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Lejos de Cristina, Macri y Milei, intendentes y diputados del peronismo y el radicalismo insisten en la tercera vía

Néstor Kirchner soñaba con la "concertación Plural". Sergio Massa, en el Frente Renovador con el PRO, radicales y hasta lilitos. En Tigre, varios de esos socios fundadores estuvieron juntos.
Zamora, Manes, Mons. Ojea y Florencio Randazzo, en la foto. Más tarde se sumó Sujarchuk. Foto: Prensa
Zamora, Manes, Mons. Ojea y Florencio Randazzo, en la foto. Más tarde se sumó Sujarchuk. Foto: Prensa

Contra todas las encuestas que dicen que “no hay lugar para los cuerdos”, y que “todo se va a dirimir en favor o en contra de Javier Milei y de Cristina Fernández de Kirchner, Julio Zamora convocó, en Tigre, a Facundo Manes, Florencio Randazzo, Diego Bossio y Ariel Sujarchuk con la excusa de las “ciudades futuras”.

Dos intendentes de la primera sección electoral se mostraron en una clara propuesta anti grieta y alejados de lo que era la cobertura política de Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof, a quien varios jefes comunales le piden que encabece la emancipación del extinto Frente para la Victoria. “De cuarenta años que llevamos en Democracia, el kirchnerismo dominó veinte. La mitad, pero ahora ya se agotó” reflexionaba, más tarde, uno de los protagonistas del encuentro.

Manes fue un disruptivo interno para el radicalismo de tal magnitud quien con su llegada, en una PASO como la que realizaron en Juntos por el Cambio en 2021, en la que la UCR ganó en cinco de las ocho secciones electorales de la Provincia de Buenos Aires a pesar que el PRO triunfó finalmente en la suma de los votos al imponerse en el Gran Buenos Aires y La Plata.

Florencio Randazzo, por su parte, fue el que tuvo el apoyo inicial de una docena de intendentes agrupados en el Grupo Esmeralda aunque, a medio andar, ese esquema que quedó con el sello oficial del Partido Justicialista terminó raquítico por la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de armar Unidad Ciudadana.

Julio Zamora es el menos conocido pero el que más consiguió casi en soledad. Soportó la presión política del poderoso Sergio Massa, su antiguo socio político y quien lo puso al frente de la intendencia cuando se lanzó a la política nacional y luego no perdió ninguna elección interna ni municipal. El episodio más impactante se dio en 2023 cuando, en medio de una feroz interna, la mayoría de sus funcionarios renunciaron, incluido su hermano porque creían que era una pelea que no tenía buen destino final. Zamora venció a Malena Galmarini en la interna teniendo sólo como apoyo a Juan Grabois.

El caso de Ariel Sujarchuk es bien diferente al de todos los demás. Sin peleas con La Cámpora y siempre cercano a Sergio Massa, nunca fue destratado por Máximo Kirchner ni por su madre, Cristina Fernández de Kirchner. Randazzo abandonó al kirchnerismo cuando lo cambiaron por Daniel Scioli en 2015 como candidato presidencial. Zamora, porque corrió fue marginado por pelearse con Massa. Pero Sujarchuk, ¿para qué se metió en ese baile? Es una pregunta que muchos de sus aliados empezaron a realizar.

Manes estaba preparando una jugada interna en la que pretendía pelearle el poder a Maximiliano Abad pero de a poco se va consolidando la candidatura para presidir el radicalismo de Miguel Fernández, el ex intendente de Trenque Lauquen que, además, preside la liga de intendentes radicales de la Provincia. Hasta el momento, Miguel Lunghi, de Tandil, no dijo si aceptará ir a la interna. Y, mientras se discuten estas cuestiones que apasiona a los radicales, Ricardo Alfonsin, desocupado de su estadía como embajador en España, lanzará una corriente política para apoyar a Axel Kicillof con un sector de la Asociación Bancaria que conduce Sergio Palazzo. 

El espacio transversal que imaginan no tiene ni nombre ni horizonte claro. Pero a cada uno de los participantes del encuentro de hoy le sobran razones para exigir nuevas condiciones de trabajo en sus respectivos espacios, donde las conducciones quedaron severísimamente apuntadas por los fracasos electorales y, además, la crisis social que derivó a la llegada de Milei a la Presidencia.

Tanto el peronismo con el radicalismo padecen de severas grietas internas. varios jefes comunales la etapa de la conducción de la ex presidenta de la Nación es cosa del pasado, pero es "difícil decir yo no soy más peronista", tal cual también describió un intendente que sabe que "hay que animarse a perder". 

En cuanto a los dirigentes de la UCR, su letargo es más agudo porque el partido que Raúl Alfonsín transformó en centro progresista, ahora debe definir, para su futuro, que termine de dirimirse la puja por los cargos del PRO y la suerte del gobierno de Javier Milei, que habla con Mauricio Macri pero luego no consigue que, su propio equipo, lo acepte como parte de la solución.