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La presión de Milei incomoda a la política e inquieta en Tribunales

Javier Milei obliga a que muchos dirigentes tomen posición sobre temas ásperos. Mientras, esperan que se abran puertas para negociar. Los cargos clave en la Justicia de Mendoza.

Javier Milei tiene una posición tan medular en la política que condiciona los movimientos y hasta los discursos. Los más incómodos son los aliados culposos, los dirigentes políticos que pertenecen a otras fuerzas políticas pero quieren acercarse al Presidente. La principal dificultad aparece cuando Milei toma decisiones que obligan a definiciones dramáticas, a tomar posiciones que no permiten grices. El cambio de parecer sobre la invasión a Ucrania y la designación por Decreto de los jueces de la Corte entran en ese plano. El silencio o las tibias declaraciones de algunos aliados grafican la incomodidad.

La designación en comisión de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla no solo requerirá definiciones discursivas, pues el Senado tiene el poder de rechazar o aceptar esos nombramientos. Los gobernadores, como referentes políticos de cada provincia, tienen mucho que negociar. Es lo que le va a ocurrir a Alfredo Cornejo, que tiene en sus manos dos votos que pueden ser relevantes. Cornejo es de los gobernadores incómodos. No comulga con lo que Milei dice y hace. Pero mide sus palabras: considera que el Presidente debe mantenerse fortalecido y, al mismo tiempo, especula con el apoyo que tiene. Se le suma una especie de temor tácito a las reacciones que el Presidente tiene ante quienes obran o dicen contra sus intereses. La cautela, aseguran, tiene que ver con la necesidad de medir el efecto Milei; en lo bueno y lo malo. 

Jueces son jueces

Aunque el foco público está puesto en la postulación de Ariel Lijo, el más cuestionado por su vidrioso desempeño como juez, en los pasillos del Senado y también en Tribunales construyen un escenario distinto. Allí aseguran que el problema no es Lijo, pues consideran que el pliego del “líder de Comodoro Py” tiene detrás estrategia, apoyo y votos para ser aprobado, pues consideran que el kirchnerismo y otros sectores del PJ con los que Lijo tiene arraigo ya dieron el visto bueno.

La trabazón, aseguran, es más con García Mansilla, quien tiene una oposición mucho más dura en el PJ progresista. Al mismo tiempo Milei comulga con las ideas cristiano – conservadoras del candidato y su ponderación le asegura apoyo de un sector de la iglesia católica con la que Milei también comulga. El Presidente ganó la primera batalla, pues la Corte le tomó juramento y García Mansilla es juez del máximo tribunal. 

El Presidente no cedió y tampoco abre el juego pare negociar, tal como le sugieren los operadores judiciales.

En sus manos Milei tiene gran parte del funcionamiento de la justicia federal. Más de 160 pliegos de jueces esperan para ser promovidos, pero el Presidente los tiene frenados. Esos nombramientos son también elementos de negociación. En el caso de Mendoza, por ejemplo, hay una guerra fría por la elección. Hay tres ternas para cubrir los tres cargos vacantes en la Cámara Federal, el máximo órgano de la justicia federal de la región.

En las ternas hay referentes de distintos sectores políticos. Por ahora el Ejecutivo nacional se muestra “impermeable” a la negociación, pero esa puerta se puede abrir.

La primera terna está compuesta por José Sebastián Elías (relator de la Corte nacional), Franciso Javier Pascua (fiscal provincial) y Ana Paula Zavattieri (Secretaria de un juzgado y cercano a Ernesto Sanz). La segunda  por Viviana Laura Beigel (abogada defensora de los DDHH y afín al kirchnerismo), Federico Miguel Baquioni (fiscal federal) y Alfredo Fernando Dantiacq Sánchez (juez civil con afinidad oficialista y miembro del Consejo de la Magistratura). Y la tercera por Sebastián Guillermo Soneira (funcionario de la DPJ del Gobierno), Mauricio Javier Martínez Rivas Ruzo y Emanuel Saldi (relator cercano a Dalmiro Garay).

 Cuándo serán enviados esos pliegos es una incógnita. La cara visible de las negociaciones es Sebastián Amerio, secretario de Justicia. Pero es solo el encomendero, pues solo Santiago Caputo y Javier Milei deciden.