. Ella debe ser liberada pero, si no sucede, quedar como la única electora.

Como toda respuesta Kicillof mandó a su ladero Carlos Bianco a participar del aniversario del 130 aniversario del PS con los diputados nacionales Esteban Paulón, Danya Tavella y Maximiliano Ferraro. Los peronistas, inclusive los que se animaron a refrendar como socios fundadores el armado del Movimiento Derecho al Futuro, se miran espantados. Aunque no lo parezcan, la mayoría son peronistas y siempre tuvieron como rivales a Elisa Carrió y al alfonsinismo.

Guillermo Moreno impulsa a Miguel Pichetto como candidato. Cree que representa lo esencial para esta nueva etapa y que ha conciliado intereses con la ex presidenta. Otros prefieren la “frescura” que puede traer Sergio Uñac, el senador sanjuanino que en las pocas apariciones públicas que realizó dejó la sensación de estar tan prolijo que no le habla a nadie.

Sergio Massa se mantiene callado aunque en el cumpleaños 49 de Jorge Brito hubo varios amigos suyos que le insisten al banquero y ex presidente de River Plate su aparición como una autopista que une muchos sectores que jamás irían ni con Massa ni Kicillof y, además, tendrían la certeza que el Círculo Rojo no sería afectado. Por su parte, el ex super ministro de Alberto Ferández no pierde la esperanza que el resultado final del proyecto de Javier Milei termine tan mal que la gente lo irá a buscar. ¿Con o sin kirchnerismo en sangre?

Massa aún no opina públicamente, pero sigue generando expectativa sobre qué hará. En la foto con Kicillof está uno de sus candidatos a intendente en el Conurbano, Martín Marinucci.

Días atrás, un importante Andrés "El Cuervo" Larroque, ministro bonaerense, se preguntó por qué no lo invitaron a Julio Zamora a ninguna reunión con Kicillof. La respuesta que escuchó fue que eso provocaría la ruptura definitiva con Massa. “¿Y qué hace Massa por Axel?”, le respondió el sorprendido funcionario.

Por su parte, un jefe comunal intentó, sin éxito, una solución para ese conflicto. Le pidió a Zamora que “haga un renunciamiento histórico a su reelección como intendente. Si lo hace, le garantizamos cualquier otra cosa que nos pida”, reconoció. ¿Por qué tanto por tan poco? Porque si Zamora dijera que no quiere quedarse como intendente, capaz Massa retrotrae su opinión tan contraria a las reelecciones de los intendentes.

“No digas boludeces”, se exaltó un referente muy cercano al tigrense. El massismo entiende que es un capítulo cerrado. Sin embargo, individualmente, algunos dejan trascender que todo puede pasar. “Hoy no hay reelecciones. Pero nadie ve su proyecto político sin ellas. Cualquiera que se ponga enfrente se gana la furia de que sí lo quieren, más de 80 intendentes, la mayoría con más votos que el presidente y el gobernador”.