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Una noche en el Colón: la reacción de la gente con Milei y el culto abierto al peronismo menemista

El presidente Javier Milei se presentó con Amalia "Yuyito" González en el Teatro Colón. Las reacciones fueron diversas, pero sobresalió la puesta en escena más tradicional del peronismo menemista.
Javier Milei fue al Teatro Colón con Yuyito González Foto: NA
Javier Milei fue al Teatro Colón con Yuyito González Foto: NA

El martes por la noche fue mi primera experiencia en el Teatro Colón. Y también lo fue para el periodista que vive en mí. Porque en la ocasión Javier Milei estuvo ante un aforo completo, plural y, en principio, amigable electoralmente.

Además, el presidente de la Nación presentó, sin hacerlo oficial, a su nueva amiga eventual, Amalia "Yuyito" González, que estará ahí hasta que El Jefe, Karina, lo disponga. En principio, su figura, sus maneras y su personalidad le resultan mucho más tolerables que la entrañable Fátima Flores.

Javier Milei, un hombre acostumbrado a tener alrededor mujeres de fuerte carácter, empezando por su madre y siguiendo por su hermana, ahora tiene que lidiar que las ministras y secretarias que integran su gabinete, Patricia Bullrich, Sandra Pettovello, Diana Mondino y Karina Milei desplieguen una innecesaria competencia entre sí o puntualmente, ya sea el motivo, cada una en particular con El Jefe.

Le cuesta al jefe de Estado relacionarse con la gente. Se ve en sus movimientos, todos cuidadosamente diagramados para evitar roces o encuentros con terceros. La custodia baja primero, luego él, y con ellos todo un torbellino de corridas o pasos acelerados que impiden ninguna interacción. Y estos detalles o procedimientos suceden porque así lo dispuso el presidente ya que ningún asistente al teatro tuvo que ser sometido a un cacheo o inspección con escáner para comprobar si iba armado al teatro.

La obra, Carmen, tenía en la previa críticas diversas. Su adaptación se apartaba de los cánones habituales de la ópera clásica, aunque tanto la orquesta como los artistas, bailarines y cantantes y tenores traían consigo una muy bien ganada reputación. La mayoría de los que ya habían sacado su ticket ni sabían que iba a estar Milei con "Yuyito" ahí. La novedad la tuvieron en la misma mañana del martes cuando ya tenían planificada la velada.

Solo un par de los presentes preparó su coreografía, similar a las de los diputados nacionales que ponen cartelitos en sus bancas pidiendo por algo. Algunos, inclusive, se enteraron mientras hacían la fila al ver el despliegue policial, los reporteros gráficos y la caravana que ingresó entre las vallas desplegadas por la calle Talcahuano. Sin embargo, una vez en el Colón, la mayoría tenía la misma ansiedad por saber cuándo se iniciaba la ópera como cuál iba a ser el momento en el que entraba Javier Milei.

Milei en el Colón. 

Dos minutos antes de que la sinfónica emitiera su primer sonido y las luces terminaran de apagarse, el presidente ingresó al palco presidencial y saludó al público. Las primeras reacciones fueron de aplausos, sigilosos, de respaldo pero sin gritos. Cuando la mayoría se dio cuenta de lo que sucedía, aparecieron los silbidos, tampoco abrumadores, pero que taparon los aplausos por los cuales los adherentes al libertario se vieron exclamados a vivar a su líder. Los silbidos siguieron. La mayoría prefirió no acompañar la locura para que todo pasara rápido así la obra empezaba de una vez.

Desapercibida, medio minuto después que todo concluyó apareció Amalia González y se sentó delante de él, sin ningún gesto de cariño o afecto salvo que él esperó que ella llegara para sentarse. A medida que avanzaba la función, ella movió su butaca más cerca del presidente, pero no mucho más.

Cuando la filarmónica hacía silencio, aparecían, tenuemente, los "tosedores", que tomaron estado público en el debate presidencial de noviembre contra Sergio Massa. Todos saben, desde ese momento, que al jefe de Estado lo exasperan ese tipo de reacciones humanas, casi tanto como las papas fritas.

Los comentarios eran de los más variados, aunque con el debido respeto y pulcritud que ameritaba el evento y el espacio. Pero la puesta en escena a los "gorilas" que sí había les recordaba la relación de Juan Domingo Perón con Eva Duarte. Salvo las distancias y a pesar de los años, hay situaciones gráficas que terminan mimetizándose. Aunque "Yutito" no tenga nada que ver con Eva, ni actoral ni políticamente. En lo único que se parecen, es cierto, que las dos provienen del espectáculo y la farándula, al igual que Fátima.

Todo el gobierno parece encaminarse hacia ese proto peronismo. El sometimiento de los recursos del Estado al arbitrio del toma o daca, premios y castigos o habilitación para conseguir un voto era similar a lo que implementaron, Carlos Menem primero, y Néstor y Cristina Kirchner después, con las provincias. El manejo estrictamente político en manos de Eduardo "Lule" Menem como consejero principal de Karina Milei agrega otro condimento para pensar que La Libertad Avanza pretende ir hacia ahí en las próximas elecciones.

Más allá de haber confiado y abrazado a cientos de dirigentes expulsados o corridos del peronismo kirchnerista renovador el año pasado, y que hoy son concejales y legisladores provinciales, el diablo sigue escondido en los detalles. El martes hubo un verdadero tembladeral en la Primera Sección Electoral porque el coordinador libertario y diputado provincial, Ramón "Nene" Vera, se dejó fotografiar con concejales y consejeros escolares de Merlo que hoy trabajan con el intendente peronista Gustavo Menéndez.

Vera arma el peronismo libertario 

Esos referentes peronistas libertarios habían traicionado la voluntad popular y lo que es peor, estaban reclamando la salida del candidato a intendente Eduardo Varela, que en la primera vuelta quedó a seis puntos de Menéndez. La tensión fue de tal magnitud que Vera y los otros tuvieron la obligación de revisar su posteo en X original para luego armar otro en el que hiciera mención a Varela como el coordinador local.

¿Vera está viendo algo que los otros no ven? La fusión entre el PRO y La Libertad Avanza sigue en veremos mientras tanto los referentes nacionales y provinciales que dependen de Javier Milei cierran acuerdos más que escandalosos con quienes sus trols y su decisor, Santiago Caputo, dicen venir a combatir.