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Escándalo digital: hay demasiado en juego en Argentina como para cometer errores

El kirchnerismo dejó una huella de desastres de tal dimensión que el país se lanzó a un cambio total. El esfuerzo social por el cambio es enorme y la esperanza no tolera otro fracaso. Los "errores" del presidente en las últimas semanas prenden alarmas. El monstruo de la decadencia esta a la vuelta de la esquina esperando volver a atacar. Milei lo sabe.

La expectativa positiva por el impacto que tiene y tendrá en la vida diaria de los argentinos la baja de la inflación aun manda en la conciencia general. Es el punto más exitoso que puede mostrar el gobierno. En términos simples: en eso al gobierno le va bien y el impacto se registra en el nivel de imagen positiva que tiene Javier Milei.

Ese crédito social parecía tener un límite que era, nada más y nada menos, que la paciencia de la ciudadanía frente al duro ajuste para corregir los desmanes económicos del kirchnerismo y el tiempo que demorará hasta que la corrección de los desajustes llegue a notarse como una mejora en los bolsillos.

Esa paciencia parece ahora ser más elástica que lo pensado gracias al éxito en la política inflacionaria y la recuperación del poder de los salarios en algunos sectores. Los problemas en estos días vienen de otro lado y no de alguna tensión económica; un ruido riesgoso que muchos no quieren escuchar. 

El gobierno mostró esta semana que la curva inflacionaria sigue bajando, inclusive en medio de las vacaciones, con el 2,2 % que mostró el INDEC para enero.  Ese dato viene complementado por otro mas evidente aun: las canastas que marcan si un argentino queda dentro de la línea de pobreza o baja a la de indigencia, solo subieron 0,9 %.

Desde Economía, además, lanzaron en redes una batería de buenas noticias que arrancó con la baja de la pobreza a 37 % a diciembre de 2025, de acuerdo a la medición de la Universidad DiTella en base a datos del INDEC, producto de la baja de inflación y también de la suba de 351 % en la AUH y 137,5 % en la Tarjeta Alimentar. Milei privilegió desde el inicio de su mandato la suba en las asignaciones sociales al tiempo que combatió los planes y la intermediación, como herramienta para calmar la franja con necesidades básicas más insatisfechas.

Con ese horizonte ¿hay mucho para festejar? Está claro que aún no, pero es una base de tranquilidad futura para los argentinos que debería cuidarse. En su lugar, parece que el gobierno, y Javier Milei en persona, insiste en meter ruido cuando la receta esencial debería ser la calma en un año electoral complicado con guerras de todos los colores y con indefiniciones financieras, agropecuarias y de geopolítica que le quitan el sueño a más de un argentino.

Milei no supo, no entendió o finalmente quizás no pueda explicar por qué un presidente de la Nación se mete a recomendar un activo de inversión, cuando su palabra puede implicar variaciones en la cotización que pueden modificar las reglas del mercado. Menos cuando no esta claro, tal como lo reconoce el propio gobierno, de qué se trata realmente el proyecto “Viva La Libertad”, precedido por la creación del token $LIBRA.

Esa moneda digital fue promocionada por el propio Milei minutos después de haber sido creada y la movida desató un movimiento de suba y caída generando una crisis en el gobierno que aun demanda explicaciones.  Otra vez apareció una disrupción sin sentido en la tranquilidad de quienes esperan que continue un camino de soluciones y no de conflictos. No es un cisne negro, como muchos quieren simplificar, es algo mas complejo.

Hace décadas que en Argentina los mandatarios tienen serios problemas en diferenciar lo público de lo privado. Los Kirchner están a la lista de este problema con su pasión por distribuir obra pública en pocas manos y muy conocidas. Esto no es especulación: hay una sentencia de Casación que condenó a Cristina Fernández de Kirchner a seis años de prisión por esta cuestión.

Es un espejo que toda la política argentina debería mirar.

Desde el viernes a la tarde el escándalo $Libra introdujo un nuevo escenario de temor. La oposición, esperando desde hace tiempo el momento para el contrataque, ya plantea hasta escenarios de juicio político. Esta claro que eso no va a suceder; numéricamente la LLA junto con el PRO dialoguista tienen el número suficiente para frenar un pedido de juicio político en la Cámara de Diputados, pero el ruido político esta y mucho comenzaron a sentirlo con molestia.

