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Alfredo Cornejo y una posible alianza con Javier Milei que está plagada de dudas

El gobernador mide fuerzas en el marco de un acuerdo con los libertarios. Karina Milei viene de naufragar en arreglos de este tipo en otras provincias y por qué la clave está en el desdoblamiento.
Foto: Prensa Gobierno
Foto: Prensa Gobierno

En momentos en que el Gobierno libertario parece crujir, Alfredo Cornejo sigue aguardando, con algo de impaciencia ya, ese llamado de Karina Milei o de algún otro funcionario de primera línea de la Casa Rosada que le permita avanzar con el acuerdo electoral del que todos hablan en la política mendocina. Pero que lejos todavía está de concretarse.

Esos primeros palotes de un posible arreglo se iban a trazar en la Vendimia pasada, pero las obligaciones del presidente desencadenadas por la tragedia de Bahía Blanca volvieron a dejar todo en el aire. Cornejo se wasapea con Javier Milei. No mucho, hay que decirlo. Solo intercambiaron algunos mensajes cada tanto por temas vinculados a la rosca en el Congreso o acerca de algún problema puntual vinculado a la gestión.

Quien sí tiene una comunicación más asidua vía mensajitos con el presidente es la vice, Hebe Casado. ¿Hablan en el chat de la posibilidad de una alianza?, bastante. Pero más en modo arenga que otra cosa. “Vamos que vamos bien”, “gracias por tu apoyo”, “tenemos que trabajar juntos”, se endulzan uno y otra. Sin embargo, de los términos del acuerdo se escriben entre ellos poco y nada. A decir verdad, Milei no está en estas cosas. Ese trabajo es de Karina en lo fino, de Santiago Caputo en los términos más gruesos y de los hermanos Lule y Martin Menem en el terreno. De ellos, es quien en definitiva se espera que aparezca la notificación en el teléfono.

Javier Milei junto a Alfredo Cornejo. 

Pero mientras los días pasan, el tablero político cambia. Y ante ese panorama, Cornejo ya leyó un par de hechos importantes. El primero es que ese Milei todopoderoso de hace dos meses ya está mostrando síntomas de desgaste como consecuencia de sucesivos traspiés que comenzaron con el mensaje ante el foro de Davos en enero y alcanzaron su pico con el criptogate en febrero. En el medio, las irrupciones de Santiago Caputo y la alarma que más preocupa: si bien la desaceleración de la inflación es un logro, la economía no termina de repuntar. Este combo, según la mayoría de las encuestas, ya hizo caer al menos nueve puntos la imagen presidencial y con margen para descender aún un poco más en el mediano plazo.

Hay algo más sutil, en tanto, que el gobernador detectó dentro de estas primeras señales de aparente debilidad libertaria. Algunos gobernadores de Juntos por el Cambio aliados de la Casa Rosada están mucho más avanzados que el mendocino en este tipo de negociaciones y en ese paquete ya hubo un poco de todo. Pero sobre todo, los mandatarios están logrando imponer sus condiciones frente a la Libertad Avanza.

Pullaro no acordó con Milei. 

Maximiliano Pullaro, en Santa Fe, ni siquiera acordó. Enfrentará una elección a convencionales constituyentes el próximo 13 de abril y unas PASO provinciales, en donde no solo apunta a conseguir su objetivo de modificar la Carta Magna provincial para lograr ser el primero en obtener la chance de acceder a una reelección consecutiva. Sino que además aparece como el favorito para hacer una muy buena elección, en una provincia en la que el partido del presidente se presentará por primera vez y con candidatos propios. La expectativa en este distrito es alta, además , porque será la elección que abrirá el calendario electoral de este año en todo el país.

En Jujuy la UCR y LLA irán por caminos separados. Y en San Luis, Claudio Poggi tampoco cerró y presentará un frente propio llamado “Ahora San Luis”, para los comicios del 11 de mayo, en una alianza que lo tiene dentro, entre otros, a Adolfo Rodríguez Saá. En la provincia vecina los candidatos de La Libertad Avanza están ahora evaluando si sumarse o competir por separado.

El caso de Chaco fue el más significativo de esta cadena de alianzas, hasta acá, un tanto frustradas. El gobernador Leandro Zdero ya podría reconocerse como un radical con peluca con todas las letras, luego de haber inscrito esta última semana en la Justicia Electoral su frente “Chaco Puede” en el que irá acompañado por La Libertad Avanza. Zdero es, quizás, uno de los gobernadores más urgidos por la caja nacional y esa situación difícil podría haberlo forzado para terminar acordando. Sin embargo, Karina no terminó de imponer del todo sus condiciones allí: no consiguió que las listas las encabezaran dirigentes propios y ni siquiera logró fijar la marca de LLA.

