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Cuando el terremoto de 1985 cambió totalmente la agenda: contexto social y político de ese tiempo

Mendoza era gobernada por Felipe Llaver, quien asumió en diciembre de 1983 y a poco más de un año de gestión sufrió un verdadero sacudón del terremoto, que generó cambios políticos.

En 1983 los radicales de Mendoza habían consagrado la fórmula: Felipe Llaver y José “Pepé” Genoud. Fue entonces que Llaver (1916 – 2002), abogado recibido en la Universidad de Córdoba e hincha fanático del “albirrojo” Atlético Club San Martín, se aprestara para llegar a la gobernación mendocina. Con su imagen de bravo y tozudo encarnaba a los políticos de estirpe. “El Turco” como todos lo llamaban, era un cabal exponente de aquella “intransigencia radical”.

“El alfonsinazo” nacional empujó el triunfo radical en 16 de las 24 provincias argentinas. En Mendoza una rotunda victoria corroboraba también esa tendencia nacional. Así la histórica “Lista Nº3” de radicalismo se imponía con el 47% de los votos a Motta – Spano del justicialismo (36%), consiguiendo 16 de las 18 intendencias departamentales, en una provincia de Mendoza que según el Censo Nacional de 1980 tenía 1.196.228 habitantes.

Cuando pase el temblor

Fue precisamente en 1985 cuando Soda Stereo lanzó en su álbum “Nada personal” uno de los mayores hits de la música nacional de todos los tiempos. “Despiértame, cuando pase el temblor”, decía una parte de la popular canción que vendió millones de discos. Parecía mentira la coincidencia, y si bien Mendoza estaba acostumbrada a este tipo de calamidades, las acciones inmediatas requerían un urgente viraje. Había que levantarse rápido. Un terremoto con una magnitud de 6.7 en la escala de Richter y con una intensidad de VIII en la escala Mercalli durante el 26 de enero de 1985 trastocó todo.

En aquel discurso de asunción (10 de diciembre de 1983) Felipe Llaver había sostenido: "Confío en mis fuerzas morales, en la constancia de mi labor y en el conocimiento perfecto de las necesidades populares". El gobernador se comprometió además a reclamar y exigir lo que a Mendoza le correspondía en materia de regalías, compensando dicha deuda histórica de la Nación a la provincia con la coparticipación ante los beneficios generados por la producción hidroeléctrica o con tarifas especiales, agregando luego en su discurso que estimularía el crecimiento agroindustrial, la industria petroquímica, el desarrollo minero (“la industria de las industrias”; sostuvo) y los emprendimientos turísticos.

Llaver había programado un gobierno que abruptamente tuvo que cambiar su agenda. El terremoto de enero de 1985, a 411 días de haber asumido, modificó totalmente sus planes. Faltaban 3 años de gestión, veníamos de un gobierno de facto, se avecinaba una elección legislativa de medio término y arrancando la gestión, “lo atropelló” un terremoto.

Aquel gobierno provincial empezó con la siguiente composición ministerial: León Víctor Chade como Ministro de Gobierno; Cyrlen Zabala en el Ministro de Hacienda; Rodolfo Marcial Montero (padre de Laura, ex vicegobernadora, y de Rodolfo, actual ministro de Cornejo) en Bienestar Social, quien luego renunciará para ocupar la Secretaría de Salud en la gestión nacional de Alfonsín; Gerardo Andia a cargo de Obras Públicas; Luis Ignacio Bobillo en Economía; Hugo Duch como Director General de Escuelas; Carlos Felici ocupó la dirección del restablecido Departamento de Trabajo; Roberto Suarez (hermano de Rodolfo, quien fuera gobernador y tío de Ulpiano, actual intendente de Mendoza) cumplió funciones como Subsecretario de Comunicación; Damián Sánchez estaba al frente del área cultural; María Antonieta Martinis de Tuninetti en turismo; Alejandro Abrahán en Deporte, mientras que Arturo González Martín sería el Secretario General de la Gobernación, y también ocupará ante la emergencia, el lugar circunstancial de primer presidente del ente encargado de las tareas para coordinar la reconstrucción tras el terremoto de enero de 1985. También por ese momento, el reconocido Juan Carlos Jaliff se desempeñaba en el Instituto de la Vivienda. Al frente de Obras Sanitarias estaba el ing. López como presidente y Ricardo Mansur (hoy intendente de Rivadavia) como vice.

Tras la catástrofe se producirán algunos movimientos en el gabinete provincial. Rolando Peppi ocupará el lugar de Zabala; González Martín pasará a desempeñar el cargo de Ministro de Economía que ostentaba Bobillo y Jorge Caloiro será el nuevo Secretario General. Mientras tanto, un joven Marcelino Iglesias se hará cargo del Ministerio de Bienestar Social y encarnará la imagen de la reconstrucción, pues estará al frente de la coordinación y articulación de la programación de las acciones provinciales en vivienda, salud y acción social. Marcelino Iglesias venía de ocupar la Subsecretaria de Promoción Social y Vivienda. A nadie escapaba que la emergencia exigía ponderar el tema social y buscar soluciones ante el acuciante problema habitacional.

