Dos exgobernadores peronistas se suman a las "fuerzas del cielo" y le dan un raro peronismo a Javier Milei
“La verdad es que me siento muy libre, inclusive el presidente me escribe cada vez que digo algo y le gusta, que es la mayoría de las veces” dice, contento, Daniel Scioli. El peronista kirchnerista, hoy imbuido en las fuerzas del cielo, dice que trazó una relación “rápida y directa” con Javier Milei.
Scioli, junto con los primos Menem, Martín y Eduardo “Lule” y Guillermo Francos son los comandantes de la avanzada en la captación del peronismo no kirchnerista. El exgobernador bonaerense, que fue reelecto las dos veces en las listas que representaba al kirchnerismo, es ahora secretario de Deportes de la Nación, de donde se fue, de manera poco ortodoxa, el exintendente de La Plata, el PRO Julio Garro.
El exgobernador que había pintado la provincia de Buenos Aires de naranja no es experto en política pero sí en relaciones. Por eso no duda en preguntar más de una vez cuando quiere expresar algo en nombre del Gobierno. “Hacé tranquilo”, le dicen. Cuando termina de conversar se da cuenta de que no hay una estrategia definida y de que recién se enterará si lo que dijo está bien o mal según lo diga Milei o un mensaje en X de la cuenta del “Gordo dan”.
Para los macristas que hablaron con Garro, que llegó a ser el segundo del exmotonauta en el ámbito deportivo, su salida tuvo que ver con esta idea de “detonar a los amarillos”, que ya está instalada en la cabeza de Santiago Caputo, el hombre del poder.
Lamentablemente para él, la pelea de Sandra Pettovello con Pablo De la Torre debilitó parte de este intento de ir por un camino diferente a la fusión el macrismo. En su momento también habían tentado como candidato a gobernador a Guillermo Britos, intendente de Chivilcoy que declinó tal invitación.
Quien sí ha quedado más que confundido, también, es Florencio Randazzo. Algunos funcionarios del Gobierno lo siguen queriendo en el equipo libertario junto con Miguel Ángel Pichetto. Sin embargo, el exministro de Transporte e Interior de la Nación con Cristina de presidenta, no tiene un punto de contacto con lo que representa Scioli. Su desprecio para con el exmotonauta es casi similar al que siente por Sergio Massa.
Más allá de la buena voluntad demostrada, ni Raúl Jalil, de Catamarca, ni Osvaldo Jaldo, de Tucumán, pueden hacer más de lo que hacen para apuntar al Gobierno libertario, del cual también reciben un trato diferenciado tras la firma del Pacto de Mayo. El salteño Gustavo Saenz no es peronista clásico al igual que el Hugo Passalacqua, de Misiones y Claudio Vidal, de Santa Cruz.
“Parece que la provincia de Buenos Aires provoca un no se qué en algunos, porque no solo es Scioli el que ahora profeta en las fuerzas del cielo. También Carlos Ruckauf fíjate como está”, le dijo a MDZ un amigo de ambos.
Ruckauf es otro que recibe la aprobación del presidente a cualquier hora. Sus mensajes siempre tienen que ver con un cerrado respaldo a las políticas económicas y en materia internacional. El exvice de Carlos Menem fue también, durante 1999 a 2001 gobernador bonaerense.
La foto que entre semana se sacó Juan Zabaleta con Martín Llaryora dice más que mil palabras. Como en Córdoba no se acepta el kirchnerismo, nuevamente empiezan a explorar la posibilidad de exportar el peronismo cordobés hacia otros lares como la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Damian Selci, que aún no pudo encaminar la gestión a pesar del apoyo de la dupla de Martín Rodríguez y Luana Volnovich, sigue de cerca todo lo que hace el ahora “desocupado” exintendente y ministro.
El peronismo no K, del cual se empezó a despegar Guillermo Moreno con su ayuda al alicaído kirchnerismo bonaerense, espera que Miguel Ángel Pichetto también empiece a militar. El presidente del bloque Hacemos Coalición Federal siempre es una tentación para un Gobierno que denota una precariedad extrema para conseguir gente que entienda del Estado.
Inclusive la designación de Leonardo Massachessi, rionegrino como Pichetto e hijo del exgobernador Horacio, como segundo de Pettovello, alguno intentó ligarlo con el legislador nacional. “Nada que ver”, gritaron alrededor del excandidato a vice de Mauricio Macri.
Con este afán de refundación, el Gobierno libertario piensa que no le pasará lo mismo que vivieron Rogelio Frigerio y Emilio Monzó cuando consiguieron partir al peronismo durante dos años en la época cambiemista. Después de 2017, y cuando se empezó a observar que la crisis económica arrasaba con cualquier expectativa de continuidad macrista, el peronismo kirchnerista se reagrupó, sumó a Massa, y volvió al poder.
“Es así. Si no hacen un buen Gobierno, cualquier alquimia electoral cae por gravedad”, viene advirtiendo alguien que quiso ayudar y huyó. No quiso que le pasara lo que vio que sucedió con varios conocidos suyos tanto del peronismo como del mundo sindical o del PRO.