Argentina se va de Venezuela: bandera de Brasil en la embajada y los recuerdos de Hollywood
Argentina comenzó a desarmar efectivamente el miércoles su representación en Venezuela. Y la forma en que lo está haciendo, tras la intimación de Nicolás Maduro para que todos los diplomáticos argentinos abandonen el país, confirma la conocida máxima que indica que en relaciones internacionales “no existen ideologías sino intereses”.
Después de una negociación entre Cancillerías, que prueba la buena comunicación entre Diana Mondino y Mauro Vieira, Brasil aceptó hacerse cargo de los seis venezolanos opositores asilados en la hasta hoy embajada argentina en Caracas. Eso implica que Itamaratí aceptó tomar el control y la protección del territorio de la embajada argentina en Caracas.
Ese era el mayor escollo a la hora de cumplir con la intimación de Maduro, ya que Argentina debía solucionar la situación de los asilados antes de abandonar Caracas. La situación en la capital venezolana es de un caos de tal dimensión que otros países analizan reducir al mínimo indispensable su representación e inclusive unificar legaciones.
Aunque con diferencias, muchos recuerdan por estos días la película Argo, protagonizada por Ben Affleck, que relata con precisión la situación de diplomáticos estadounidenses escondidos dentro de la embajada canadiense en Irán, tras la caída del Sha Reza Palevi y la llegada del régimen del Ayatollah Ruhollah Khomeini. El 4 de noviembre de 1979 casi mil estudiantes militantes de la revolución en Irán ingresaron en la embajada estadounidense y tomaron 52 diplomáticos como rehenes. Un grupo escapó y logró refugiarse en la embajada de Canadá y finalmente fueron sacados de Teherán mediante una treta cinematográfica orquestada por la CIA.
Brasil ahora se hará cargo de los asilados y, por lo que se conoce hasta este momento, los venezolanos quedaran en un principio dentro del edificio de la embajada argentina bajo protección brasileña. Así, Pedro Urruchurtu Noselli, Humberto Villalobos, Claudia Macero, Omar González, Fernando Martínez y Mottola y Magalí Meda, estarán bajo la protección de Brasil, país que hoy mantiene relaciones y diálogo con Maduro, a diferencia de la ruptura virtual con Argentina.
En ese sentido, la Cancillería argentina recuerda continuamente que la decisión que tomó el régimen de Maduro de expulsar a los diplomáticos argentinos el lunes pasado, cuando le dio un plazo de 72 horas para hacerlo, no tuvo como contrapartida ninguna decisión similar por parte de la Argentina, así como tampoco se impulsó una ruptura de relaciones por parte de Mondino. Todas las acciones en ese sentido salieron de Venezuela.
La misión argentina, encabezada por el encargado de Negocios, Andrés Mangiarotti, incluye hoy a cinco diplomáticos con sus familias que tomarán hacia el mediodía un vuelo a Lisboa, de allí a Madrid y finalmente en otro vuelo regular a Buenos Aires, donde llegarán el sábado.
Casi al mismo tiempo, los caraqueños podrán ver una imagen curiosa cuando la bandera de Brasil sea izada en el edificio de la que hasta hoy fue embajada argentina, tomando así formalmente ese territorio hasta nuevo aviso.
En esos términos las negociones y la cooperación entre países no se limitó al acuerdo que bordó Mondino con Vieira: los Estados Unidos volvieron a presionar e intimar al régimen de Maduro para que otorgue los salvoconductos a los asilados para que puedan abandonar el país. El gobierno venezolano anoche seguía negándose a eso.
Frente a este nivel de acuerdos y cooperación resultó nuevamente extraño el posteo de ayer de Javier Milei contra Lula de Silva, Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador por haberse negado a apoyar en la OEA una resolución que intimaba a Venezuela a transparentar el resultado de las elecciones.