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En medio de los rumores por pases al mileísmo, hoy todos acompañan a CFK a Tribunales

Las reacciones sobre las actitudes de Alberto Fernández, no solo con Fabiola Yañez sino con toda su Presidencia, hacen que el peronismo kirchnerista renovador no encuentre fuerzas de donde empezar.

"Volver a empezar" dice Alejandro Lerner en una de sus creaciones más difundidas. Ahí daba muestras de resiliencia ante la adversidad y, ese día nuevo que está por empezar, hoy parece que no existe. El desastre de un presidente golpeador como Alberto Fernández fue más impactante y atrofió cualquier intento de renovación porque todos sienten que "no hicimos nada para prevenir esta tragedia". El peronismo kirchnerista renovador está, no solo aturdido ni perdido, sino sin fuerzas, como pocas veces se lo ha visto desde que Juan Domingo Perón creó el Movimiento Nacional Justicialista o Peronista.

“El peronismo es un partido de poder que se ufana de que huele sangre igual que un tiburón. Sólo se romperá cuando huela que a Cristina le sale más sangre que lo que le pueden empezar a ver a Javier Milei, le comentó, días atrás, Joaquín De la Torre a un grupo de dirigentes que le preguntaron cuántas chances había de un quiebre en el peronismo kirchnerista como método de sobrevivencia.

Cómo conocerá los métodos y procedimientos de sus antiguos compañeros de ruta que hoy, en las vísperas de la presentación de Cristina Fernández de Kirchner para dar su punto de vista sobre el atentado sufrido por ella hace dos años, 84 intendentes del peronismo kirchnerista renovador firmaron solicitada preguntándose “¿quién mandó a matar a Cristina?”. Días después de su ocurrencia, De la Torre se ríe con la satisfacción que le da saber que tiene razón.

Su observación también se la brinda a algunos dirigentes libertarios que se preguntan, como un sueño similar al que tuvo Raúl Alfonsín cuando quiso construir el “Tercer movimiento histórico” o el propio Mauricio Macri cuando llevó a Sergio Massa a Davos o trazó acuerdos con dirigentes sindicales como Gerónimo "Momo" Venegas, cuántas chances hay de darle musculatura política al proyecto de Javier Milei con la suma de dirigentes, gobernadores e intendentes que provengan del agonizante Partido Justicialista.

“Hemos perdido la credibilidad. Perdimos todas las banderas que teníamos. Nos pegó más a nosotros que a la gente común. ¿Cómo podemos volver a pedir un voto de confianza?”, le expresó a MDZ un experimentado operador hoy muy cercano a la vicegobernadora Verónica Maggario.

La actual presidenta del senado bonaerense tuvo que levantar la sesión prevista para este jueves en la Legislatura provincial en desacuerdo del proyecto de ley aprobado en la comisión laboral por La Cámpora y que la jefa de bloque, Teresa García, autorizó su tratamiento aunque Axel Kicillof no quiere saber nada con elevar los montos de indemnización en el territorio, tal cual impulsan los allegados al legislador Facundo Tignanelli, la mano derecha de Máximo Kirchner.

“A mí no me van a correr ni por izquierda ni hacer lo que le hicieron a Alberto Fernández”, dijo en un ataque de furia el propio gobernador cuando empezaba a ver un movimiento de pinzas para encerrarlo como candidato sin ningún otro tipo de manejo. “Antes de eso ni me presento”, sugirió ante sus íntimos.

Todos alineados con CFK

“No esperes una solución tal cual vos creés que debe pasar. Es no entender al peronismo ni a los dirigentes. Además, a nadie le sirve salir a romper. Ni a Kicillof, a quien algunos empujan a pelearse con Cristina, ni al resto de los compañeros que no saben qué va a pasar con ellos sin el amparo del resto. Acá no hay valientes, sino alcahuetes”, disparó otra figura del kirchnerismo provincial.

El propio Massa está todos los días revisando qué hará con su futuro. Mientras mantiene el silencio, sigue esperando su tiempo de revancha. Cree que ya quedó demostrado que lo que decía no era campaña del miedo sino una prevención sobre lo que iba a venir en un gobierno de Milei. Y, sin cargos, puede hablar con todos los gobernadores y rearmar sus antiguas relaciones, incluido Horacio Rodríguez Larreta.

Para cuando comience la declaración de Cristina en Comodoro Py, un grupo estará esperándola en la puerta de los tribunales federales y otro, más importante, en el frente del Instituto Patria, en la calle Rodríguez Peña, a la vuelta del Congreso de la Nación. Es muy probable que haya una pantalla gigante para seguir minuto a minuto la declaración de la expresidenta, que lo que más desea saber es quién financió, planificó y dirigió la operación a cargo de “los copitos”.

“Fijate que las principales solidaridades provienen de la Provincia de Buenos Aires que del interior. No hay una solicitada de los gobernadores y solo son un puñado de ellos los que aún se dicen respaldarla”, explicó un funcionario de un intendente que aparece firmando y que en más de una oportunidad está pidiendo, como su jefe comunal, la emancipación del gobernador.

Entre los firmantes de la solicitada en reclamo del autor intelectual del atentado sufrido por Fernández de Kirchner están los intendentes aliados a La Cámpora, el Frente Renovador y varios de los que hoy están más cerca del proyecto Kicillof que el que pretende encarar Máximo Kirchner. Todo un símbolo de una época que los encuentra "aturdidos y reventados" en lugar de "unidos o dominados".