Desde el Tercer Movimiento Histórico hasta Cristina y Cobos, ¿qué puede pasar con Axel Kicillof y la UCR?
Un acto para recordar Raúl Alfonsín, en el que participó Julio Alak, intendente aliado de Axel Kicillof, disparó todo tipo de especulaciones. Los movimientos de algunos radicales. ¿Alianza con el PJ?
Alak, Storani, Alfonsin (Ricardo) y Nicoletti, a quien todavía le piden que rinda los gastos de la pasada elección platense de Juntos por el Cambio. Foto: Facebook Nicoletti
Cuando el 1 de diciembre de 1985 Raúl Alfonsín lanzó su convocatoria a superar las antinomias de los movimientos nacionales como el radicalismo y el peronismo para construir un Tercer Movimiento Histórico, claramente lo hizo con la intención de que esa nueva etapa estuviera conducida por él y la UCR, nunca por el peronismo y mucho menos por el kirchnerismo, con el cual nunca compartió una votación.
En un discurso casi de despedida, el 2 de julio de 2008, en el que estaba presente el entonces gobernador kirchnerista Daniel Scioli, Antonio Cafiero le decía “compañero Alfonsín” en el Teatro Argentino de La Plata y sostenía que era “la expresión más acabada del político, de quien siempre los argentinos esperaremos algo de usted… Se lo digo de corazón. Sigamos todos juntos”, decía entre lágrimas. Un orador exquisito alababa a otro excelso.
Mucho tiempo después, desolado y enojado por las formas en que el radicalismo se alió con Mauricio Macri, Ricardo Alfonsin, su hijo, siguió los pasos que una década antes ya habían iniciado Leopoldo Moreau y otros radicales históricamente relacionados con el ex presidente de la Nación.
Por eso es difícil discernir si primero Moreau, luego Alfonsín jr., y ahora los radicales Pablo Dominichini, Fernando Pérez, de Evolución y el presidente del partido en La Plata, Pabo Nicoletti, estarán tan equivocados en volcar al centenario partido en brazos de un proyecto peronista ampliado como el que pretende encarar Axel Kicillof.
¿Por qué hay que discutirlos si, en pleno kirchnerismo, el radicalismo mendocino, con la cara visible de Julio Cobos, pero sostenido por otros dirigentes de importancia como el actual gobernador Alfredo Cornejo, u otros doscientos dirigentes homenajearon en el Centro Asturiano de Vicente López la campaña de “Cristina, Cobos y Vos?
Eran momentos en los que intendentes como Gustavo Posse, (Melchor, su padre ya había intentado lo suyo con Adolfo Rodríguez Sáa y Hugo Moyano en 2003), su vecino de Vicente López, Enrique García y Mario Meoni, entre tantos otros, se habían comprado el discurso de la Concertación Plural.
Para mortificar un poco más esa ambigüedad del radicalismo con el peronismo hay que recordar que una frepasista luego ultra cristinista como Diana Conti fue su última compañera de fórmula, cuando Raúl Alfonsín logró sentarse como senador bonaerense por la minoría en la decadencia del gobierno aliancista de 2001.
Por eso es que no se entiende, salvo por la inocultable hipocresía de la dirigencia política, que radicales se hayan exaltado por el homenaje brindado por el intendente de La Plata, Julio Alak, a la memoria de Raúl Alfonsín, en una nueva conmemoración de su fallecimiento.
Presente ahí, Maximiliano Abad, que no tiene intención de caminar nuevamente esa sinuosa ruta, tiene que frenar los recuerdos de sus aliados que sí estuvieron por ahí, como Posse y Walter Carusso. O sus circunstanciales socios en el deseo de rearmar la UCR bonaerense, como la dirigencia de Evolución. Mucha gente sin cargo hace mal.
Abad intenta recuperar el partido luego que delegara la presidencia en el ex intendente de Trenque Lauquen, Miguel Fernández, con quien rompió toda relación. Ambos, con sus modos y aliados, buscan un lugar para el radicalismo, aunque todos los caminos terminan llevando a una calle sin salida por cuanto hoy, sin discurso ni propuesta, nadie sabe qué quiere representar. https://www.mdzol.com/politica/buenos-aires-quiere-poner-una-ucr-fuerte-el-poder-nacional-pero-el-medio-sigue-la-interna-n1467689
Hay dos sectores. Uno guiado por la “lógica de los intendentes”, que, en su mayoría, por mantener sus territorios, hacen lo imposible para que su electorado no se fracture. Y el otro, repleto de dirigentes con o sin cargo que se mueven, también, por quien más rápido le abre la puerta para generar un proyecto más fuerte que lo que es hoy la UCR.
Los dos sectores pueden ser mileístas o filo kirchneristas según sean las circunstancias o las conveniencias. Y, lamentablemente, escuchan poco o nada a los que piden volver a empezar sin agarrar ningún atajo.
Kicillof tienta a los radicales con un frente electoral que los una contra el mileísmo, que siempre los destrató. Sin embargo, en los lugares donde todavía la UCR tiene representación electoral, sus electores son antiperonistas. Y en el conurbano, donde sí podrían conformar un proyecto más potente, el peronismo kirchnerista renovador no puede entregar ni siquiera un consejero escolar. Mucho menos un concejal o un legislador provincial.
“Hay que recuperar la identidad, la representatividad social y la competitividad electoral de la UCR para que el espacio progresista, que hoy está vacante, sirva para equilibrar a un sistema politico en el que predomina una derecha que más que conservadora es reaccionaria y nos dejará una sociedad fracturada, desigual y dependiente”, le dijo a MDZ el siempre claro Juan Manuel Casella.
Con relación a Kicillof, Casella cree lo que muchos de sus correligionarios (e inclusive varios peronistas) perciben: “No creo que se haya desprendido de Cristina ni tampoco creo que el radical de la calle acepte hoy un eventual acuerdo de esa naturaleza”.