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Argentina y el FMI: del primer préstamo en los '50 a los acuerdos que marcaron siete décadas de economía

Un vínculo que atravesó gobiernos, crisis y renegociaciones hasta llegar al programa vigente y a una nueva revisión prevista para septiembre.


La escena se repite con distintos presidentes y distintas crisis. Técnicos del Fondo Monetario Internacional vuelven a Buenos Aires, revisan las cuentas argentinas y miran de cerca las reservas. ¿Y el gobierno? Espera la evaluación sobre el programa vigente.

La historia comenzó el 20 de septiembre de 1956, cuando Argentina ingresó al FMI. Dos años después llegó el primer acuerdo y el país inició un vínculo que durante las décadas siguientes tendría préstamos, refinanciaciones y nuevas negociaciones. El Fondo pasó a formar parte de las discusiones económicas argentinas cada vez que las cuentas externas se complicaban y el país necesitaba financiamiento, un tarjetazo al futuro.

Con el paso de los años, la relación cambió según quién ocupara la Casa Rosada y según la situación de la economía. Los programas se sucedieron y no todos llegaron a completarse. Sin embargo, el Fondo estaba ahí, en un vínculo que quedó condicionado por la dificultad argentina para generar los dólares necesarios para sostener su desarrollo, junto con la repetición de déficits fiscales y externos.

Caputo y Georgieva. Uno cree que el problema es político. La jefa del FMI ya discute el plan económico.

De Alfonsín a De la Rúa

La recuperación democrática encontró a Argentina todavía atada a una deuda externa que condicionaba su economía. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, los pagos al FMI alcanzaron US$3.207,93 millones entre capital, cargos e intereses, y los desembolsos llegaron a US$4.125,84 millones. La cuenta terminó con un aumento neto de la deuda con el organismo de US$2.084,35 millones, según los datos citados del Fondo.

Carlos Menem recibió un escenario diferente y mantuvo una relación sostenida con el organismo durante los años 90. Argentina recibió US$8.143,88 millones del FMI durante su gobierno y pagó US$9.721,55 millones entre capital, cargos e intereses. La relación con el Fondo formó parte de un período en el que el país buscó sostener su esquema económico con acceso al financiamiento externo, mientras la deuda continuaba formando parte de la discusión económica.

Fernando de la Rúa llegó al final de esa etapa y encontró una situación cada vez más difícil. Durante su gobierno, el FMI desembolsó US$14.244,21 millones, mientras Argentina realizó pagos por US$3.481,93 millones. La asistencia del organismo creció en los últimos años de la convertibilidad, pero tampoco alcanzó para evitar el desenlace de 2001. La crisis terminó con el régimen monetario, el default y una nueva etapa para la relación entre Argentina y el Fondo.

Del 2001 al adiós al fondo

Eduardo Duhalde asumió en enero de 2002 después de la crisis que había dejado a Argentina en default. El vínculo con el FMI pasó entonces por la emergencia económica y por la necesidad de atravesar una etapa en la que el país debía reordenar sus compromisos. Durante su gestión, Argentina pagó US$3.088,58 millones entre capital, cargos e intereses y recibió US$1.420,87 millones en desembolsos, con una reducción neta de la deuda de US$904,22 millones.

Néstor Kirchner llegó a la Presidencia en 2003 con una postura fuertemente crítica hacia el organismo. Su gobierno hizo del desendeudamiento una de sus banderas y llevó esa política a los números: Argentina giró US$13.212,84 millones al FMI entre capital e intereses, una cifra que superó los pagos realizados por Duhalde y De la Rúa juntos e incluso quedó por encima de la registrada durante el gobierno de Menem.

Néstor Kirchner delegó el poder en su mujer Cristina. Foto: efe

Las cancelaciones de capital durante la gestión de Kirchner redujeron el stock de deuda con el organismo en US$4.244,55 millones. Según Kirchner, Argentina debía: “desendeudarse con dignidad y sin hambre para el pueblo”.

Cristina Kirchner continuó después con una relación distante respecto del organismo. Argentina había dejado de consultar al FMI durante años y recién retomó las consultas del Artículo IV en 2016. El organismo también atravesaba una relación complicada con el país por los cuestionamientos acumulados durante los años anteriores.

Cristina Fernández de Kirchner habla de abonar la deuda contraída con el FMI en el gobierno de Mauricio Macri Foto: Télam

La nueva deuda

En 2018, Argentina recurrió nuevamente al Fondo y consiguió un acuerdo Stand-By que luego alcanzó los US$57.000 millones, en medio de una crisis que volvió a cerrar el acceso al financiamiento internacional. La relación con el organismo tampoco siguió un camino lineal durante ese programa. El acuerdo quedó inconcluso y el gobierno de Alberto Fernández recibió una parte importante de los vencimientos que debía afrontar el país.

Fernández inició entonces una nueva negociación con el FMI. En 2022, Argentina acordó un programa de Facilidades Extendidas que permitió reordenar los vencimientos del acuerdo anterior y estableció metas para las cuentas públicas, la asistencia monetaria y la acumulación de reservas.

La inflación superó ampliamente los objetivos establecidos y la acumulación de reservas quedó por debajo de lo acordado, pero la sequía de 2023 profundizó la falta de divisas. El Gobierno de Fernández y el FMI volvieron a negociar en varias oportunidades.

Alberto Fernández El presidente criticó al FMI desde China. Crédito: NA Foto: NA

Milei y el Fondo

Llegado el presente, Javier Milei recibió una relación con el FMI marcada por los acuerdos anteriores y decidió profundizar otro rumbo económico. El Gobierno puso el equilibrio fiscal en el centro de su programa y redujo la emisión destinada a financiar al Tesoro. En abril de 2025, Argentina firmó un programa de 48 meses bajo el Servicio Ampliado del Fondo por US$20.000 millones con revisiones periódicas, una especie de tabla de comportamiento.

Risas y preocupación. Kristalina Georgieva tiene buena sintonía con Javier Milei y el FMI acompaña el programa económico, pero el mercado cree que la economía argentina se va a desacelerar.

La primera evaluación terminó con un desembolso adicional de aproximadamente US$2.000 millones, pese a que Argentina no había alcanzado la meta de reservas prevista para ese momento. La segunda revisión llegó en mayo de 2026 y habilitó un nuevo desembolso cercano a los US$1.000 millones.

Ahora el calendario vuelve a poner a los técnicos del organismo frente a los números argentinos. La tercera revisión tendrá como referencia los resultados del segundo trimestre y pondrá bajo análisis las metas fiscales y la acumulación de reservas. Argentina deberá afrontar a fines de septiembre un vencimiento de casi US$800 millones con el FMI.