Existe un dato que nos asombrará. Hubo 22.869 familias damnificadas por el terremoto, de los cuales 8.546 eran propietarios de casas que se cayeron parcialmente; lo cual impedía continuar viviendo al menos momentáneamente en esos hogares. Hubo otras 3.478 familias cuyas viviendas sufrieron daños mayores presentando un serio riesgo de derrumbe. Eran inhabitables. Ellos alquilaban, habitaban en construcciones muy precarias o vivían en barrios de emergencia. Mientras que hubo otro grupo de damnificados, comprendiente a 10.845 casos más, que ocupaban viviendas que se cayeron completamente o debieron ser derrumbadas totalmente. Hasta se cayó uno de los hospitales históricos de Mendoza (Hospital El Carmen).

Lo destacado fue que la gestión Llaver en sus cuatro años de gobierno entregó 32.315 viviendas y dejó en construcción 5 mil más. El primer barrio tras el terremoto se entregó en agosto de 1985, mientras 30 empresas constructoras se desenvolvían en todos los departamentos. Hoy resultaría increíble y hasta prácticamente imposible.

El terremoto y su contexto político

Por ese tiempo también ya ocupaban lugares referenciales en la oposición justicialista: José Octavio Bordón, Rodolfo Gabrielli y Arturo Laffalla, quienes luego serían gobernadores provinciales. Podríamos agregarle a la lista de dirigentes peronistas de ese momento a José Luis Manzano, Roberto Dromi, Eduardo Bauza, Rodolfo “Chango” Díaz, Juan Carlos “Chueco” Mazzón y Nicolás Becerra (durante 1983 – 87, legislador provincial), quienes ocuparon lugares trascendentes en distintos momentos de la política nacional, sobre todo en tiempos de la presidencia de Menem.

Paralelamente, los senadores nacionales mendocinos de ese primer tiempo democrático eran el destacado abogado radical Miguel Mathus Escorihuela y la inolvidable Margarita Malharro de Torres, y eran electos diputados nacionales en 1983 y 1985: Alfredo Mosso, Raúl Baglini, Pedro Lépori, Alejandro Manzur, Vicente Azcona y Felipe Zingale por el radicalismo, más Antonio “Coco” Cassia y César Masini, junto a los ya nombrados Bordón y Manzano, por el justicialismo.

En ese entonces los intendentes provinciales electos en 1983 y con mandato hasta 1987 fueron, por Capital: Julio César Rivera (Unión Cívica Radical); General Alvear: Mario Héctor Valdés (UCR); Godoy Cruz: Roberto Tuninetti (UCR). Guaymallén: Leopoldo Orquín (UCR); Junín: Juan Marcovich (UCR), quien no completó su mandato y será reemplazado por José Mashad; La Paz: Marcelino Blanco (UCR), quien fallecerá en un accidente automovilístico antes de terminar su mandato (Magdalena Cornejo de Nieto, concluyó el período) ; Las Heras: Domingo Bartolomé (UCR); Lavalle: Tomás Appugliese (UCR); Luján de Cuyo: Osvaldo Ortiz (UCR); Maipú: Hugo Bordín (Partido Justicialista); Malargüe: Jorge Vergara Martínez (UCR); Rivadavia: Héctor “Pipo” Arboit (UCR); San Carlos: Miguel Firpo (UCR); San Martín: Herminio Sánchez (UCR); San Rafael: Walter Franchetti (UCR); Santa Rosa: Roberto Gallardo (Partido Justicialista); Tunuyán: Antonio Vendrell (UCR); Tupungato: Ángel García (UCR).

La composición de algunos otros espacios del arco político, jurídico, educativo y social mendocino estaban integrados por nombres relevantes. La Universidad Nacional de Cuyo, tras su proceso de normalización a cargo de Isidoro Busquets había elegido al destacado antropólogo Luis Triviño como rector en 1986 y la Universidad Tecnológica Nacional determinaba que su primer decano sería Ernesto Luis Bustelo. El actual sociólogo Néstor Navarro (Franja Morada) era consagrado como primer presidente de la Federación Universitaria de Cuyo en 1984 junto a Julio Daher como vice y a Ademar Souquet como secretario general. Y vaya como anécdota un recuerdo adolescente: Alfredo Cornejo (actual gobernador de Mendoza) ganaba su primera elección en 1983. Se elegían delegados por curso de cada año lectivo en cada una de las carreras de la Facultad de Ciencia Política y Sociales para tener “voz y representación estudiantil” ante el Centro de Estudiantes. Cornejo ganará como Delegado de Primer Año en la carrera de la cual egresará años después (Ciencia Política de la UNC) y a partir de esa primera elección ganada compondrá una historia ya conocida que lleva más de 4 décadas en la política.

