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La intimidad de la charla de Mauricio Macri con Javier Milei y la necesidad de recomponer los lazos rotos

Mauricio Macri reaparece en La Boca, su lugar en el mundo, con el PRO alejado pero no mucho del Gobierno libertario. Milei mandó a Santiago Caputo a poner el cuerpo y a bajar tensiones.
Foto: Noticias Argentinas
Foto: Noticias Argentinas

Javier Milei utilizó casi dos horas de su tiempo en Olivos para escuchar a Mauricio Macri todo lo que tenía para decirle. Esas cosas que por WhatsApp o en una breve charla telefónica pueden mal interpretarse y, seguidamente, le pidió al encargado diario de su Gobierno, el publicista y encargado de campaña, Santiago Caputo, a que saliera a decir que con Macri él no tenía ningún problema, sino todo lo contrario.

No obstante esto, el resultado de la charla no fue lo que preveía el expresidente de la Nación. Es que la mayor parte del tiempo fueron tocando temas económicos, Milei le dio al detalle datos de macro economía que lo ponen contentos, pero de política, casi nada. Lo mismo les hace a todos sus otros interlocutores. Y eso también lo fastidia a Macri. Sigue sintiendo que él no es especial.

“Quizás con eso esperan que Mauricio Macri baje un poco su tono de voz o los reparos que tiene para con el Gobierno… Pero no sucederá. Quizás él sí haya sentido que el presidente tiene la mejor sintonía, lo entiende y hasta coinciden en la mayoría de las miradas, pero lejos está de pensar que no quieran verlo pasar frío de nuevo como en Tucumán, pero en este caso, desde la política”, le dijo a MDZ un encumbrado operador PRO.

Mauricio Macri con Guillermo Francos, uno de los hombres importantes de Javier Milei.

¿Por qué tanto esmero para bajar los decibeles de un conflicto en ciernes? Porque el Gobierno ha recibido varias encuestas donde el nivel de apoyo a la gestión y la propia imagen presidencial bajó no sólo del umbral ideal del 50% de aprobación sino que, a raíz de las opiniones del voto duro amarillo, aquellos que dijeron haber votado por Patricia Bullrich inclusive, ahora oscila entre el 44% y 46% en todos los sondeos.

Tal cual sostenía un reconocido sociólogo y encuestador en el pasado, armador por sus informes de alianzas ganadoras acá y en el resto del planeta, “la realidad te muestra que en el momento crucial termina siendo más importante el 10 que no tenés que el 90 que acumulaste”. Esto, traducido, significa que si el gobierno transita por estos niveles estables de aprobación y desaprobación, que son parecidos pero no iguales a los que tenía hace tres meses, Javier Milei necesitará mucho más del PRO que los que los propios armadores libertarios presumían.

La fagocitación del macrismo tal cual especula Patricia Bullrich podría terminar, según la tendencia, en una trampa para la actual ministra de Seguridad que quería ser protagonista del futuro mileísta deshaciéndose de sus antiguos dirigidos como presidenta y candidata del PRO. En caso de haber una negociación en 2025, La Libertad Avanza la terminará haciendo con Mauricio Macri y el costo de sumar a algún aliado de Bullrich lo deberá pagar Milei, no el ex presidente.

La decisión de fijar el punto de La Boca para el encuentro de hoy no fue casual ni antojadizo. En un primer momento todo estaba previsto que el acto en el que hará su reaparición “el presi” fuera en Vicente López, bastión de la macrista Soledad Martínez, cuyo jefe político, Jorge Macri, actual jefe de gobierno porteño, fue el primer intendente PRO en 2011.

Una de las pocas demandas saldadas, la coparticipación de CABA

Boca es, para Mauricio Macri, el mejor de los mundos. Fue lo que lo catapultó a la fama mundial con el club de sus amores, el que le permitió reparar heridas que había abierto su apellido “gorila” a través del empresario Franco Macri, su padre. Pero también este emblemático barrio porteño significa una reconfiguración y volver a las entrañas de lo que fueron los inicios del macrismo, concentrado en un partido de la Ciudad de Buenos Aires.

“Nunca mejor para reencontrarte con vos mismo que volver a las raíces”, confesaron hoy cerca del alcalde porteño y primo del fundador del PRO. Esa es, quizás, el mayor objetivo. Encontrar los motivos por los cuales la mayoría de los presentes se iniciaron en política, más allá de ideas previas o leves participaciones. 

También es una decisión trascendental sobre los objetivos a trazar. Primero y principal, cuidar y volver a hacerse fuerte donde siempre dominaron, la Ciudad Autónoma para después pretender una nueva expansión hacia otros lados, fundamentalmente la Provincia de Buenos Aires, donde saben que los libertarios quieren encabezar el camino para sacar al peronismo del poder.

Varios de los referentes bonaerenses que en la última campaña estuvieron representando al partido de Mauricio Macri en el PRO ahora no estarán de la partida. Fueron parte de los llamados “territoriales” que jugaron con Diego Santilli en la interna contra Néstor Grindetti y ahora estarían apostando por José Luis Espert. “No estamos en ningún lado, no porque no querrámos, sino porque no nos convocaron”, se atajó uno de ellos.

“Esto debería ser como un juego de equipo. ¿Viste la Fórmula 1? Si uno de los dos pilotos no puede superar al rival de otra marca, lo pasa el compañero para hacerlo. Al PRO nunca le alcanzó para llegar a la gobernación salvo cuando se equivocó feo Cristina Fernández de Kirchner en 2015. Bueno, quizás ahora deban dejarnos el lugar para ir a la caza de Axel Kicillof”, reflexionó un importante funcionario del gobierno nacional.

Sin embargo, y siguiendo con el ejemplo automovilístico, nunca hay dejar de lado imponderables o propios errores de los ingenieros del equipo, algo por demás visto en las múltiples internas cruzadas que subsisten en el mundo libertario. ¿Es la misma la mirada que tiene Eduardo “Lule” Menem, quien a través de Ramón “el nene” Vera quiere capturar todo el peronismo residual? Sebastián Pareja, aliado de Lule y Martín Menem, piensa parecido, pero no igual.  Espert, por su parte, ya camina para otro público, ese que lo arropó cuando fue candidato de Juntos por el Cambio el año pasado.