La otra cara de la tragedia de Bahía Blanca: ¿cómo se pagará la reconstrucción?
No existe registro aun de la dimensión de la tragedia que enfrentó Bahía Blanca, ni tampoco de sus consecuencias en el corto o mediano plazo. Mucho menos evaluar ahora el monto real del financiamiento que será necesario para llevar adelante la tarea de reconstrucción de la ciudad, tanto en el casco urbano central como en el conurbano bahiense donde el impacto de la tormenta fue mucho mas duro y dejó en evidencia la precariedad social con que se vive y hasta los vicios mas oscuros y delictuales de algunos sectores de la vida política argentina.
Hay algunos puntos que analizar para poner el foco en la realidad del desastre que cayó sobre Bahía Blanca y las verdaderas necesidades. Los montos de posible asistencia que se ventilaron hasta ahora están lejos de cualquier realidad.
Desde el gobierno se reaccionó el fin de semana anunciando un giro de $ 10.000 millones para la atención de la primera emergencia. Esta claro que es solo un tímido comienzo frente a las necesidades que hay y habrá por delante. Una evaluación que se conoció el fin de semana evaluaba el daño a atender en unos $ 400.000 millones, otra cifra que parte de un redondeo caprichoso y que puede estar muy lejana de las necesidades reales.
Desde el ministerio de Economía se reconoce que emprender una tarea de reconstrucción de la infraestructura de este tipo solo podrá hacerse con financiamiento acordado con el BID y el Banco Mundial, ambos con líneas de asistencia específica para catástrofes. Es el camino que tomará ahora la negociación para asegurar la tarea que viene por delante. Ese proceso no es inmediato pero habida cuenta la magnitud del daño en Bahía Blanca, haya o no plata de acuerdo a la definición de Javier Milei sobre la realidad argentina, los fondos disponibles hoy no serán suficientes.
Foto: EFE
Así, aunque no existe una evaluación seria de las necesidades que enfrenta Bahía Blanca para reconstruir la ciudad, el único parámetro que puede acercar alguna idea del cálculo es el que dejó la inundación de La Plata del 2 y el 3 de abril de 2013. Ese día cayeron sobre la capital bonaerense más de 400 mm en cuatro horas. El daño total causado por la inundación, que tuvo también víctimas fatales, llegó a los $ 3500 millones de entonces que, pasados al dólar oficial del momento ($ 5,16) significaron casi US$ 680 millones.
El caso de La Plata es recordado económica y políticamente, pero siempre con escozor. Cristina Fernández de Kirchner, como presidente fue a visitar el lugar y tuvo su prueba de fuego en una tragedia de ese tipo frente a los damnificados. El episodio siempre será recordado por el kirchnerismo, sobre todo por el recuerdo de Cristina sobre una inundación que ella también sufrió en su juventud como vecina de la zona.
También fue un récord que recuerdan casi todas las aseguradoras de la Argentina que tuvieron que enfrentar pérdidas millonarias que pusieron a algunas al borde de la quiebra, algo que ya puso en alerta al sistema asegurador argentino ante la situación en Bahía Blanca. Aseguran que el impacto mas fuerte por los seguros a pagar se dará en el rubro automotor y luego en la responsabilidad civil que deben enfrentar. Por ahora se niegan a hacer números.
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En el caso de Bahía Blanca la situación puede ser aun mas compleja y, además, dejar una secuela de consecuencias en cuanto a obra pública y responsabilidades penales de los gobiernos de las últimas décadas. El panorama que dejó el aluvión que barrió el centro y los alrededores de la ciudad dejó en evidencia la precariedad de obras que parecían sólidas en la apariencia de la normalidad climatológica, pero que muestran ahora deficiencias que deberán ser investigadas al desnudo de la tormenta.
Hay calles en los alrededores de Bahía Blanca que aparecían asfaltadas y niveladas y que en minutos se convirtieron en socavones de varios metros de profundidad sin que ahora pueda detectarse en que condiciones fueron habilitadas esas obras o si efectivamente cumplieron con los requisitos mínimos de seguridad técnica. Lo mismo pasa con imágenes increíbles de cañerías de gas de alta presión, agua potable o cloacas que quedaron destruidas y a cielo abierto. No se trata de días o semanas de trabajos por delante, son meses que llevará la reconstrucción y en algunos casos el entramado urbano deberá reconstruirse desde cero.
La tormenta, como suele suceder, también dejó al desnudo la precariedad de barrios enteros que fueron construidos en lugares que nunca podían estar habilitados o, como se denuncia en muchos casos, que fueron loteados por estafadores sin siquiera contar con la documentación; en esto no existe distinción entre terrenos privados usurpados o fiscales. Para peor hasta un hospital, el Penna, desde el que tuvieron que ser evacuados recién nacidos que estaban allí en incubadoras, aparece construido en terrenos inundables que nunca debieron utilizarse. La tarea es enorme y ni siquiera hoy el monto que insumirá es el principal problema.


