Con el testimonio de una hija de desaparecidos, el Gobierno publicó un video por el Día de la Memoria "completa"
El video documental dura una hora y quince minutos y cuenta con la participación de Miriam Fernández, hija de desaparecidos, y de Arturo Larrabure, hijo de un militar asesinado por la guerrilla.
Miriam Fernández, la hija de desaparecidos que protagoniza el video del Gobierno por el Día de la Memoria "Completa".
CapturaA 50 años del Golpe de Estado de 1976, el Gobierno de Javier Milei difundió este martes un nuevo video documental por el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia "Completa" que se propone cuestionar "la visión sesgada y revanchista" que le imputa a las administraciones kirchneristas. En su repaso del periodo, la producción cuenta con los testimonios de una hija de desaparecidos y de un hijo de un militar asesinado por la guerrilla.
El objetivo del documental del Gobierno
En su apertura, el video-documental del Gobierno -que cuenta con una extensión de una hora y quince minutos- apunta contra el Gobierno de Néstor Kirchner, al que acusa de haber lanzado en 2003 "una masiva campaña política empleando cuantiosos recursos públicos para imponer en la sociedad un relato sobre los trágicos acontecimientos de la década del 70".
De acuerdo a la Casa Rosada, ese relato contó con "una visión sesgada y revanchista cuyo objetivo ulterior era el de beneficiar económicamente a unos pocos y ganar rédito político para construir nuevas mayorías de poder".
En ese marco, la narrativa libertaria -elaborada por los equipos del asesor Santiago Caputo- sostiene que miles de víctimas del accionar estatal, paraestatal y de los grupos guerrillero-terroristas "fueron ignoradas, marginadas y silenciadas, porque su reconocimiento no se ajustaba al relato que se buscaba consolidar".
Más de 20 años después, la gestión de Javier Milei asegura venir a "dar vuelta la página" y darle visibilidad a la "Historia Completa" en reemplazo de aquel "fatal experimento narrativo que le costó miles de millones de dólares a los argentinos y que, en lugar de sanar las disputas del pasado, solo las exacerbó".
"La historia debe conocerse en su totalidad. Cuando se la presenta de forma parcial, deja de ser memoria y se convierte en un instrumento de manipulación. A 50 años del inicio del régimen cívico-militar, este gobierno sostiene que las nuevas generaciones tienen derecho a acceder a una visión integral y respetuosa de aquellos años, libre de imposiciones ideológicas, conveniencias políticas o censuras", enfatiza el video grabado en la Casa Rosada.
Y agrega: "Solo una sociedad dispuesta a mirar su pasado con verdad y libertad, sin ocultar información ni de un lado ni del otro, puede aprender de él y construir un futuro sin repetir sus tragedias".
Los testimonios: Miriam Fernández, hija de desaparecidos
En ese contexto, el documental de la Casa Rosada explica que como "gesto de reparación y reconocimiento", el Gobierno decidió convocar a quienes fueron "silenciados" y cuyos derechos "no fueron reconocidos" para que brinden su testimonio y que sus historias "aporten a una comprensión completa y honesta de nuestro pasado".
Así, la primera en tomar la palabra fue Miriam Fernández, una hija de desaparecidos -la nieta 127- que recuperó su identidad en 2017, la cual aseguran fue "revictimizada por el Estado Nacional y obligada a someterse a un estudio de ADN para determinar su identidad".
En su testimonio, Fernández asegura que no quiere ser "victimizada" por la situación que vivió y cuenta que mantiene una vida "como cualquiera". En ese sentido, sostiene que su infancia "fue hermosa". "Fue lo más natural, como cualquier familia", cuenta. Sin embargo, la nieta 127 narra que comenzó a sospechar de su procedencia en su adolescencia, cuando comenzó a estudiar sobre la dictadura y los desaparecidos en la escuela.
