Tempestades amenazan a los Milei, Macri y Kirchner
Tiempos convulsionados se viven en la política argentina. Y nadie está a salvo. Esa situación se percibe con el nerviosismo que están viviendo todos los actores. Javier Milei, Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri enfrentan momentos cruciales que marcarán el destino de sus carreras políticas.
Son tempestades que se avecinan por diferentes frentes. Algunos por lo económico, otros por lo electoral y otros por lo judicial. Lo que quede tras la tormenta será determinante para el proceso de reconfiguración que está teniendo el sistema político.
Esta semana estuvo marcada por los cierres de listas para las elecciones porteñas y por los ruidos económicos que generaron una continua sangría de dólares de las arcas del Banco Central.
La semana próxima, por otro lado, la mirada empezará a posarse sobre la Corte Suprema. Por un lado, está convocada para el jueves la sesión para tratar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla en el Senado. Aunque hay que ver si finalmente se realiza. Por el otro, va a llegar al máximo tribunal el recurso en queja de Cristina Kirchner por la condena en su contra en el caso Vialidad. El devenir de esa situación marcará el futuro de la expresidenta.
Tempestades judiciales
Hasta el martes a las 9 de la mañana los abogados de Cristina tienen tiempo de hacer la presentación ante la Corte Suprema, que allí tiene dos caminos: rechazar el recurso o aceptarlo y proceder a analizar el expediente.
En el primero de los casos, la condena contra la presidenta del PJ quedaría firme y el tribunal oral debería pedir su detención, lo que generaría un tembladeral en la política en general y en el peronismo en particular. En el segundo, la definición de la Corte promete dilatarse en el tiempo.
Cristina sigue sonando cada vez más fuerte como casi segura candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires este año, aunque hay dirigentes que empezaron a soltar que ella buscaría promover a otras figuras. Algunos miran a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, como posible figura. En ese caso, sería más inevitable el choque con Axel Kicillof.
La candidatura de CFK sería, analizan en la Provincia, la única manera de evitar una ruptura. Si ella no juega, el gobernador (junto a la mayoría de los intendentes que lo acompañan) buscaría ser determinante a la hora de elegir a los principales candidatos en el territorio que gobierna.

¿Y si Cristina está presa al momento de tomar esas definiciones? Es un escenario que solo genera incertidumbre. Su figura, en el núcleo duro, se fortalecería bajo la idea de la proscripción, pero también se aceleraría el proceso de recambio en la cúpula partidaria.
Mientras tanto, la idea de Kicillof de desdoblar las elecciones provinciales está cada vez más cerca. Unos 40 intendentes, incluyendo a la mayor parte de los del Conurbano (excepto los camporistas o afines), le pidieron que siga ese camino. El primer paso sería que la Legislatura suspenda las PASO, y después queda liberado su camino para fijar la fecha.
A las tempestades judiciales, a Cristina se le pueden sumar las electorales. Si llega todavía en libertad tendrá que decidir si compite o no y según el camino que tome se le puede empezar a escurrir entre sus dedos la cuota de poder (importante) que todavía conserva. Para garantizar unidad en octubre en la Provincia tiene que ser ella candidata, y puede perder. Caso contrario, el peronismo podría llegar dividido o La Cámpora cediendo la cabeza de la lista.
Tempestades electorales
Pero Cristina Kirchner no es la única que sufre en materia electoral. Su núcleo, según todas las encuestas, sigue siendo un factor considerable en la política argentina. Distinto es el caso de Mauricio Macri, que ve como el PRO pierde cada vez más trascendencia para fijar una posición clara de cara al electorado.
Todas las encuestas hoy lo muestran en torno al 10% de los votos a nivel nacional, impulsado sobre todo por el desempeño que tendría en la Ciudad de Buenos Aires. En Provincia sacaría incluso menos. El expresidente busca instalar, como dijo en Córdoba, que la mejor forma de “ayudar a Milei” es votando al PRO, porque funciona como una especie de equilibrio.

Por más sentido o racionalidad que tenga el argumento, es difícil imaginar que tenga una potencialidad para la campaña electoral, donde los discursos son muchos más llanos: a favor o en contra. “La mejor forma de ayudar a Milei es votando a los candidatos de Milei”, podrían replicar desde La Libertad Avanza, también con sentido común.
La primera batalla será el 18 de mayo con las elecciones porteñas, con un menú que se terminó de definir este sábado. La centralidad de esa votación quedó en claro en dos cuestiones: por un lado, la mayoría de los principales espacios barajaron hasta el final para ver cuál era su oferta más competitiva, y, por el otro, todos procuraron promover listas que contribuyan a restarle votos a sus contendientes.
Manuel Adorni terminó siendo la carta fuerte de los libertarios, pero Ramiro Marra terminó teniendo el impulso para jugar. Silvia Lospennato, acompañada por figuras de peso de su partido como Hernán Lombardi, Laura Alonso o Waldo Wolff, fue la mejor opción que encontró el PRO para buscar el voto propio, no perder votantes que simpatizan con Milei (Lospennato apoyó en el Congreso) y atraer a los que pudieran ir a opciones más de centro como Horacio Rodríguez Larreta, la Coalición Cívica o la UCR.

