La foto de familia entre Javier Milei y Mauricio Macri y los secretos que quedaron en ese cambio de menú oficial
“La entraña parece que cayó mejor” le dijo Mauricio Macri a uno de sus principales colaboradores sobre el cambio de las tradicionales milanesas por ese confiable corte vacuno. Por eso, al expresidente no le llamó tanto la atención el llamado a dialogar de Javier Milei a los presidentes de los bloques aliados como el PRO y el MID, conducidos por Cristian Ritondo y Oscar Zago respectivamente, junto con los representantes legislativos de La Libertad Avanza.
Zago era el presidente del bloque de La Libertad Avanza y por serias diferencias internas y políticas con la conducción de Diputados, Martín Menem, se apartó y armó su propio mini bloque junto con María Ibañez y Eduardo Falcone, quienes muy factiblemente se sumarán al bloque que conduce Ritondo. En ese caso, los seguidores de Macri tendrán más diputados que los libertarios y así también podrán pugnar por cambios en la conducción de la Cámara.
La reunión no duró más de cincuenta minutos, con lo que queda absolutamente claro que al presidente le incomoda y hasta se aburre cuando habla de cualquier cosa que no sea de Economía, inclusive en momentos como estos, en los que debe tomar nota de cuestiones tan clave como lo son las fuerzas legislativas, muy diferentes y más terrenales que las que le envían del cielo.
Nadie preguntó, pero a la mayoría de los presentes le pareció extraña la ausencia del Presidente de la Cámara. Menem no estuvo aunque desde la Casa Rosada se encargaron en destacar que no había ninguna queja sobre su trabajo. Y en la reunión tampoco se dijo nada en particular al respecto.
“Fue un gesto”, comentó un colaborador presidencial que entiende que “servirá para descomprimir cuestiones y avanzar en un acuerdo que nadie sabe cómo será y cuándo se hará. Pero es un inicio”. No obstante, en el encuentro de lo único que se habló es del veto presidencial a la Ley de Movilidad Jubilatoria aprobada la semana pasada, apoyada por el PRO, el MID, y Encuentro Federal, del también dialoguista Miguel Angel Pichetto. Este último, que suele hablar con Guillermo Francos, el jefe de gabinete, no participó de esta última reunión.
“La juntada fue muy buena. El presidente explicó que Argentina va a crecer en los próximos 30 años y no va a resignar el déficit. Y también adelantó que mandará un presupuesto sin déficit”, comentó uno de los asistentes, que también confirmó que todo transcurrió en un modo de “reunión informativa”.
Los legisladores macristas le hicieron mención sobre algo que también reclaman el resto de las bancadas legislativas, tanto oficialistas como las dialoguistas y las opositoras. Mayor coordinación entre el Ejecutivo y el Congreso a la hora de enviar los proyectos de ley. La falta de operadores y gestores para que salgan los temas en debate no ha podido ser resuelta por el oficialismo.
Menem no es el dúctil encargado de conducir las tensiones de los diputados. Acostumbrados a antecesores como Julián Domínguez, Emilio Monzó o Sergio Massa, lo más aproximado a un dirigente con capacidad de entender y comprender hasta donde puede pedir y cuánto puede conseguir es Guillermo Francos.
Si bien la foto distribuida hoy en la Casa Rosada sobre la reunión deja por sentado una reunión de bloque o interbloque oficialista, nadie cree que pueda producirse una fusión. Si bien Francos y Lisandro Catalán, también presente, son los más entendidos y dialoguistas, coinciden en la mirada y observación de Karina Milei sobre lo que más le convendría al presidente Milei.
Ellos y Santiago Caputo, el único ausente del "trípode de poder" porque no le interesaba participar, creen que no necesitan incorporar al PRO al Gobierno ni a la conducción legislativa. Al leer todo en término electorales, en la Casa Rosada sostienen que al tener los votos del PRO sus dirigentes no tienen más remedio que apoyar.
Diego Santilli y María Eugenia Vidal secundaron a Ritondo. Los tres entienden y apoyan la idea de déficit 0 del presidente de la Nación. Pero seguramente insistirán en su postura inicial aunque acepten avalar algunos artículos de la ley jubilatoria en la que también habían tratado de incidir para que no se incorporaran al proyecto.
Milei tomó nota del consejo dado por su antecesor en la cena de hace algunos días en la que le dio algunos ejemplos personales en los que “más allá de la confianza que le tengamos a nuestros funcionarios, que uno mismo escuche las posturas de los legisladores ayuda y mucho”.
Más allá de la mejora circunstancial en la relación entre los aliados del balotaje, nada hace suponer que las tensiones desaparezcan, aunque en el macrismo reconozcan que también hay un principio de acuerdo sobre la coparticipación porteña, cuestión que al no resolverse, aumentaba la furia amarilla. “Todo es como decimos siempre, igualito al cuento del camello”, reveló un funcionario de extrema importancia del Gobierno porteño sobre cómo visualiza la relación con el oficialismo.