Competir y que lleguen a la Argentina: el plan de Javier Milei para que extranjeros compren tierras locales
Por qué la reforma de la propiedad privada busca replicar el modelo de Paraguay y Uruguay para atraer capitales, generar empleo y reactivar el suelo argentino.
El proyecto que propone el oficialismo busca, precisamente, dotar al país de la "seguridad jurídica" necesaria para que esos dólares dejen de buscar tranquilidad en el Chaco paraguayo, el sur uruguayo o los departamentos de Miami.
MDZ/Juan Mateo AberastainEl mercado inmobiliario y de tierras en la región se encuentra ante un punto de inflexión. Este jueves por la tarde, el Senado de la Nación llevará a cabo un debate crucial para el futuro económico del país: el oficialismo buscará darle media sanción al proyecto de ley de propiedad privada. Se trata de una reforma impulsada por el presidente Javier Milei, cuyo eje central es la eliminación de las restricciones vigentes para que los inversores extranjeros puedan comprar tierras en el país.
El proyecto dispone un nuevo marco de juego: serán las provincias las encargadas de autorizar las ventas a extranjeros, conservando la jurisdicción plena sobre el territorio comprendido dentro de sus respectivos límites, en total concordancia con la Constitución Nacional.
Sin embargo, la ley establece límites claros para proteger la soberanía nacional. Por un lado, se prohibirá la adquisición de tierras rurales por parte de Estados extranjeros o de empresas con participación estatal extranjera, cualquiera sea su forma jurídica, con la única excepción de que cuenten con el aval explícito de la provincia afectada y del Poder Ejecutivo Nacional. Por el otro, en el caso de las sensibles zonas de frontera, cualquier operación de compra de territorio requerirá de forma obligatoria una doble autorización por parte de los gobiernos provinciales y nacionales.
El espejo regional: los argentinos que compran en Paraguay y Uruguay
Frente a las críticas y la polémica que despierta la flexibilización de estas fronteras comerciales, los defensores de la ley argumentan una realidad incontrastable: la compra de tierras por parte de extranjeros es una práctica sumamente común y exitosa en países limítrofes, en Norteamérica y en Europa. De hecho, los propios argentinos lideran históricamente el ranking de compradores en Uruguay y Paraguay.
¿Por qué los capitales locales cruzan la frontera y por qué Argentina busca ahora revertir esa corriente para que se invierta "en casa"?
Uruguay: refugio de tierras agrícolas y forestales
De acuerdo con los principales corredores inmobiliarios uruguayos, el interés argentino no se detiene. En el ranking de las tierras más deseadas en el suelo oriental se destacan:
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Campos agrícolas: Son, por lejos, los más buscados por su rentabilidad inmediata.
Campos forestales: Un sector que ha crecido de manera exponencial.
Campos ganaderos: Principalmente aquellos con capacidad de mejoramiento ubicados al sur del Río Negro.
Los analistas detallan que para los nuevos inversores argentinos que recién se inician en el sector agropecuario uruguayo, la cercanía con la capital (Montevideo) es el factor más valorado a la hora de cerrar el trato.
Paraguay: estabilidad, ladrillos y el "boom" del Chaco
En Paraguay, el fenómeno argentino responde a dos variables clave: estabilidad económica y bajos impuestos. Los desarrolladores inmobiliarios paraguayos explican que los argentinos eligen su tierra "para hacer trabajar el dinero".
Esta corriente de inversión se divide en dos grandes focos dentro de Paraguay. Por un lado, en el plano del desarrollo urbano, la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei) señala que los argentinos buscan con fuerza la zona corporativa de Asunción, especialmente en los alrededores de los principales centros comerciales. Allí invierten activamente en departamentos pequeños y accesibles destinados al alquiler temporal, un negocio en pleno auge que se ve fuertemente impulsado por la constante llegada de turistas de nuestro país.
Por otro lado, en el ámbito rural se vive el despertar del Gran Chaco paraguayo. Así como en su momento los productores locales cruzaron masivamente hacia Uruguay, hoy las miradas y los capitales apuntan a la zona occidental del territorio vecino, una región con un potencial de desarrollo gigantesco que ya está captando millones de dólares en inversiones destinadas al negocio agropecuario.
"El hecho de que vengan inversores de otro país a generar mano de obra en el nuestro es fundamental. Eso es lo que tenemos que incentivar y darle el ropaje y la seriedad jurídica que merecen para que más gente venga a invertir en el negocio agropecuario", explican fuentes del sector inmobiliario paraguayo, una lógica que el gobierno de Milei busca replicar con urgencia en suelo argentino.
El resguardo de valor en el hemisferio norte
La búsqueda de seguridad financiera por parte de los argentinos no se limita al vecindario sudamericano. Cuando miran hacia Estados Unidos y Europa, el perfil del inversor cambia levemente: allí no se busca tanto la explotación agropecuaria directa, sino resguardar el valor del capital a largo plazo. Esto lo logran mediante la adquisición de bienes raíces comerciales (oficinas, locales) o residenciales en las ciudades más estables del mundo.
El desafío local: Que compren en Argentina para generar trabajo
El debate en el Senado pone sobre la mesa una premisa de sentido común económico: si los argentinos invierten con éxito en tierras y ladrillos en el exterior, lograr que los extranjeros hagan lo mismo en Argentina generará un shock de inversión y empleo doméstico.
La flexibilización del proyecto que propone el oficialismo busca, precisamente, dotar al país de la "seguridad jurídica" necesaria para que esos dólares dejen de buscar tranquilidad en el Chaco paraguayo, el sur uruguayo o los departamentos de Miami, y comiencen a desmontar el estancamiento de los campos y las ciudades de la Argentina.




