Anabel y los errores que llevaron a una nueva derrota del PJ

Anabel Fernández Sagasti habló con Alberto Fernández y con Cristina Kirchner después de la derrota. El peronismo mendocino no logró instalar la idea de nacionalizar la elección y además no pudo sacar ventajas decisivas en departamentos propios. La estafa del encuestador que los engaño con los boca de urna.

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Marcelo Arce

Anabel reconoció la derrota pasadas las 20.

Alf Ponce/MDZ

Ni el llamado de Alberto Fernández ni la comunicación con Cristina Kirchner cuando la elección estaba definida, alcanzaron para contener el desconsuelo de Anabel Fernández Sagasti por la oportunidad perdida.

Entre sollozos, la candidata terminó cerrando una noche de domingo que no fue como la esperaba. Pero que , a la luz de cómo se desarrolló la votación, tuvo explicación.

En primer término el peronismo mendocino no pudo concretar en las urnas la idea fuerza de su campaña: que la ciudadanía debía votar apelando a su descontento con la situación económica del país y poniendo, en consecuencia, a Mendoza en sintonía con lo que se viene a nivel político nacional.

Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez terminaron imponiendo su estrategia de provincializar la elección y el Justicialismo seguramente deberá repensar de aquí en más si seguirá buscando figuras nacionales en las cuáles apalancarse para aspirar a retomar el poder. O si, después de más de quince años no hacerlo, ofrecerá figuras con peso específico propio a nivel local para entusiasmar al votante.

La candidata vio cómo con el conteo de votos se profundizaban varios de sus principales temores: después de la PASO, habían quedado dudas si iba a poder contener el voto de Alejandro Bermejo. Y no lo logró, más allá del pragmatismo que aplicó en el armado de las listas y de haberlo colocado al propio intendente de Maipú como uno de los principales candidatos a diputado nacional.

Otra de las preocupaciones se hizo latente este domingo. El desdoblamiento de las elecciones que impusieron los caciques del PJ ( por la pelea con Cornejo por las reelecciones indefinidas ) terminó afectando a la candidata a gobernadora de ese partido. Pasó en Tunuyán, pasó en Lavalle y pasó en San Rafael, en donde Fernández Sagasti no obtuvo la diferencia que precisaba para sumar y descontarle puntos a Suarez. En Maipú, directamente le cortaron boleta.

Aquí está otra de las claves de la elección y, sobre todo, la explicación de la diferencia. El Frente Elegí debía sacar una buena ventaja en las comunas Justicialistas y descontar lo más que se pudiera en los departamentos gobernados por el radicalismo para tener chances.

Nada de eso ocurrió. En San Rafael, por caso, la ventaja fue de solo 10 puntos y la diferencia aplastante de los oficialismos del Gran Mendoza hicieron el resto.

Festejaron en La Paz y en Santa Rosa, es cierto, ganándole a la UCR. Pero perdieron en Malargüe después de haber sacado el 70% de los votos en la PASO. Aquí Rodolfo Gabrielli, el jefe de los equipos técnicos, quien cuestionó Portezuelo del Viento, pudo haber influido. Pero también pareciera haber jugado la movida del Gobierno, que empezó a anotar gente para que se capacite bajo la promesa de que van a ser contratados en esta obra que, con suerte, comenzará dentro de más de un año.

Para el anecdotario quedará la estafa de Antonio Di Tommaso, el encuestador que fue contratado a nivel nacional para hacer sondeos a boca de urna en este comicio.

Boca de urna Di Tomasso

Fue el consultor sanjuanino, quien los mantuvo convencidos hasta dos horas después de cerrada la elección de que la diferencia de Suarez apenas llegaba a los dos puntos. Por eso el peronismo, cuando el Gobierno hablaba de una cifra que rondaba el 48% para el candidato radical, insistía con que para ellos la elección estaba abierta.

Cuando las primeras cifras oficiales comenzaron a llegar todos en el bunker del PJ lo fueron a buscar al encuestador. Pero era tarde, Di Tommaso ya se había ido.

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