Éramos tan jóvenes

Por la Ciudad de Mendoza ya se escuchaban los ruidos del joven Víctor “Viti” Fayad como presidente del HCD de la ciudad capital (otros concejales: Bruni, Borsani, Cichitti y Dugar Chappel, hoy senador por el Partido Verde). Cándido Rubiolo era el arzobispo de Mendoza desde 1979. En la Corte Suprema provincial había figuras como la reconocida internacionalmente, Aida Kemelmajer de Carluccio, Hernán Salvini, Julio Mila, Juan Míquel, Carlos Moyano, Elías Baglini, Arsenio Lorente y Aldo Massimiani. En éste tema, los últimos postulados por Llaver a la Suprema Corte de Justicia antes de dejar el gobierno fueron Jorge Nanclares, Mario Lúquez (que fue rechazado) y Pedro Llorente, quien recientemente se jubiló.

Algunas notas que nos parece oportuno agregar, tiene que ver con la relevancia de aquellos nombres públicos de esa época que permanecen en la memoria de los mendocinos, algunos ya no entre nosotros y otros con absoluta vigencia. En política: el reciente fallecido Carlos Abihaggle, figura del justicialismo; el sindicalista del SUTE, Marcos Garceti, quien acaba de publicar un excelente libro: “El 71, la gesta fundacional de las maestras mendocinas”. Además, legisladores en 1983 como Fernando Armagnague, Hugo Lanci, Leopoldo Alberto Suárez, Héctor Isuani, José Virgilio Valerio (actual Juez de la Suprema Corte), Gustavo Gutiérrez (hoy concejal en la Ciudad de Mendoza). Pero también, radicales como Roberto Berloín, Carlos Le Donne, Orlando Molina Cabrera, José “Pepe” Duranti, Gerardo Profili, Ricardo “Patota” Díaz; demócratas como Magistreti, Barbeito, Llano, Guevara, Vicente Vildoza; justicialistas como Pellegrini, Pont, Jorge López, Elisa Scarzola, Teresa Oldra, Cristina Zucardi, Caramassa, Ghilardi, etc.

En tanto, César Biffi, era concejal en 1985 de Godoy Cruz y llevaba adelante la tarea de coordinación junto al ejecutivo municipal de un grupo de entusiastas voluntarios pertenecientes a agrupaciones universitarias, religiosas y sociales, en tanto el estimado Sergio “Pato” Pinto (quien me ayudara a recordar algunos de estos nombres) era secretario de González Martín.

La cultura y la educación

Otros hechos destacados de ese tiempo mendocino fue la sanción del Estatuto del Docente (aún vigente) con su Director General de Escuelas, Hugo Duch, como adalid de la iniciativa. También en esa época fue creada la Facultad de Derecho (UNC) y con renovados aires culturales, propios del advenimiento democrático, nacerán el “Coro Cantapueblo” por iniciativa de Jovita Kemelmajer y Hebe Yacante, dirigido por Ricardo Marino y Osvaldo Ciccioli, “El Americanto” con el protagonismo de Damián Sánchez y se llevará adelante la primera función (1987) de un clásico mendocino: “Educando al nene”, obra teatral con el extraordinario maestro Ernesto Suarez y Daniel Quiroga.

Figuras como Jorge Sosa, Milka Durán, Nene Ábalos, Pocho Sosa, Lila Levinson, Carlos Marcelo Sicilia, Nilo González, Servando Suárez, Edgardo Palet, Ricardo Mur, Carlos Montalto, Gloria Bratschi, un jovencito Andrés Gabrielli, Marcelo Romanello, Santos Humberto Giunta, más un extenso etcétera cubrirán los medios de comunicación mendocinos.

Llaver y los otros terremotos

Obviamente que ese año 1985 no hubo fiesta de la vendimia, y volviendo al gobernador Llaver, una anécdota pintará la personalidad de Felipe. Fue cuando siendo mandatario provincial quiso ocupar el “Complejo Hidroeléctrico Los Nihuiles” que pertenecía a la nación, haciendo “calentar” de tal forma a su amigo y presidente Alfonsín como pocas veces lo habían visto. En relación al enojo presidencial, ante una pregunta de un reportero, Llaver expresó que venía a tomar posesión del complejo hidroeléctrico en defensa de los intereses provinciales. “Soy su correligionario e íntimo amigo de más de 40 años, pero primero soy el Gobernador de Mendoza”. “El amigo insurrecto de Alfonsín”, como lo definió irónicamente con humor su hijo Daniel.

Y siempre presente el tema en la agenda mendocina, recordemos que fue Llaver quien instrumentó un sistema de lucha antigranizo con cohetes que se arrojaban desde tierra. Tenía base en San Martín y ya ocasionaba polémicas. Además, ya se hablaba de “El Baqueano” y de “Los Blancos”, de los problemas viales y el tema vitivinícola fue infaltablemente polémico como en todas las vendimias con discurso muy virulentos (sobre todo en los clásicos almuerzos “de las fuerzas vivas”) donde “el tema Giol” ocupaba el centro de la escena, quedando pendiente para el próximo gobierno la solución definitiva.

Así pasó un tiempo mendocino con el pretexto de recordar un terremoto que se cobró seis muertes y miles de heridos. En tanto, “la primavera alfonsinista” a nivel nacional nos honraba juzgando sin precedente en el mundo a las juntas militares (1985), “La Historia Oficial” ganaba un Premio Oscar, César Milstein le daba al país el último Premio Nobel y de la mano de Diego fuimos campeones mundiales de fútbol en México.