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Policía bueno y policía malo: la táctica que enloquece a Mauricio Macri y que divierte a Milei y a Caputo

En "las horas más oscuras" que atraviesa la relación entre Macri y Milei, ambos volvieron a juntarse para charlar sobre la actualidad y el futuro, aunque - como siempre - no hubo ningún avance.

Mauricio Macri y Javier Milei volvieron a juntarse. Fue otro de los tantos encuentros en donde ambos se tratan varios temas pero, cuando el expresidente pretendía ponerse hablar de política, nuevamente el jefe libertario se fue por las ramas para no ahondar en lo que pretende hacer su interlocutor: cómo encaminar el diálogo entre ambas fuerzas de cada a las elecciones de 2025.

Optimistas, los allegados macristas creen que la reunión tiene un mensaje mucho más profundo para la interna del Gobierno, en la que Santiago Caputo y Patricia Bullrich tendrían que empezar a preocuparse. El líder del PRO fue más que directo la semana pasada cuando le advirtió a Milei que iba a oponerse al DNU que le otorgaba a la SIDE $100.000 millones de pesos y que iba a acusarlo al joven Caputo de esa decisión.

Macri debatió el encuentro con algunas pocas personas de confianza en la que participó, como invitado especial, Miguel Ángel Pichetto. También adelantaron que en las próximas horas se juntará con Emilio Monzó, con quien Macri no dialoga hace más de un año.

Todo esto se da luego de una nueva jornada de tensión política en la que el Senado de la Nación discute una nueva reforma jubilatoria que el presidente anunció que iba a vetar, pero no lo hará; y además mostró la profundización de las diferencias con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien producto del destrato sufrido anunció que no iba a votar en favor del pliego de Ariel Lijo como ministro de la Corte.

El expresidente de Cambiemos viene mostrando más que fastidio porque una cosa es dialogar con el actual jefe de Estado y otra muy distinta es llevar a la práctica muchas de las conclusiones que surgen de ese diálogo. Entre otros temas, la última semana fueron un catálogo de reproches porque para Macri es toda una advertencia que le dieron al nombrar a Martín Lousteau como jefe de la Bicameral de Inteligencia

Ese cargo, que pretendía el PRO pero Caputo no quiso darle, más la falta de un acuerdo para entregarle los fondos a la Ciudad de Buenos Aires, birlados durante la gestión del Alberto Fernández y jamás devueltos como corresponde por el actual Gobierno, fueron demasiado para la escasa tolerancia calabresa.

“En este punto, es lógico lo que hace el Gobierno. No puede darle plata a su próximo rival. Y, para jodernos más, lo hace crecer a Lousteau con el cargo en la bicameral”, también aducen en las cercanías del alcalde porteño Jorge Macri.

El jefe de Gobierno se había juntado hace un mes con el ministro de Economía, Luis Caputo, para ponerse de acuerdo en la manera que la gestión nacional empezaría a pagarle a la Ciudad la plata adeudada por cuatro años de coparticipación no liquidada cuando Fernández se lo cedió a la Provincia de Buenos Aires por orden directa de Cristina Fernández de Kirchner. Están en juego alrededor de U$S 4.500 millones de dólares, casi lo mismo que el Gobierno está rogándole que le de el FMI.

Sin embargo, luego del pre acuerdo, 48 horas después, algo cambió. Como todo lo que pasa en el gobierno, el pacto fue revisado y revocado por el hombre a cargo del Estado, Santiago Caputo. De ahí en adelante, el tema monetario se estancó y la crisis entre Macri y Milei estalló.

Caputo - Santiago - tiró para atrás lo que había pactado su tío.

Ahogo financiero para la Ciudad y, además, demoras para girar dinero a las provincias de Entre Ríos y Chubut, manejadas por los PRO Rogelio Frigerio e Ignacio Torres, respectivamente, fueron mensajes inequívocos que Macri no toleró. “Nos viven tomando por pelotudos”, exclamó. También se suman la falta de respuestas a sus pedidos por llenar el Ejecutivo de personas con experiencia e idoneidad, aunque luego de ver cómo terminó su gobierno, también esto puede estar bajo la revisión de la historia inmediata.

El resultado en la Cámara de Diputados fue un cimbronazo para la estrategia oficial de procastinar tal cual hacía Alberto Fernández. La idea de estirar hasta lo infinito definiciones que tengan que ver con sus aliados naturales provocó esta primera gran derrota legislativa, que podría no ser la última. Los votos en contra del DNU reflejaron otra alerta: el presidente quedó a tiro del juicio político si se suman poco más de una docena de diputados: Milei no puede darse demasiados lujos.

Cerca de Macri, por supuesto, ya percibieron el juego de “policía bueno y policía malo” que hacen entre Milei, que lo recibe con deferencia al “presi” y el ninguneo de Caputo y Karina Milei, lanzados en querer cerrar cuanto antes un pacto con el peronismo del noroeste que les garantice los votos que le empiezan a retacear desde el PRO.

“Va a ser así hasta mayo del año que viene. Si al Gobierno le va bien, el presidente tendrá toda la ventaja de hacer y deshacer. Pero si sigue como hasta ahora, necesitará de cada voto. Y, en ese caso, Macri tendrá un poder mucho mayor al que creían varios colegas analistas que ya lo habían jubilado. La Fusión parece que no será tal y, entonces, todas las refriegas se darán para ver cuántos melones pone uno y cuánto el otro en las listas donde, indefectiblemente, deberán ir juntos”, dijo un elaborado legislador que ahora se mantiene a una distancia más que prudencial de “M&M”, como los bautizó.

Un economista cercano a ambos reconoció que "en lo económico, más allá de los matices, no hay grieta entre ellos. Salvo que para los economistas de Mauricio, sólo es Nicolás Dujovne el optimista. Los otros, Lacunza, Melconián y Luciano Laspina ven todo con mucho más escepticismo".