El radicalismo podría haber tenido una lista más competitiva, con Martín Lousteau o Martín Tetaz a la cabeza. Pero el primero desistió, sobre todo al ver que competía Larreta. Y el segundo, no tiene el aval de Emiliano Yacobitti. Al final decidieron ir con la joven Lula Levy, referente de la UBA. Las malas lenguas dicen que terminó pesando un acuerdo con el PRO para que la lista tenga un perfil que no le robe votos al macrismo (como podría haber pasado con Tetaz) y sí a Leandro Santoro. El radicalismo sigue siendo parte del gobierno porteño y Daniel Angelici (maneja una porción importante del partido en sociedad con Yacobitti) se garantizó el puesto 8 en la lista del PRO para un hombre de su entorno (Lautaro García Batallán).
A Santoro también le surgieron listas que le pueden restar votos. Dos desde el peronismo: la de Juan Manuel Abal Medina, promovida por el Movimiento Evita, y la de Alejandro Kim, del espacio de Guillermo Moreno. Y una tercera desde lo insólito o absurdo: Yamil Santoro se corrió al tercer puesto de su lista y puso a su hermano como cabeza de lista. Es un ingeniero que tiene de particular que se llama Leandro. Sí, habrá dos Leandro Santoro en la pantalla de la Boleta Única Electrónica.
Tempestad económica
El panorama electoral porteño también es un desafío para Javier Milei. De allí la necesidad de tener que jugar a uno de sus mejores cuadros, como Adorni, en una elección para un cargo menor en el escenario político nacional como el de legislador de la Ciudad. Es que esa votación se volvió una especie de “tía de todas las batallas”. Si siempre se dice que la elección en la provincia de Buenos Aires es la “madre de todas las batallas”, esta vendría a ser su hermana menor. Es decir, la tía.
Pero para llegar a la campaña de buena forma, el Presidente necesita atravesar la tempestad económica. Hay ruido en la economía y el gobierno no logra acallarlo. Después de un año de crecimiento de las reservas, las últimas dos semanas de marzo fueron de pura pérdida para el Banco Central. La entidad vendió más de 1.300 millones de dólares.

La inminencia de un acuerdo con el FMI (anticipado para muchos de manera errónea por el Gobierno) llevó a que creciera la idea de una pronta devaluación y eso generara un movimiento letal para el BCRA: el anticipo de importaciones y la demora en liquidar exportaciones.
La expectativa del Gobierno es que entre los fondos del FMI y los dólares de la cosecha gruesa (que deberían empezar a entrar en abril) se calme la situación y se vuelvan a recuperar reservas. La pregunta, no obstante, es hasta cuándo puede seguir el drenaje de divisas sin la aparición de algún anuncio.
Uno de los planteos escuchados es que si el Gobierno no tiene intenciones de devaluar, la alternativa tiene que ser anunciar una baja de impuestos para brindar competitividad y previsibilidad. Certezas para el campo respecto a lo que pasará con las retenciones a partir de julio, por ejemplo, o la baja del siempre tan cuestionado impuesto al cheque.

Es que la tempestad económica puede ser una fatalidad para Javier Milei. Todos los buenos resultados macroeconómicos pueden verse afectados si la brecha se dispara y eso termina yendo a precios. Javier Lanari, número dos de Adorni, enumera todos los viernes las noticias positivas para el Gobierno. La lista de esta semana es contundente: el FMI confirmó que el programa en discusión es por US$ 20.000 millones, la actividad económica subió 6,5% interanual en enero (Indec), los salarios crecieron 2,9% en enero contra una inflación del 2,2% (Indec), la inversión aumentó 29,3% interanual en febrero y la industria, 4,7% (OJF), y las escrituras aumentaron un 94% en CABA. Todo quedó empañado por una semana turbulenta en los mercados.
No es disparatada la idea de Milei de que hay sectores del peronismo y de grupos empresarios motorizando los movimientos. De hecho, sorprendió la aparición en múltiples canales y radios en menos de 48 horas de algunos economistas para instalar la idea de una necesaria devaluación. Como también es cierto que durante 2024 también hubo momentos de suba del dólar y el riesgo país, que luego se revirtieron. Pero lo cierto es que por primera vez al Gobierno se lo vio más incómodo con la situación.

Esta semana, Milei la arrancará con otra buena noticia. El lunes el Indec dará a conocer la cifra de pobreza con la que cerró el 2024. Según las estimaciones del Nowcast de Pobreza de la Di Tella, que realiza Martín Rozada, estaría en 36,7%, lo que significaría una baja de más de 16 puntos respecto al dato de mitad de año (52,9%) y 5 puntos menos del de un año atrás (41,7%). El número sería incluso inferior al de diciembre de 2022 (39,2%).
Va a ser una noticia que Milei va a celebrar, porque marca un éxito a pesar del contundente ajuste que se viene realizando. Pero que para que se consolide necesita atravesar las tempestades económicas. Si lo logra, dejará en una situación mucho más complicada a los otros dos que vienen sufriendo: Cristina y Macri.
