Ya declaran los dueños de la inmobiliaria que intervino en la primera venta del departamento de Adorni
Natalia Rucci y su marido, Marcelo Trimarchi, brindan testimonio en el marco de la investigación por el patrimonio del jefe de Gabinete. El martes está citado el hijo de una de las jubiladas que vendió el departamento.
El expediente por presunto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumará nuevos testimonios durante esta semana. Desde las 8.30, la martillera Natalia Rucci y su marido Marcelo Trimarchi, propietarios de la inmobiliaria a cargo de la compraventa del departamento de la calle Miró al 500 al exfutbolista Hugo Morales, declaran ante el fiscal Gerardo Pollicita.
No obstante, el foco está puesto en Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las jubiladas que posteriormente adquirieron ese inmueble y que fue el nexo de la negociación con el funcionario nacional.
Feijoo no solo habría acercado a las partes, su madre, otra jubilada y Manuel Adorni, sino que habría organizado toda la operación. La compraventa se escrituró en 230.000 dólares: 30.000 en efectivo y 200.000 en cuotas sin interés, con vencimiento en noviembre próximo. El próximo miércoles 22, deberá asistir a Comodoro Py ante el fiscal federal Gerardo Pollicita con su celular y todos los comprobantes de gastos vinculados a la propiedad.
El viernes cierra la ronda de declaraciones con Matías Tabar, contratista de Grupo AA, quien habría dirigido las obras en otro bien de la familia: el lote 380 del country Indio Cuá, que figura a nombre de la esposa de Manuel Adorni, Bettina Angeletti. La fiscalía le pidió que lleve documentación completa sobre contratación, ejecución y financiamiento de esos trabajos.
Las jubiladas Beatriz Viegas y Claudia Sbabo compraron el departamento de la calle Miró al 500 en torno a los 200.000 dólares, después de que estuvo publicado a 340.000, lo reformaron y se lo vendieron a Adorni por 230.000. La ecuación no cierra fácil: si se suman la comisión inmobiliaria, las obras y el precio de compra, la rentabilidad de la operación resulta difícil de explicar. Más aún con una financiación sin interés por la parte más grande del precio.
Ambas mujeres dijeron ante la justicia que desconocían los detalles y que todo lo manejaron sus hijos. Declararon haber usado ahorros propios para la compra inicial, aunque sus haberes jubilatorios rondan los 350.000 pesos mensuales.
Otro eje de la investigación es un crédito de 100.000 dólares que Manuel Adorni tomó de Graciela Molina, excomisaria de la Policía Federal, y de su hija Victoria Cancio. El dinero llegó el mismo día en que se firmó una hipoteca sobre un departamento en Parque Chacabuco y fue destinado, en esa misma jornada, a comprar una casa en un country de Exaltación de la Cruz.
La escribana que intervino en varias de estas transacciones, Adriana Nechevenko, declaró conocer a Adorni desde hace más de 25 años y admitió haber acercado a las partes en el caso de la hipoteca. Sin embargo, no presentó su celular: primero no lo llevó a su declaración y luego dijo haberlo olvidado en el auto.
El juez federal Ariel Lijo ya ordenó levantar el secreto bancario y fiscal de Adorni, su esposa y seis mujeres identificadas como prestamistas o acreedoras. La fiscalía, por su parte, busca incorporar chats y registros de llamadas de todos los involucrados, considerados clave para reconstruir el circuito completo de las operaciones.
Un dato adicional suma peso al vínculo entre las partes: Feijoo visitó a Adorni en Casa Rosada el 22 de octubre de 2025, un mes antes de concretarse la compraventa del departamento. Según testigos, la relación de confianza viene de antes: sus hijos asisten al mismo colegio.