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Radiografía de la UCR: un bloque partido en Diputados y una conducción en la mira de los gobernadores

El salto de un grupo de diputados a las tropas oficialistas expuso una vez más la sangría interna que atraviesa el partido centenario.
Martín Lousteau, presidente de la UCR, gestiona la crisis interna. Foto: Télam
Martín Lousteau, presidente de la UCR, gestiona la crisis interna. Foto: Télam

Nada volverá a ser igual la Unión Cívica Radical (UCR) después de que un grupo de diputados desoyera a la conducción del partido y haya decidido acompañar al Gobierno con el veto a la Ley de Movilidad Jubilatoria. Sólo cinco quedaron en la mira, pero todo indica que cada vez irá adquiriendo más volumen, con gobernadores más cerca de las fuerzas del cielo y algunos diputados que quieren un lugar en las listas del año que viene.

Por ahora en la Cámara de Diputados nadie habla de una ruptura del bloque, ni de expulsión de los diputados. Sin embargo, desde las distintas tribus coinciden que "hay distintas" conducciones. El jefe de la bancada, Rodrigo De Loredo, no tiene la voz de mando de los 33.

En el entorno del jefe (formal) del bloque sostienen que la nueva dinámica del bloque consistirá en "tomar decisiones por mayorías reconociendo que alguna vez existe una minoría que piense distinto y entre todos resolver los salvoconductos para que no desperfile el objetivo". "Pero la decisión es por mayoría", insistió un diputado que trabaja codo a codo con el cordobés.

Esta situación que ocurre entre los boinablanca de la Cámara baja tiene de algún modo su correlato en las cinco provincias que gobierna el partido centenario. No es la misma posición que tienen frente al Gobierno nacional el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, que el de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. Este último, cercano al presidente del Comité Nacional, Martín Lousteau, no le tiembla el pulso cuando tiene que criticar al Gobierno nacional por falta de inversión en educación y obra pública. Incluso, la diputada que le responde directo a él, Melina Giorgi, mantiene un bajo perfil, pero no coquetea con el oficialismo.

Así quedó la división interna de los diputados radicales en el Congreso

Distinto es el caso de Cornejo o del correntino Gustavo Valdés, que no ahorraron adjetivos para criticar a Martín Lousteau y su socio en el partido Gastón Manes, hermano de Facundo y presidente de la Convención de la UCR. Los diputados mendocinos Pamela Verasay y Lisandro Nieri no sólo están decididos a acompañar los proyectos del Gobierno, si no que reniegan dentro del bloque cada vez que "ponen palos en la rueda" a la gestión nacional. Sin embargo, también es cierto, que de ninguna forma Cornejo aceptaría que vayan a sacarse una foto a la Casa Rosada o a festejar con un asado.

No es la misma situación que, por ejemplo, atraviesan los diputados Francisco Monti (Catamarca) y Roxana Reyes (Santa Cruz). La llegada de las fuerzas del cuelo a sus provincias pateó el tablero político. Además, La Libertad Avanza avanzó en acuerdos con varios gobernadores. Raúl Jalil y Claudio Vidal no son la excepción. Esto los lleva a ambos, quizá forzadamente, a no poder tomar demasiada distancia de esa contienda y tratar de recuperar el electorado que perdieron en la última elección.

En el Gobierno esto lo saben. Martín Menem quiere aprovechar esa ventaja para juntar más votos de cara al Presupuesto 2025. "Se tiene que votar esto, y no sé si hasta el cierre de listas habrá otro tema muy importante", lanzó una fuente cercana al riojano. "Esta es la última oportunidad que tienen varios para sumarse a la 'ola violeta'".

Rodrigo De Loredo en la banca de Diputados, en pleno debate.

Con todo este contexto, el bloque radical pasó a ser multipolar. Hay un sector que responde a Facundo Manes y a Martín Lousteau, que se planta con una clara postura de oposición a Javier Milei. Estos intentaron ir contra De Loredo esta semana luego de que este impidiera que no se expulse del bloque a los cinco que votaron en defensa del veto. Estos son, Mariano Campero (Tucumán), Martín Arjol (Misiones), Pablo Cervi (Neuquén), Luis Picat (Córdoba) y José Tournier (Corrientes), que no está afiliado al partido, pero es parte del bloque.

