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IMPSA: Mendoza espera recuperar lo que invirtió y que la empresa resurja en manos privadas

El proceso de privatización de IMPSA llevará 90 días. El Estado mendocino espera recuperar lo que invirtió, pero sobre todo que la empresa repunte. El acuerdo previo.
Foto: Impsa
Foto: Impsa

El proceso para que IMPSA vuelva a manos privadas comenzó hace tiempo, pero se precipitó la semana pasada cuando uno de los grupos inversores confirmó que accedería a tener preferencia en la oferta. Por eso se inició un proceso que llevará tres meses para que la histórica metalúrgica mendocina vuelva a manos privadas. En ese camino, desde el Gobierno provincial aspiran a recibir parte de lo que ingrese por la venta y, sobre todo, a que la empresa funcione. 

El primer paso para concretar la cesión de la empresa se concretará mañana con la firma del compromiso entre el grupo inversor que pretende comprarla y los gobiernos de Mendoza y la Nación; los dueños actuales. Con ese compromiso, la empresa accederá oficialmente a toda la información contable, financiera y patrimonial de la empresa. Y en un plazo no mayor a 30 días debe presentar una oferta formal y vinculante para la adquisición. No se ha informado cuál es el grupo inversor, aunque se indicó que es de capitales estadounidenses. Ellos son los que tienen preferencia y podrán ofertar de manera privilegiada.

Ese primer paso abrirá el juego a otros potenciales compradores, si los hubiera, para que compitan por la compra. Cerrado el plazo, se ejecuta la venta. No es un trabajo que arranque desde cero, pues ya hubo vinculaciones entre los interesados y la empresa. Además, no es el primer intento de venta de la empresa. Antes de ser estatizada, los dueños originarios de la compañía intentaron venderla. Pero no hubo compradores. En ese momento, IMPSA contrató a la consultora Columbus Zuma. Hubo consultas de empresas extranjeras, como Voith, y también de compañías locales, como Electroingeniería, Pampa Energía y el grupo liderado por José Luis Manzano (Integra). Pero la operación no se hizo.

Al borde del precipicio, un año después los estados nacional y mendocino aportaron 20 millones de dólares para rescatarla y estatizarla. Con la venta, Mendoza podría recuperar lo que invirtió, es decir unos 5 millones de dólares. Claro que antes debe presentarse la oferta. Pero, aseguran en el Ejecutivo, lo más relevante será que la empresa pase a manos privadas y que retome el camino productivo. 

Otros tiempos. Alfredo Cornejo y Enrique Pescarmona, cuando IMPSA aún era privada y mendocina. 

Para la oficialización del plan vendrá a la Provincia Juan Pazo, secretario de Planeamiento y Gestión para el Desarrollo Productivo y de la Bioeconomía. Aunque es un funcionario de tercera línea, tiene influencia en el círculo económico del Presidente. Javier Milei estará cerca, pues visitará San Juan para anunciar el Plan Nacional de Alfabetización. 

IMPSA entró en una crisis profunda por el fracaso de su plan de expansión en Brasil, la mora en los pagos de Venezuela y la mala gestión interna. Las deudas superaban los 1000 millones de dólares, con bancos y organismos de crédito como el BID. El intento de venta no funcionó y el Estado la rescató. En el medio, perdió su identidad original: dejó de llamarse Industrias Metalúrgicas Pescarmona SA para llamarse IMPSA a secas. Alberto Fernández y Rodolfo Suarez acordaron ese rescate. Ahora Javier Milei y Alfredo Cornejo desandarán ese camino. 

La empresa ejecutó un plan de saneamiento financiero que terminó con la firma de dos APE por los cuales se redujeron las deudas y se prorrogaron pagos por algo más de 500 millones de dólares. También tiene contratos vigentes y algunos en dudas por la falta de financiamiento de los contratantes. A eso se le suman cuentas a cobrar, como ocurre con el Gobierno de Venezuela.