Axel Kicillof repite el esquema de Javier Milei y arma encuentros y actos con opositores
Los intendentes radicales tienen una dualidad crucial. Metódicamente e ideológicamente están mucho más cerca de Axel Kicillof que de Javier Milei, pero sus contribuyentes y vecinos vienen votando, desde hace tiempo, por lo contrario a lo que ellos pretenden como país. Mauricio Macri y el propio Milei ganaron holgadamente en sus pueblos, todos del interior, y con una marcada impronta agroindustrial.
Uno de los que más fuerte expresó este punto de vista fue Miguel Lunghi, de Tandil, quien se ve, desde hace tiempo, como "El Alamein", el último punto de resistencia. En su momento, a la avanzada del kirchnerismo; ahora toma lo propio de la nueva ola libertaria, tan autocrática como aquella y, por ello, decidió apoyar a Evolución Radical, puesto que presume que el actual oficialismo bonaerense quiere repetir la alianza que antes hizo con Macri pero con el oficialismo nacional.
Esto no significa que, si bien algunas políticas públicas anunciadas por el gobernador son aprobadas en general, la implementación diaria y la falta de gestión provincial no esté latente. La problemática del IOMA, que ha restringido prestaciones abruptamente por los problemas que viene arrastrando desde hace años con las asociaciones médicas y clínicas, es uno de los puntos de mayor conflictividad.
"No es que el gobernador no le ponga onda. El tema es que todo termina el día después", le confesó a MDZ uno de los participantes del encuentro en la Casa de Gobierno provincial. Lo mismo piensan la mayoría de los jefes comunales del oficialismo, que remarcan casi a diario la distancia que les impone y la falta de compromiso personal con ninguno de ellos.
Por eso en San Isidro sorprendió que Axel Kicillof participe de una actividad oficial en un distrito que conduce Ramón Lanús, ubicado en un premeditado "no lugar", equidistante de la puja en el PRO, del cual sigue siendo parte, pero manteniendo una relación directa con Mauricio Macri y Patricia Bullrich.
Producto de las relaciones personales que traza el varias veces castigado Javier Alonso, ministro de Seguridad que está secundado por un operador todo terreno como el futuro vicepresidente de la AFA, Carlos Montaña, el gobernador irá a uno de los territorios más hostiles políticamente hablando para el peronismo kirchnerista. Lamentablemente para Lanús, como Axel no se mete en política partidaria, no puede mostrar que la presencia de las autoridades bonaerenses también signifiquen un reconocimiento a su decisión de combatir el delito con fondos municipales, algo que aún hoy critican los gremios y los concejales del peronismo kirchnerista renovador.
Desde el entorno del jefe provincial reconocen que no siempre "Axel es lo que los otros esperan que él". Y eso quedó más que en claro en la charla con los radicales. Según el ministro de Salud Nicolas Kreplak, "desde la Provincia estamos trabajando de manera articulada con los municipios para brindar respuestas en espacios críticos como son las guardias y las áreas quirúrgicas: este convenio es una manera de regularizar los pagos y poner en valor a nuestros hospitales".
Sin embargo, los radicales que participaron del encuentro no opinan lo mismo. "Estamos con convenios inconclusos, obras que no se ejecutan y el tema del IOMA que no le presta servicios a sus afiliados. Estamos esperando respuestas ahora".
Los municipios están amenazados por diferentes frentes. A la expuesta por el Gobierno nacional, que cortó el flujo de fondos y la financiación de casi todas las obras encaradas, se agrega la amenaza directa del Ministerio de Economía sobre las tasas que las diferentes administraciones comunales cobran a través de las facturas de los servicios públicos o las bocas de expendio de combustible y alimentos, como los hipermercados.
La única solución práctica al anuncio de Luis "Toto" Caputo fue resaltar en el ticket final de venta el porcentaje que paga el cliente por la compra realizada. De ahí a no cobrar esa tasa adicional por un servicio que no se presta, hay un largo trecho.
Axel Kicillof, al igual que Javier Milei, gana tiempo, genera compromisos que los propios municipios luego deben romper, como cientos de convenios firmados con anterioridad que jamás se ejecutaron, habiendo o no plata, como lo sucedido en General San Martín, el pago conducido por el ministro Gabriel Katopodis, cuyo concejo deliberante resolvió dejar sin efecto los acuerdos firmados hace algunos años porque ahora no se pueden implementar.
En la tarde noche del martes, Milei recibió a quienes calificó como "héroes" por haber votado en contra de lo que ellos mismos habían aprobado hace quince días con el cambio al sistema jubilatorio. Entre ellos, legisladores del PRO y radicales, cuyos gobernadores siguen desconfiando, entrando y saliendo de reuniones con las autoridades del Gobierno nacional que nunca tienen un resultado concreto.
En ambos casos, tanto en Nación como en Provincia, el cuento del camello sigue aplicando.