Los movimientos de Guillermo Francos para frenar la reforma sindical en el Congreso y tensionar la relación con la UCR
Todo estaba decidido desde el primer momento. Pero el pacto entre la CGT y el Gobierno nacional se conoció minutos antes de que la Cámara de Diputados avanzara con una reforma que afectaba directamente la recaudación de los gremios más grandes por puras impericias y cortocircuitos dentro de La Libertad Avanza. El jefe del bloque oficialista, Gabriel Bornoroni, le anticipó este lunes a Guillermo Francos que la idea era acompañar el dictamen del radicalismo y el exfuncionario de Alberto Fernández le bajó el pulgar.
La intención de Bornororni, según pudo reconstruir MDZ con distintas fuentes parlamentarias, era que La Libertad Avanza firmara el dictamen de la UCR, el PRO y Encuentro Federal en disidencia porque "no contenía todas las modificaciones que el Gobierno quiere imponerle a los sindicatos". Pero fue el propio Francos el que le bajó el pulgar el lunes en la reunión de coordinación parlamentaria, de la que también participó el PRO.
En ese mismo encuentro los diputados de LLA, del MID y del PRO se enteraron del cambio de rumbo del Gobierno nacional con este tema. Varios se vieron sorprendidos. El bloque libertario decidió alinearse estrictamente a línea que bajó de la Casa Rosada, en favor de la CGT, y obedecer, a pesar de que varios de los diputados de LLA que integran la comisión están a favor de esta reforma.
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El PRO eligió desmarcarse de la decisión de la Casa Rosada con un leve comunicado. No le pegó al Gobierno por esta decisión, pero reafirmó su compromiso con esta iniciativa. "Creemos que estas reformas son esenciales para promover más transparencia y garantizar una mayor equidad en el ámbito laboral", indicaron en un comunicado.
El bloque que preside Cristian Ritondo incluyó este tema en la carta que les mandaron a Martín Menem y a Guillermo Francos el 16 de julio. Allí intentaron fijar una agenda de temas que eran prioridad para la bancada. De esos, se aprobó por ahora el proyecto de ley que declara a la educación como servicio estratégico esencial, que quedó planchado en el Senado.
"Nosotros estamos de acuerdo en avanzar con este tema, pero no ahora. Si ellos quieren ir por ese lado, que junten los votos", explicó, por su parte, un vocero del oficialismo a este medio, que no se animó a hablar de un pacto entre la Casa Rosada y la CGT. En el oficialismo aseguran que "no es momento de abrir tantos frentes" y que postergan este dictamen por "estrategia legislativa". En ese sentido, apuntan sus cañones en avanzar con la privatización de Aerolíneas Argentinas y con el Presupuesto 20205. Además, esperan una serie de movilizaciones por el veto que se viene a la ley de Financiamiento Universitario.
Pero este no es el único guiño que la CGT recibió del Gobierno. Desde el 8 de julio que se sancionó la Ley Bases que incluía una reforma en las contrataciones de empleo, la Casa Rosada congeló su promulgación. Además, el propio oficialismo consiguió que la reforma sindical que el radicalismo quería dictaminar este martes no se incluyera en aquella mega ley.
Como moneda de cambio, el Gobierno celebra cierto "alto al fuego" entre la mayoría de los gremios de la CGT y la Casa Rosada. Valoran que no haya habido más huelga general, que terminen las manifestaciones en las calles y que no hayan grandes marchas en repudio. "La CGT está jugando bien con el Gobierno, hay armonía. Cada uno está cumpliendo con su rol sin molestar mucho al otro", le dijo a MDZ una fuente oficial.
Esta relación entre La Libertad Avanza y la CGT sorprendió a más de uno. Incluso en Diputados hubo diálogo entre el secretario de Trabajo, Julio Cordero, y los cinco diputados que integran la comisión de Legislación del Trabajo. Allí habían acordado acompañar la iniciativa marcando que "el oficialismo quería ir más a fondo".
De hecho, el propio presidente Javier Milei habló el 1 de marzo del tema en la Asamblea Legislativa en ese mismo sentido. Allí dijo: "Obligaremos a los sindicatos a elegir sus autoridades a través de elecciones periódicas, libres y supervisadas por la Justicia Electoral, que limitará los mandatos de esas autoridades a cuatro años y establecerá un tope de una sola reelección posible".
También dijo: "Los convenios colectivos específicos que realizan en asociación libre los trabajadores de una empresa o grupo de empresas primarán sobre los convenios colectivos del sector. Vamos a terminar con esa locura de imponerle a la gente las condiciones laborales que define atrás de un escritorio un señor que no trabaja hace 30 años".
Todos estos puntos estaban previstos en el texto que el radicalismo, con el PRO y el bloque de Miguel Pichetto, se encaminaban a dictaminar. Pero La Libertad Avanza cambió de idea de un momento para el otro y, por eso, estos bloques se quedaron sin el número necesario para despachar.

