Cristina tiró la bomba, Máximo explicó el por qué y Kicillof dice que no le dolió
El cartel de un despacho importante de la gobernación bonaerense tenía la leyenda "Lunes del orto". Abajo tenía los ítems que reflejaban los motivos por los cuales tenía ese título la pizarra lavable y actualizable día por día. Ninguno se relacionaba con lo que el domingo por la noche pasó en Ezeiza, donde Cristina Fernández de Kirchner, por primera vez en mucho tiempo, se metió de lleno en la política interna bonaerense.
-
Te puede interesar
CFK declaró por la Causa Cuadernos y Feinmann la liquidó en vivo: "Altanera"
La anterior oportunidad que lo intentó fue en la previa de la elección de 2023, en la que le había pedido a Axel Kicillof sobre la posibilidad de ser candidato a presidente antes que se iniciara la danza que empezó con la dupla "Wado" De Pedro – Juan Manzur y terminó con Sergio Massa – Agustín Rossi. "Ahora ese diálogo no se puede hacer. Ella ya dejó en claro que para los temas políticos, Kicillof debe hablar con su hijo. Para otros temas, inclusive de gestión, si lo puede atender", reconoció una persona que conoce las particularidades de esa relación.
Aquella charla de campaña había sido el primer no directo de Axel a su jefa y conductora. Lo que siguió después, con la reelección del gobernador mediante, fue una concatenación de decisiones en las que el gobernador ratificaba su decisión de armar su propia estrategia electoral por fuera no tanto de Cristina sino de su hijo, Máximo Kirchner, quien pugnó hasta último momento por cambiar la fórmula bonaerense o, al final, poner a Martín Insaurralde sobre Verónica Maggario.
Lo que se había iniciado como una discusión política entre el hijo natural y el adoptivo de la expresidenta de la Nación pronto se reveló como una pelea directa entre Axel Kicillof y CFK. Nadie podía suponer que el primero podía soportar tanto sin hocicar ante los deseos de su admirada exjefa política. Ni el propio Axel, quien en privado siempre había dicho que antes de enfrentarla se iba a la casa. Los tiempos cambian.
El domingo ella fue clara cuando explicó su decisión política en la provincia de Buenos Aires. Rodeada de intendentes aliados con ella, aunque no todos los invitados fueron, expresó que era lógica la pretensión de suspender las PASO porque la gente "no quiere saber nada con la política" e inmediatamente destrozó la idea del gobernador de convocar de manera anticipada a las elecciones provinciales. "La gente nos va a matar".
Para fundamentar su deseo de que la votación bonaerense se realice en la misma fecha que las nacionales, el 26 de octubre, Cristina dijo que sólo debían modificarse la cantidad de votantes por escuelas e incorporar nuevas sedes para la votación. Como presume que en esta oportunidad los votantes serán muchos menos que en otras oportunidades, "ni siquiera creo que tengamos que estirar el horario del cierre".
Fue en ese extenso comentario donde tiró "la bomba" en la que precisó que "yo voy a estar donde ustedes crean necesario". Alguien sugirió si eso también abarcaba la posibilidad de ser candidata en la Provincia, y ella asintió, aunque nadie escuchó que dijera que se presentaría por la Tercera Sección Electoral, como trascendió.
"El tema es que en la Tercera está la mayor fortaleza política de Cristina, de ahí vino la versión. Pero hasta la conferencia de prensa de Carli Bianco, nadie debía decir nada", comentó uno de los participantes. "Los pibes lo mandaron a chivear seguro después de escucharlo a Bianco que Axel insistía con el tema del desdoblamiento", agregó.
Quien ya deja trascender su fastidio es Sergio Massa, que debe lidiar, porque así se lo autoimpuso, en un diálogo entre sordos, casi representantes de dos mundos completamente diferentes. El que componen los miembros de la familia Kirchner, que no tiene miedo a perder con tal de mantener claro su objetivo político, y el de Kicillof, mucho más reservado y uranio, alejado de lo que la política tradicional reclama.
"Ojo, que en los últimos tiempos está dedicándole bastante tiempo", expresó uno de sus operadores y remarcó las largas charlas que mantuvo con algunos quienes hasta ayer estaban en duda pero ahora están más cerca de él, como los intendentes de Pilar, Federico Achaval, y de Almirante Brown, Mariano Cascallares, quienes ayer no aparecieron por la cena.
Uno de los nuevos actores en este debate es el presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, Alexis Guerrera. De extrema confianza de Massa, adelantó que la legislatura bonaerense tiene la intención de aprobar, este jueves, la suspensión de las PASO. Habrá que ver si inmediatamente después Axel Kicillof decreta la fecha de las elecciones generales para julio o deja pasar una semana más para continuar una negociación que nadie quiere romper.
"Acá el problema no es aparecer como el más fuerte, sino como el menos traidor", reflejó un auténtico representante del peronismo kirchnerista renovador que sabe que el que provoca el quiebre puede ser calificado como el culpable de la derrota. "Todos tienen el recuerdo de Randazzo, que en 2017 se fue y nosotros perdimos. Pero nadie toma en cuenta las experiencias de Massa o de Cafiero, que cuando quisieron renovar, lo hicieron y ganaron".