ver más

Fuerte embestida de Maximiliano Pullaro contra la provincia de Buenos Aires

El mantenimiento de las retenciones al campo por parte del Gobierno Nacional, comienza a generar cada vez mayores malestares en el sector agropecuario. Santa Fe y Córdoba alzaron la voz.

El comienzo del año para el Gobierno Nacional no mantuvo la misma calma que la del cierre del 2024. En la última semana, el sector agropecuario manifestó su descontento por el conflicto que nuclea todas las disputas entre las distintas administraciones y el campo: las retenciones.

En este sentido, el gobernador de una de las provincias más productivas en materia agropecuaria, Maximiliano Pullaro de Santa Fe, manifestó ante la prensa su descontento con el modelo de retenciones a las exportaciones que sostiene todavía el Gobierno de Javier Milei. "Argentina no va más con el esquema de retenciones que tiene", además, aseguró que Santa Fe "aporta entre 4 mil y 5 mil millones en materia de retenciones". 

"El campo no puede seguir subsidiando al conurbano bonaerense, a ese sector improductivo de la argentina", disparó Pullaro y advirtió que le genera un costo muy grande al país. El gobernador manifestó que se tienen que empezar a discutir los sistemas de equilibrio en el país y que esa discusión la tienen que encabezar los sectores más desarrollados y que estos no pueden seguir sosteniendo a los sectores improductivos del país. 

Dos de las referencias en el sector agropecuario manifestaron preocupación por el momento que atraviesa el campo: la Mesa de Enlace Agropecuaria de Santa Fe y de Córdoba. Ambas expresaron su alarma por la fuerte incidencia de los impuestos en la actual estructura de costos agrícolas, a causa de la importante caída de los precios internacionales en los principales cultivos de la región. 

El desafío para el Gobierno y las entidades rurales será encontrar un balance entre las necesidades fiscales del país y la supervivencia de uno de los sectores más relevantes de la economía nacional. Según señalan, la crisis no afecta solo a las grandes empresas, sino también a los pequeños y medianos productores.