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Para Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, la inseguridad le hace imposible desdoblar a Axel Kicillof

El Movimiento al Desarrollo que lanzó Kicillof la semana pasada multiplicó la distancia que separaba a CFK con su extutelado. La inseguridad se metió en el debate.

La discusión política y electoral de la provincia de Buenos Aires estuvo cooptada por la crisis de inseguridad que mantiene en alerta permanente al gobernador Axel Kicillof y es la mayor preocupación para el oficialismo bonaerense, tanto como para suspender campañas callejeras cuyos presupuestos ya estaban programados y preparados.

De esto se discutió en las últimas 48 horas, una semana previa al discurso de inauguración de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense en la que Axel Kicillof dará su mensaje ante propios y opositores. "Esto le pega en la línea de flotación", confesó un legislador de Unión por la Patria, quien entiende que "es toda una locura hablar de las reelecciones, las PASO y todo eso en medio de este bardo".

Este es el tema crucial que pone en la discusión Cristina Fernández de Kirchner cada vez que se analiza el posible adelanto de la elección bonaerense, anticipada a la nacional. "Si empiezan a hablar de los temas de la Provincia, perdemos por la Inseguridad", dice casi a los gritos.

La movilización que este miércoles cruzó la capital provincial producto del asesinato de Kim Gómez, en La Plata, a manos de dos adolescentes menores de edad reabrió, además, la discusión sobre la baja de la edad de la imputabilidad. Para no tensar más la situación, las autoridades municipales, a cargo de Julio Alak, y las provinciales dispusieron no poner policías para custodiar las oficinas públicas, donde se quejaron algo más de quinientas personas.

El martes, en las oficinas de Alexis Guerrera, el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, hombre de confianza de Sergio Massa, hubo una primera reunión con la representante del gobernador, Agustina Vila, como si fueran representantes de dos fuerzas diferentes. Previamente, fue el propio titular de la Cámara Baja quien había tratado de articular un encuentro con Verónica Maggario, aliada a Kicillof y presidenta de la Cámara de Senadores y los presidentes de los bloques de ambos cuerpos de Unión Por la Patria, Facundo Tignanelli y Teresa García. Al parecer, a Guerrera le atendieron el teléfono mucho más rápido que a la matancera.

Vila, una de las encargadas de articular los deseos del gobernador con el resto de los organismos y dirigentes de su propio espacio y la oposición, fue muy clara. Kicillof no quiere la ruptura, preferiría eliminar o suspender las PASO y sí desea adelantar el calendario electoral. Esto último es lo que más dudas les provoca a sus aliados Massa y Kirchner.

Como no pueden hablar personalmente, es factible que el excandidato a presidente de Unión por la Patria, quien a la tarde se juntó en San Fernando con sus referentes de mayor confianza, sea el encargado de discutir con Cristina y Máximo Kirchner los planteos que Kicillof debería intercambiar con la ex presidenta y con su hijo. "Sí, es todo un chino, casi un teléfono descompuesto", reveló un intendente que sabe casi todo lo que pasa en el día a día del oficialismo provincial.

"Seamos concretos y tengamos un plan de acción", le había reclamado el jefe de los diputados a su propio gobernador en el inicio de la semana, de ahí que luego se produjo la reunión con Vila. Además, en el medio de todo eso, se mezclaron otros tres temas. Las reelecciones de los intendentes y legisladores, el presupuesto, pendiente para 2025, la fiscal impositiva y el endeudamiento. La Secretaria General de la Gobernación les adelantó algo que los impactó. Kicillof no insistirá en que le aprueben el Presupuesto ni la Fiscal, pero sí necesitará el endeudamiento a partir de mediados de año.

El iceberg económico se ve. Lo que no pueden ponerse de acuerdo entre los tripulantes del oficialismo provincial es el rumbo y los tiempos a seguir. Inclusive, en un aparte, Vila escuchó cómo los legisladores le reclamaron que, si el gobernador quiere cumplir con su promesa ante los intendentes con los que se reunió hace poco más de un mes, sea él mismo el que impulse el proyecto de ley que les permite tener un nuevo mandato. Ni Massa ni La Cámpora están muy entusiasmados con ese tema.

En el seno de la Gobernación, la mirada es menos traumática aunque reconocen la gravedad del asunto. "¿Vos crees que está peor que hace dos años?" le preguntó la fuente consultada a este cronista. La referencia, claro está, es en comparación con el momento en que Kicillof ganó las elecciones con más del 45% de los votos bonaerenses.

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La falta de dinero en efectivo, que fue cambiado por las cuentas en aplicaciones, bancos y tarjetas, la aceptación de diversos modos de pago en comercios de cercanías y la crisis en la actividad pegó fuerte en la ya gravísima situación social. La paupérrima y destrozada situación que se venía viendo desde la pandemia en adelante, en miles de hogares sin familia, hizo que las nuevas generaciones aparecieran sin ejemplos ni objetivos. Por eso, el lema "la vida no vale nada" tomó sentido estricto y eso se nota en la cada vez más visible violencia en lo que antiguamente era un simple robo automotor o de un celular.

Mientras tanto, el oficialismo provincial está en la disyuntiva de cómo afrontar estas elecciones sin dinero para el desdoblamiento deseado y sin romper las alianzas que el gobernador estuvo tejiendo para conseguir las casi cuarenta firma de intendentes para su proyecto del Movimiento Al Futuro. En frente, casi como un matrimonio divorciado, lo esperan La Cámpora y Massa para ver como siguen, para que "los chicos no se enteren".

"Hoy es uno de los días que más decidido lo vi a Axel en mandar todo a la "M" y romper con los pibes" confesó uno de los que más se entusiasman con la guerra contra el kirchnerismo, a pesar de haber estado siempre deambulando por ahí, aunque inmediatamente aclara. "Esto es hoy, está roto las pel... Pero mañana puede ser otro el cantar", aclaró.