El gobernador mendocino observa lo que pasó y piensa en su propia relación de fuerzas. Cuentan que está molesto, muy molesto por algunas encuestas que circularon en las últimas semanas en donde aparece como seguro derrotado en las urnas si los candidatos de él y los de Milei fueran hoy a una elección. Razones no le faltan a quienes están sondeando esa posible reacción del electorado: Milei aparece como muy potente desde el punto de vista electoral en el Sur, en el Este y en el Valle de Uco. Pero el gobierno sostiene que le da pelea en los departamentos del Gran Mendoza.

En medio de todo, a la luz de lo que se viene diciendo en público durante estas últimas semanas, lo que está sucediendo puede sonar extraño. Hoy, en la cabeza de Cornejo, está instalada la idea de que el “Plan A” pasa por no acordar con Milei

La necesidad de trabar un acuerdo tiene un sustento inobjetable: el electorado de Cambia Mendoza y el de la Libertad Avanza son prácticamente él mismo. Y a pesar de la discusión por las encuestas, el temor de los radicales mendocinos es que finalmente  los votantes de Cornejo se vayan con Milei.  Algo de lo que tendría que terminar cediendo lo incomoda y mucho al gobernador y es la alternativa de tener que unificar las elecciones, demanda número uno de los libertarios a la hora de firmar los papeles del vínculo. Ya se dijo: Cornejo quiere, en las próximas legislativas de medio término, plebiscitar su gestión porque está persuadido de que logrará revalidar títulos empujado hacia arriba, además, por una oposición que en la provincia hoy no es una amenaza concreta para él. Juega mucho con esto último, está claro, pero también lo hace con la percepción de que hoy, en Mendoza, no hay un voto de cambio entre la gente más allá del desgaste que atraviesa su gestión de años y que a esta altura ya es más que evidente.

La salida que encontró para sortear el reclamo por la unificación de las elecciones sonó ingeniosa. ¿Cuál es? Enviar una ley a la Legislatura para suspender las PASO provinciales, hacer elecciones concurrentes con la Nación y votar en urnas separadas los cargos nacionales de los provinciales dentro del cuarto oscuro, sistema que se verá favorecido por la implementación en ambos casos de la Boleta Única de papel. Pero algo sigue sin cerrar en este plan. Si se vota todo junto, lo más probable es que la discusión electoral pase por la agenda nacional en desmedro de los asuntos provinciales que Cornejo quiere poner sobre la mesa en la campaña.

En el fondo, las dudas que ahora aparecen sobre el acuerdo también son conceptuales. Por supuesto que es imposible que las coincidencias entre las fuerzas políticas de las que estamos hablando sean del cien por cien. Pero en definitiva ¿Cuál sería el porcentaje de coincidencias entre Cornejo y Milei? ¿Y cuánto restarían las diferencias?

En la lista de visiones en común, está claramente la obsesión por el equilibrio fiscal, algunos aspectos clave de las decisiones macroeconómicas y el trabajo de Federico Stuzzeneguer para desregular el funcionamiento del Estado. Los dos, están convencidos de que tienen una misión para asegurar el futuro de la Argentina: evitar que vuelvan “los malos” al poder. Es decir, el kirchnerismo. Pero otro asunto sobrevuela a este mar de dudas. En su análisis, Cornejo podría seguir apoyado a Milei como lo hizo hasta ahora (con el voto de sus legisladores en el Congreso por ejemplo) sin necesidad de llegar a trabar una alianza que terminaría llevando la relación a otro nivel.

En el plano de las diferencias, las hay, son muchas y algunas de peso. Cornejo está parado en la vereda opuesta del aniquilamiento del Estado y es, en el contexto de los gobernadores, una víctima más del fin de la obra pública. Esta semana, podría producirse un hecho político fuerte: el radicalismo en el Senado terminaría votando finalmente en contra de los pliegos de Manuel García Mansilla y de Ariel Lijo para la Corte Suprema, en sintonía con la oposición y después de haber fracasado en su pedido para que la Casa Rosada retire estos pliegos y evite así una derrota. Al mendocino nunca le gustó la forma en que Milei “revoleó” las propuestas en la Cámara Alta sin tener el respaldo político imprescindible, así como mucho menos estuvo de acuerdo con las designaciones por decreto y en comisión.

Para el resto de los temas que difiere con Milei, el intento por instalar una agenda anti WOKE por caso, eligió una salida menos traumática para diferenciarse. O como confió un funcionario provincial, no sin apelar a una simpática grosería de por medio: “Cuando el presidente se metió en estos temas, para no confrontar, el Alfredo directamente se hizo el boludo”.