Las aguas quedaron divididas en dos. Por una lado están los más díscolos con el Gobierno nacional. Allí hay cinco diputadas que responden al tándem Lousteua-Yacobitti Marcela Antola (Entre Ríos), Danya Tavela (Buenos Aires), Carla Carrizo (CABA), Marcala Coli (La Pampa) y Mariela Coletta (CABA). Este espacio, lo que quedó de aquel Evolución Radical, trabajó cerca de Martín Tetaz (CABA) y Gabriel Bouwer de Koning (Córdoba). Sin embargo, estos últimos dos hoy tiene una mayor cercanía al jefe de bloque Rodrio De Loredo.

"No es cuestión de votar distinto. Cinco diputados votaron a favor de la recomposición de jubilados y dos meses después fueron a Olivos, se sacaron una foto con el Presidente sonriendo y votaron en contra de lo que habían votado. No es un tema de si todos votan igual. Es un tema de que ellos por prebendas o ventajas personales traicionaron a los jubilados y fueron en contra de la postura del partido en este tema", disparó Martín Lousteau en una entrevista radical.

Los socios que tiene este sector en la avanzada que quieren llevar adelante contra De Loredo se encolumnan bajo un pacto entre el exgobernador de Jujuy Gerardo Morales y el neurocientífico devenido en diputado, Facundo Manes. Allí está Fernando Carbajal (Formosa), Jorge Rizzotti (Jujuy), Juan Carlos Polini (Chaco), Natalia Sarapura (Jujuy), Pablo Juliano (Buenos Aires) y Manuel Aguirre (Corrientes).

En este espacio están convencidos que "el bloque en la práctica está quebrado" y le anticiparon a MDZ que van a seguir "exigiendo un cambio en la conducción del bloque". "Ni De Loredo ni Karina Banfi pueden seguir siendo las autoridades", aseguraron. El que recogió el guante y habló a la prensa fue Juliano. "Hay un pacto político para romper el radicalismo en pedazos y digo qué casualidad que se repiten los mismos nombres que estuvieron en el 2007", en referencia a dirigentes como Leopoldo Moreau y Alfredo Cornejo que en su momento se sumaron al llamado radicalismo K.

Hay algunos dirigentes que en medio de esta interna van y vienen entre los dos sectores. Se trata de Julio Cobos (Mendoza) y de Mario Barletta (Santa Fe).

Del otro lado, aparece el sector ligado a la conducción del bloque en manos de De Loredo. Allí está también Karina Banfi y Fabio Quetglas, ambos bonaerenses que responden a Maximiliano Abad. Este sector básicamente se sostiene por un grupo de gobernadores radicales como Alfredo Cornejo y Gustavo Valdés que buscan tener una buena relación y un grupo de legisladores que tienen una cercanía ideológica con los libertarios.

Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, marca una de las posturas del partido.

Acá están los diputados Roberto Sánchez (Tucumán), Soledad Carrizo (Córdoba), Atilio Benedetti (Entre Ríos), Tetaz y Gabriel Bouwer de Koning. A la hora de poner el zoom en los gobernadores hay que ver a los cornejistas de Mendoza en los que se ubica  Nieri y Verasay y al chaqueño Gerardo Cipolini.

Otra de las tribus la completan los cinco que defendieron el veto del Gobierno nacional a la Ley de Movilidad, Reyes y Monti, que no votaron a favor. Ambos dos fueron invitados a la Casa Rosada en la previa de la votación, según pudo verificar este medio, pero decidieron no ir. 

En el bloque dan dos motivos para no expulsar de bloque a los pro veto. El primero tiene que ver con "no fijar un precedente que pueda ser problemático para el bloque". Es decir, que no se persiga al que tenga una opinión distinta la de la conducción. Y también quieren evitar la "doblevara" con los que en otro momento de la historia se alinearon con el peronismo como fue el caso del actual diputado que aceptó ser candidato a vice de Cristina Fernández de Kirchner.

Por lo bajo, desde este sector, reconocen que "no le importa más a nadie Campero (el único de los radicales que fue al asado en Olivos para festejar el veto) y ahora quedó él sólo como un desastre". El último antecedente que tienen en ese sentido es el de Luis Petri, de quien nadie pidió su cabeza. Además, aseguran que los otros cuatro reconocieron su error y pidieron las debidas disculpas.