Al igual que Milei, los gobernadores abrieron sus Asambleas Legislativas
Así como Javier Milei inauguró un nuevo periodo de sesiones ordinarias, distintos Gobernadores también emitieron sus discursos. Estos estuvieron atravesados por las necesidades provinciales y la compleja relación con el Gobierno: la mayoría de los mandatarios evitó confrontar con la gestión libertaria.
En el interior del país, el cronograma de sesiones legislativas comenzó en febrero, en la provincia de Córdoba, donde Martín Llaryora cuestionó la falta de fondos nacionales para jubilaciones, salud, transporte y obras. Semanas después, en Entre Ríos, Rogelio Frigerio destacó su lucha contra la corrupción y defendió el “cambio de rumbo” en la gestión provincial.
Este fin de semana el gobernador de Chaco, Leandro Zdero, ratificó su alineamiento con la Casa Rosada, y eludió cualquier tipo de comentario al “criptogate”, o el ajuste de las partidas nacionales para obras. Además, agradeció al Gobierno por ser “facilitador y amigo de los que quieren traer prosperidad”.
El gobernador radical de la provincia de Corrientes, Gustavo Valdés, también debió iniciar el periodo ordinario. Allí, pausó su postura dialoguista con el Ejecutivo libertario y ensayó una crítica al Gobierno nacional en lo que concierne al trato por parte del presidente de la Nación para con la oposición.
Jorge Macri también dio inicio al ciclo Legislativo. El alcalde del PRO insistió en su reclamo a la Casa Rosada por la falta de cárceles en el distrito y exigió trasladados al Servicio Penitenciario Federal. En su discurso, se destacó el comienzo de la nueva línea de subte F.
En el norte del país, el peronismo mantiene su vínculo con la administración libertaria. En su caso, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, abrió con un discurso en el que agradeció al Gobierno por el Plan Güemes; Por su parte, el gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, dio un discurso de apertura de sesiones en el que ratificó que “desde un principio acompañamos institucionalmente al Gobierno elegido por la mayoría del pueblo argentino”.
Dentro de los Gobernadores peronistas, quien mantuvo su postura crítica fue el formoseño Gildo Insfrán, que calificó las políticas económicas del Presidente como una “estafa” y atacó a la oposición local: “Así como defendieron a Fernando de la Rúa y Mauricio Macri, hoy se disfrazan de libertarios, pero la libertad que ofrecen tiene la misma legitimidad que la criptomoneda del Presidente”.
En la otra punta del país, fue el turno del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella. El mandatario sureño centró su mensaje en la educación y la obra pública, y dio una definición tajante: propuso “dinamitar el sistema educativo”, en relación con modernizar la enseñanza, y anunció un proyecto de ley que establece un “piso mínimo de salario para Educación y Salud”.
Asimismo, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, brindó un discurso marcado por elogios y, al mismo tiempo, esgrimió críticas al oficialismo. Agradeció la respuesta del Ejecutivo nacional ante los incendios forestales en El Bolsón, pero reclamó la restitución de los fondos de coparticipación recortados en los últimos meses; mientras tanto, en Neuquén, Rolando Figueroa se distanció de la administración libertaria y reivindicó el rol del Estado y la obra pública.
También se abrieron las Asambleas Legislativas en Santa Cruz y en La Pampa. Claudio Vidal dio un mensaje centrado en las medidas de su gestión y anunció mejoras en infraestructura educativa y conectividad, entre otros puntos. Mientras que Sergio Ziliotto se sumó a los gobernadores que se diferenciaron de la Casa Rosada. En su inicio del período de sesiones, denunció un “vaciamiento de los procedimientos democráticos” y criticó la deuda de más de 115.000 millones de pesos que, según afirmó, la Nación mantiene con la provincia.

