Cristina Fernández de Kirchner mató con la indiferencia el armado de Axel Kicillof y lo mandó a la cola
Cristina Fernández de Kirchner llegó puntual a la remodelada sede del Consejo de Partido Justicialista nacional de la calle Matheu al 100. Si bien había habido algunas reuniones cerradas, nada importante surgió de ahí y muchos se enteraron cuando sus nombres fueron leídos ante todos sobre cómo habían quedado dentro del nuevo esquema partidario.
Rápidos, apenas vieron que Gustavo Ménendez fue electo para la secretaría de relaciones exteriores, el chat partidario se disparó. "Cagamos, lo perdimos", en clara alusión a su profusa predisposición por concretar acuerdos internacionales en su municipio, Merlo.
Ariel Sujarchuk se sintió "honrado" porque lo nombraron a cargo del área de Innovación, aunque la mayor sorpresa la dio la designación de Teresa García, jefa del bloque de Unión por la Patria en el Senado bonaerense, quien fue nombrada como secretaria General, cargo para el cual había sido mencionado como fija "Wado" De Pedro.
Más allá de estas particularidades, lo impactante fue la orfandad política observada, ya que la mayoría de los presentes correspondían a la provincia de Buenos Aires. No hubo un gobernador en el encuentro. Ni siquiera el histórico Gildo Insfrán, de Formosa, se dio una vuelta por el lugar. "Pero lo más importante fue que no hizo mención al movimiento que armó Axel Kicillof", reveló uno de los participantes.
"La verdad nos tranquilizó a todos que no haya ni mencionado nada de Axel ni de su Desarrollo al Futuro", siguió con su relato el mismo protagonista quien, por supuesto, no está muy de acuerdo con una línea exclusivamente kicillofista. A quien sí dejaron con un pie dentro del PJ fue a Sergio Massa, a través de Alicia Aparicio, a cargo de la Secretaría de Transporte. Aparicio, exdiputada nacional, es la esposa de Luis Andreotti, el papá del actual intendente de San Fernando, Juan, todos fundadores del Frente Renovador. "Pero antes somos peronistas", aclaran los miembros de la familia gobernante de este distrito de la zona norte.
Si bien se esquivó hablar sobre la tensión en la Provincia, la nueva creación de una Comisión de Acción Política es todo un mensaje contra Axel Kicillof. Al pretender incorporar en la discusión a "todos los partidos que integran Unión por la Patria", licúa el poder que podrían tener los casi cuarenta jefes comunales que apoyan al gobernador. En el marco de la posible unidad, Cristina divide por Cristina, Massa por Massa y Kicillof por 35 intendentes y media docena de ministros, que son la cantidad de individualidades que lo apoyan, más allá de la CGT y los gremios estatales.
Como siempre ocurre, la expresidenta se adueñó de la palabra y bajó varios mensajes, aunque el más importante tiene que ver con el mensaje que tienen que dar de cara al futuro. "Basta de hablar de lo realizado o del pasado. Y mucho menos defender al Estado bancando oficinas donde hay veinte personas sentadas. La gente no quiere eso. Hay que entenderlo", expresó.
La tensión con Axel Kicillof y su sector, como quedó claro, no desapareció sino que es posible que se agudice. Al pretender armar una CAP, obliga al gobernador a elegir para los pocos lugares todos tienen. Axel no puede darse el lujo de dejar a ningún herido o minimizar ninguna petición de los que se jugaron por él.
Fuera de este ámbito, los representantes bonaerenses, entre legisladores e intendentes, aceptaron que era muy posible la eliminación o suspensión de las PASO en la Provincia. Se desdoblaría la elección bonaerense en una ardua negociación para imponer, nuevamente, las reelecciones para los intendentes. "Se que esto nos va a provocar que nos maten, pero dura poco", se confesó uno de los más contentos con la revisión del impedimento para tener un nuevo mandato.
Las reelecciones son pedidas por todos los jefes comunales, inclusive los del PRO y los ahora libertarios. Esa carta les otorga otro poder de negociación en cualquier mesa política. Sin futuro, el presente se les hace muy gaseoso.
Antes del encuentro, desde muy temprano, el peronismo kirchnerista renovador bonaerense se trenzó en una durísima discusión provocada por el pensamiento sin filtro del kicillofista de Mario Secco, quien se quejó que tanto Máximo Kirchner como Sergio Massa tratan de rupturista al gobernador por solo armar una línea interna cuando "ellos hace años que tienen sus propias organizaciones y nadie le dice nada".