Siendo su padre policía, miembro de las fuerzas, Fernández ratificó sus dudas cuando vio que no había nacido en un hospital como el resto de sus hermanos. "Fue la certeza de que no era una hija biológica", señala. Sin embargo, al plantear el tema con sus padres y descubrir parcialmente la verdad, Fernández asegura que "ella no quería saber más nada" y que "elegía a su familia". "Iba a ser Fernández siempre", sentencia.
Sin embargo, cuando su situación se conoció y su caso se elevó a juicio en 2005, la nieta 127 acusó un proceso muy doloroso para su familia, luego de que sus padres fueran acusados de apropiadores.
"Mis hermanos tuvieron que aguantar y callar un montón de situaciones injustas. Todos estos años que hemos vivido en los juicios, fuimos catalogados y presos de cierta forma, a toda la familia. Si mi papá hizo algo, se comprobó, está condenado y está pagando, bárbaro, pero nosotros no tuvimos la culpa como familia", remarca Fernández.
Luego, agrega: "En muchas familias se vivió mucho dolor. Yo lo viví del lado como hija de militares y como víctima, hija de desaparecidos. Si yo puedo mirar para adelante y conciliar una historia completa, por qué no lo puede ser la Argentina. Dejemos el pasado tranquilo, en paz".
Arturo Larrabure, hijo de un militar asesinado por la guerrilla
Como espejo del testimonio de Fernández, el Gobierno recurrió al testimonio de Arturo Larrabure, hijo de Argentino del Valle Larrabure, un militar de 42 años que se desempeñaba en la fábrica militar de pólvoras y explosivos de Villa María en 1974, cuando fue secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Cuando eso sucedió, Arturo tenía 15 años.
En su relato, Larrabure cuenta que su padre fue llevado a una "cárcel del pueblo", lugares subterráneos, normalmente debajo de casas. Así estuvo durante tres meses, trasladado entre distintas locaciones, hasta que es ingresado a un pabellón llamado Tettamantti en Rosario, donde finalmente sería asesinado.
"Eran condiciones infrahumanas, el lugar era prácticamente un poco más grande que su físico. Era una celda burdamente construida. Él era un enfermo asmático y cuando llovía entraba agua", narra Larrabure, que además hace mención al diario de cautiverio de su padre, donde este detallaba las condiciones de su encierro.
"Estaba sometido a una situación de estrés, simulacros de fusilamiento, tortura, corriente eléctrica en los genitales", explica Larrabure, y agrega: "De la historia argentina, fue el secuestro más largo. Duró más de un año, 372 días".
Además, el hijo del militar asegura que los captores buscaban adoctrinarlo con libros del Che Guevara, Ho Chi Minh, entre otros. En sus cartas a su familia, Larrabure aseguraba a los suyos que estaba en condiciones de "prisionero de guerra". Cuando su familia solicitó una prueba de vida, el ERP envió una foto donde se lo vió con 48 kilos menos.
Finalmente, cuando el Gobierno de Isabel Martínez de Perón se niega a interceder y aceptar un canje de prisioneros, el ERP le ofrece a Argentino del Valle de Larrabure su libertad a cambio de ayudar a fabricar explosivos a la organización. Sin embargo, este se negó. "A ese precio no, prefiero la muerte", replica.
Si bien el ERP comunicó a la familia que Larrabure se había suicidado, su hijo instruyó a un abogado que investigue el hecho y cuatro peritos determinaron eventualmente por unanimidad que el militar había sido estrangulado con un alambre.
Años después, pese a haberle prometido a su madre ya no hablar más del tema, Larrabure cuenta que en 2003 "descubrió que la historia que conocía no se podía contar". Por eso se "rebeló" y escribió un libro en homenaje a su padre, "Un canto a la Patria", y se acercó a otras víctimas del terrorismo que no habían tenido voz.
"Queremos que la verdad completa se imponga, que los chicos tengan todos los elementos para poder discernir qué estuvo bien y qué estuvo mal. Podemos dejar este testimonio, todavía vivimos. Para las víctimas del terrorismo es reparador", subrayó.



