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Mientras crece la interna entre Kicillof y Máximo Kirchner, ambos coinciden en un tema clave

Sin quererlo ni hablarlo, Kicillof y Máximo Kirchner coinciden en destratar al gobierno de Milei, aunque pierdan millones de dólares. Las internas están al rojo vivo y puede haber cambios pronto.

Carlos Bianco encabezó la conferencia de prensa en la que el gobierno de Axel Kicillof fustigó el manejo económico del gobierno de Javier Milei, sin realizar ninguna autocrítica por su desempeño mientras él fue el ministro de Cristina Fernández de Kirchner durante la renegociación de la deuda y la demanda de YPF.

El ministro de Gobierno, uno de los escasos cinco miembros de la cerrada mesa política del gobernador, es la cara visible y, algunos presumen, su candidato in péctore para competir por la sucesión, en nombre de Kicillof, dentro de tres años.

“¿De verdad me estás preguntando por eso?” exclamó, incrédulo, un intendente que recibe diariamente las presiones de La Cámpora y del peronismo ortodoxo sobre cómo posicionarse con respecto de la disputa a cielo abierto que mantienen Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof. El gobernador está convencido que los otros dos juegan en tándem, algo que el excandidato presidencial de Unión por la Patria niega sistemáticamente.

Sobre esa tensión, en las últimas horas surgió el rumor que el expresidente de Ferrocarriles Argentinos, Martín Marinucci, sería el reemplazante de Jorge D´Onofrio al frente del Ministerio de Transporte bonaerense. Su salida se debe al escándalo que se produjo al conocerse un simple pero efectivo sistema de “limpieza” de multas de la que participarían un puñado de tribunales de faltas dependientes de la provincia de Buenos Aires y algunos gestores autorizados para recibir esos trámites.

Kicillof hasta parece tener esa suerte. Cada vez que Kirchner o Massa le piden por un aliado, éste termina envuelto en un escándalo. Sucedió con Martín Insaurralde, que en medio de la campaña y aún siendo su jefe de Gabinete apareció brindando en El Bandido en Marbella con su acompañante Sofía Clérici; o con la Legislatura bonaerense donde el gobernador no tiene un legislador propio y apareció “Chocolate” Julio Rigau bajo la tutela de Claudio y Facundo Albini, dos referentes del Frente Renovador de La Plata.

Bianco empieza a estar en el centro de la escena. Foto: PBA.

Por otro andarivel transita el tema de Fernando Espinoza. Desde que se confirmó su procesamiento, el intendente de La Matanza parece un leproso a quien nadie se quiere acercar. Las fotos oficiales acompañado por funcionarios provinciales hay que remontarse a varios meses atrás y desde ahí en adelante nadie más pisó su distrito. Una ofensa que el jefe comunal cree que puede cobrar en algún momento del futuro, cuando los votos que maneja su aceitada y poderosa estructura deban ponerse en valor.

Sin que nadie le avise, sin embargo, empezó a generarse una corriente por la cual pretenden que pida licencia a su presidencia al frente de la Federación Argentina de Municipios, organismo para oficial por el cual se conducen fondos recaudados de las comunas que adhieren a su entidad de la que participan, también, radicales, vecinalistas y el PRO. Este grupo - que siempre queda en minoría - está notando que algunos de sus pares peronistas no quieren saber más nada con tener que estar en boca de todos cada vez que la FAM se reúne, aunque sea, para emitir un mínimo documento.

Kicillof pretende conducir a todo el peronismo K pero sabe que bajo su tutela hay cientos de funcionarios de primer y segundo nivel que reportan en Máximo Kirchner. Y no les recrimina ni los castiga a pesar de los desaires que le realizan casi cotidianamente.  

No sólo faltan a los actos que él mismo convoca, como el último - masivo - realizado en Florencio Varela. Sino que también recibe la hostilidad de las pancartas que le recuerdan que no puede hacer “nada sin Cristina” cuando aparece por Quilmes, Hurlingham y Lanús, donde los intendentes están absolutamente alineados con La Cámpora. Algunos, inclusive, para evitar que los pongan en tensión con el gobernador, prefieren avisar que no acudirán a los eventos políticos a los que son invitados porque saben que, cuando éste pise su territorio, será recibido de mala manera por los aliados locales. La mayoría de los intendentes de Unión por la Patria tienen en su distrito alianzas muy fuertes con el kirchnerismo camporista.

En una reunión que no trascendió ni siquiera por X, un intendente increpó a uno de sus pares porque había ido hasta la Casa Rosada para hablar de las obras que no se concluyeron durante la gestión de Alberto Fernández pero tienen un avance de obra superior al 75%, desde lo cual la actual gestión de Economía está autorizada a iniciar la readecuación financiera para concluirla y no perder cientos de millones de dólares. Gabriel Katopodis aún no intervino en estos temas más allá de una reunión que mantuvo con Guillermo Francos meses atrás.

“Es una locura… Estamos en una verdadera caza de brujas”, se quejó el conminado a dejar de darle “entidad a un gobierno que somete al pueblo”. En esto, quizás, es en lo único que coinciden Máximo Kirchner y Axel Kicillof, que por ser inflexible y no adherir al RIGI nacional puede perder la mayor inversión energética de toda la historia en Bahía Blanca y poner en riesgo, además, la que puede llegar por la inversión petrolera frente a la costa de Mar del Plata.

“¿Sabés cuánto falta para que Federico (Susbielles, intendente de Bahía Blanca) salga a pedirle abiertamente al gobernador que adhiera?” se preguntó un funcionario provincial que conoce, como pocos, la problemática del sur bonaerense y el impacto en empleos permanentes que puede provocar la planta de GNL que tendría que ubicarse ahí y podría irse a San Antonio, en Río Negro, pocos kilómetros debajo de Las Grutas.