Hasta Cristina, siempre pidiendo que la suban al ring mientras últimamente solo cosecha descrédito y pérdida de poder convocante, encontró otro resquicio para meterse en la pelea. Los argentinos que apoyan el cambio no se merecen semejante incertidumbre.

Tanta como la que generó Milei con la otra “metida de pata” de los últimos tiempos que protagonizó en Davos, cuando en lugar de hablarle de economía a los hombres de empresa de todo el mundo que esperaban señales sobre el progreso de un país que quiere salir de mas de 20 años de aislamiento, eligió cuestionar políticas de género y poner en duda la igualdad de derechos que la sociedad argentina tiene reconocidos y asimilados hace tiempo y sin distinción de partidos.

Esta semana hubo cruces de economistas con el gobierno. Todo a través de X que el ágora oficial de discusión de la cosa pública. ¿alguna diferencia con otra peleas recientes del mismo tono? Si, que esta vez hubo reacción contra algunos de los defensores digitales del gobierno, como el Gordo Dan. Lucas Llach fue uno de los desafiantes. Muchos de esos economistas, además, no solo son liberales de pensamiento y ejercicio, sino que además se han “educado” técnicamente en las cercanías de Federico Sturzenegger, el ministro que le aporta al gobierno el proceso de desregulación que traerá claramente mejoras a esta economía atada desde hace años a los caprichos que regularon a favor de algunos y le complicaron la vida a casi todos. De nuevo, ruido inútil cuando algunas “formas” del oficialismo preocupan.

Esta semana Javier Milei viaja a EE.UU. Hablará en Washington ante la CPAC antes de Donald Trump y es posible que allí insista con la batalla cultural que quiso imponerle a su mensaje en Davos sobre género y como el Estado no debe financiar decisiones personales en ese ámbito.

No está confirmada una foto en el Salón Oval con Trump, pero mientras todo eso suceda otras decisiones importantes para los argentinos estarán debatiéndose lejos de allí. Una será en Sudáfrica, donde Luis “Toto” Caputo participará de la Cumbre del G 20, momento en el que esta prevista al menos una foto con Kristalina Georgieva, la directora gerente del FMI.

El ministro anunció que en el primer cuatrimestre habrá un acuerdo con el organismo. “Solo falta el moño”, confirmó Milei la semana pasada. No hay fecha cierta para la salida del cepo, pero el acuerdo con el Fondo no solo traerá tranquilidad al gobierno. El dólar estuvo calmo aunque más demandado en la semana que pasó. Las reservas del Banco Central siguen sin crecer, como pide el FMI, a pesar de las compras que realiza el organismo y el saldo positivo con el que cerró casi todos los días el balance. La baja en los depósitos y la intervención en los dólares financieros son parte de la explicación.

En Buenos Aires también se debatirán temas centrales. En el Senado ya se acelera el poroteo de votos para consagrar a Ariel Lijo como nuevo integrante de la Corte Suprema. Una quincena de senadores peronistas estarían confirmando esa chance. La realidad para Manuel García Masilla puede ser otra, la incógnita hoy es hasta donde Cristina Fernández de Kirchner aceptará la situación o si intentará algún berrinche de último momento. No parece que esa sea la situación.

Suspensión de las PASO y Ficha Limpia también están en escena. Esta segunda Ley parece de muy difícil concreción en el Senado, pero es evidente que este turno electoral será absolutamente distinto a lo conocido hasta ahora solo con el cambio en las PASO y la aplicación de la Boleta Única.

En la Ciudad de Buenos Aires habrá batalla de fondo y definitoria para el futuro de la relación entre el PRO y LLA. Muchos de los movimientos de los libertarios del último mes tienen a la ciudad en el centro de la escena. En el PRO muchos esperan que Mauricio Macri deje de mirar el Nahuel Huapi y le dedique más tiempo al Río de la Plata.

Son muchas las definiciones pendientes y hay demasiado en juego en Argentina como para que el ruido vuelva a complicar otra chance de éxito.