Presenta:

Comienzo del fin de la era IMPSA estatal: avanza la transición para la venta

Esta semana se presentaría oficialmente el plan de venta. Una empresa extranjera se haría cargo. Los detalles.
La marca IMPSA está presente en varios continentes por las turbinas que se diseñaron en Mendoza. Foto: Impsa
La marca IMPSA está presente en varios continentes por las turbinas que se diseñaron en Mendoza. Foto: Impsa

Pasaron tres años de la aventura estatal de IMPSA y ese proceso comienza a desandarse. Esta semana los gobiernos nacional y de Mendoza firmarán una carta de intención para traspasar las acciones y que la empresa pase a ser privada. Por primera vez, estaría en manos extranjeras. IMPSA ya había borrado la marca Pescarmona de su nombre, ahora, si se concreta la venta, también cambiará el origen de los capitales que controlan a la empresa. Aunque puertas afuera de Mendoza se vende como la "primera privatización de Milei", en realidad es un proceso más complejo, pues IMPSA siempre fue una empresa privada que fue rescatada temporalmente por el Estado. 

El proceso de venta de la metalúrgica mendocina comenzó hace tiempo y se aceleró en las últimas semanas. Una empresa de capitales norteamericanos, pero con intereses locales, sería el comprador. 

La semana pasada hubo días frenéticos para avanzar. El encargado de las gestiones finas es el nuevo CEO de la empresa, Horacio Aldo Chighizola, a quien designó Javier Milei para gestionar la empresa y ejecutar la transición para la venta. Por eso el viernes pasado se hicieron oficiales los cambios en el Directorio. Chighizola quedó como CEO, pero con un contrato temporal por el proceso de venta. "Dado que el accionista mayoritario ha manifestado que tiene la intención de analizar la venta del paquete accionario de control de la Empresa, la contratación del CEO se efectúe mediante un contrato de trabajo a plazo fijo, por un período de 12 meses, sin perjuicio de su eventual terminación anticipada o prórroga, según resulte necesario en relación con el objetivo antes mencionado", explican en el acta de la reunión de directorio. 

Alberto Fernández y Rodolfo Suarez, el día que firmaron el acuerdo para estatizar IMPSA.

IMPSA había incumplido compromisos financieros con bancos y organismos de crédito, como el BID. El principio del fin fueron los incumplimientos de pago de Venezuela y también los graves problemas que hubo en Brasil, donde la empresa había montado una fábrica de aerogeneradores. La deuda superaba los 1000 millones de dólares y ese peso arrastró a toda la empresa. 

En las reuniones previas hubo cruce de información. Entre otras cosas, se cuantifican los activos de la empresa, los contratos y, sobre todo, las deudas. IMPSA firmó dos APE (acuerdos extrajudiciales) para postergar el pago de sus deudas y achicar pasivos. En un futuro cercano deberá comenzar a pagar. La deuda homologada en su momento era de US$ 536,4 millones, a pagar  en 12 cuotas desde el 30 de diciembre de 2028 y hasta el  30 de diciembre de 2039. 

 En 2021 el Estado la rescató, con aportes de algo más de 20 millones de dólares. Alberto Fernández y Rodolfo Suarez se asociaron en esa misión. La empresa comenzó a reorientar su enfoque para potenciar el área de servicios, como la repotenciación y reparación de turbinas, control de calidad. Se avanzó en la gestión de parques solares (en San Juan), en la construcción de hornos para YPF, la prestación de servicios para Fabricaciones Militares y se mantuvo hasta que Milei lo puso en duda el reactor CAREM. 

También se potenciaron los contratos con el propio Estado, aunque no dio el salto que se prometía en actos políticos. El desfinanciamiento de los fondos fiduciarios complicó el panorama para IMPSA, pues muchas provincias los tenían como base para ejecutar obras en las que IMPSA sería contratista.