Las alarmantes cifras del déficit hídrico de Mendoza y las regiones más amenazadas
El Gobierno de Mendoza anunció este lunes que elaborará un Plan Hídrico provincial para las próximas décadas utilizando como base un estudio realizado por la empresa estatal isrealí Mekorot. El informe arrojó un alarmante pronóstico sobre el déficit hídrico que tendrá Mendoza proyectándose hasta el 2050 y advirtió cuáles serán las regiones más amenazadas. A su vez, plantea una serie de propuestas para revertir la escasez de agua.
El estudio realizado por Mekorot se elaboró a partir de balances hídricos prospectivos y análisis de eficiencias actuales. También tomaron en cuenta simulaciones climáticas y proyecciones de caudales y demanda, además de considerar diferentes alternativas de inversión y sus costos.
Las estimaciones planteadas en el documento evaluaron la oferta y demanda hídrica proyectada hasta 2050 y realizó un detalle pormenorizado de cada una de las cinco cuencas de la provincia.
Las cifras que arrojó el informe son alarmantes, sobre todo para el área metropolitana, frente a un escenario de aumento de las temperaturas, la escasez de nevadas en la cordillera, el derroche del recurso y la poca eficiencia a la hora de administrarlo, fundamentalmente en el sector agrícola.
Uno de los datos más importantes que resultaron del análisis hídrico de la provincia fue que para el 2030 la demanda aumentará 5% mientras que el nivel de abastecimiento descenderá un 5%. A su vez, para el 2040 la demanda subirá 7% y el abastecimiento caerá 10%, mientras que para 2050 la demanda crecerá 9% y la oferta se hundirá 17%.
El déficit hídrico en relación a la demanda para el 2030 será del 5%, mientras que en 2040 será del 12% y para 2050 la alarmante cifra del 17%.
Las regiones más amenazadas
Según el informe realizado por Mekorot la región más comprometida por la escasez de agua es el área metropolitana si no se aplican cambios el uso del recurso hídrico, analizando el volumen de explotación sostenible de cada una de las cinco cuencas.
La más amenazada es la cuenca del Río Mendoza sobre la que se proyecta un déficit de 548 hectómetros cúbicos para 2030 y escasez que se aumentaría a 625 hectómetros cúbicos para 2040, escalando a 764 hectómetros cúbicos para 2050. Esta última cifra es equivalente al doble de la capacidad que tienen el dique Potrerillos o el embalse El Nihuil, para dimensionar la magnitud.
La segunda cuenca más comprometida es la del Río Diamante que para el 2050 podría tener un déficit de 445 hectómetros cúbicos y en tercer lugar se ubica la del Río Atuel con una escasez de 237 hectómetros cúbicos proyectada dentro de 25 años. Le sigue la cuenca del Río Tunuyán con un déficit previsto para mediados de siglo de 209 hectómetros cúbicos.
Más atrás se ubica la cuenca del Río Malargüe cuyo tiene proyectada disponibilidad de agua para demanda estimada hasta 2040 pero en 2050 el déficit sería de 15 hectómetros cúbicos.
Alternativas de mitigación e impacto
Más allá del diagnóstico, el estudio de Mekorot propone medidas para reducir el déficit hídrico en las principales cuencas y plantea que es necesario priorizar inversiones en infraestructura y tecnologías que aseguren la sostenibilidad del sistema hídrico.
Subraya que es necesario avanzar con una optimización del riego intrafinca en el sector agrícola con reservorios, ya sea a partir del riego por mangas, por el sistema presurizado individual o por el sistema presurizado comunitario.

El impacto que tendrían estas alternativas ayudarían a mitigar el déficit hídrico en las cuencas y en algunas podrían incluso eliminarlo. La más eficiente de las opciones planteada es la del sistema presurizado comunitario.
En base a estos datos y estimaciones, los técnicos de Mekorot concluyeron que el principal desafío del plan hídrico de la provincia debe ser la disminución progresiva de la oferta de agua superficial y la demanda agrícola y poblacional hacia el 2050.
A su vez, advierten que si aumenta la superficie cultivada de la provincia se agravarán los déficits hídricos.
El informe hace hincapié en que la mejora en la eficiencia de riego y distribución es prioritaria para todas las cuencas.
Respecto a la cuenca del Rio Mendoza remarca que necesita además una reducción de pérdidas en la red de agua potable. Calcula que actualmente las pérdidas son del 46% y debería disminuir al 25%, lo que permitiría estabilizar la cobertura de la demanda hacia 2050.
Estos datos y conclusiones son los que tendrá en cuenta el equipo el equipo que elaborará el Plan Hídrico de Mendoza en los próximos siete meses y que a finales del 2025 el Gobierno provincial analiza enviar a la Legislatura para que las directivas y lineamientos queden fijados por ley.


