La pelea por las fuerzas del cielo

Axel Kicillof volvió feliz de ver al Papa Francisco, mientras que Javier Milei llama a peronistas para que se le sumen

El Papa Francisco invitó a Kicillof y se fotografió con Javier Milei en el G7. El gobernador empieza su cuenta regresiva para un salto presidencial y Milei pretende ser reelecto. Gemelos, la película.

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare sábado, 15 de junio de 2024 · 07:00 hs
Axel Kicillof volvió feliz de ver al Papa Francisco, mientras que Javier Milei llama a peronistas para que se le sumen
El encuentro entre Axel Kicillof y el Papa Francisco Foto: Prensa Axel Kicillof

Axel Kicillof volvió extasiado de su visita al Vaticano. Por primera vez pudo entrevistarse con el Papa Francisco quien, no solo que lo recibió con más deferencia de lo que hace con otros visitantes sino que, además, le concedió dos encuentros. El primero, junto con Carlos “Carli” Bianco y Cristina Álvarez Rodríguez, y otro a solas, en el que hablaron por más de una hora.

“Se ve que el Papa no tenía mucho que hacer”, le dijo, jocoso, MDZ a una de las personas de mayor confianza del gobernador. De buen humor, la respuesta no se hizo esperar. “Realmente fue no solo un gesto, sino una sintonía increíble. Fue la primera vez que hablaron a solas, y los dos hablaron mucho”, contó.

En total, Francisco estuvo más de dos horas con Kicillof. Por la mañana, en la entrega de presentes y presentación formal, y por la tarde, más de una hora a solas. Casualmente, mientras ellos se encontraban en Vaticano, en Buenos Aires, las adyacencias de la Plaza de los Dos Congresos empezaban a arder producto de la votación del Senado en favor de la Ley Bases y el Pacto Fiscal.

“Te juro que nosotros no pusimos la fecha… Te imaginás que el protocolo del Vaticano tiene tiempos que no se llevan de la mano con el Congreso argentino, pero por alguna razón divina, sucedió así”, explicaba el vocero provincial. En este caso, indudablemente, el que tiene el “teléfono de Dios” para hacer estas piruetas del destino es el Papa Francisco.

El gobernador sigue trabajando para ser el próximo jefe del peronismo kirchnerista, aunque para esto tenga que vencer la indisimulable barrera que le está poniendo Cristina Fernández de Kirchner, quien decididamente está dispuesta a emparejar la cancha o torcerla en favor de su hijo, Máximo Kirchner.

Kicillof empezó, desde su victoria de octubre pasado, la cuenta regresiva para finalizar su mandato como jefe provincial. Lo sabe. Su desapego al “armado político” y su fidelidad con respecto de quien lo ungió como candidato hace seis años, Cristina Fernández de Kirchner, lo hizo apartarse de un plan para engordar su propia estructura, colocar legisladores que le respondan, incorporar intendentes que lo sintieran como jefe y relacionarse con sus pares gobernadores como uno más, no como el “preferido de la jefa”, como le decían los otros jefes territoriales.

Katopodis en la marcha contra la Ley Bases 

Como hace tiempo no se veía, proliferan los candidatos a sucederlo. El ministro Gabriel Katopodis, además de Federico Achaval, de Pilar, Leonardo Nardini, antecesor de Katopodis e intendente de Malvinas Argentinas, Ariel Sujarchuk, de Pilar y Fernando Espinoza, de La Matanza, Mayra Mendoza y Jorge Ferraresi, de Avellaneda, son los jefes comunales que han dejado trascender sus deseos de ser gobernador por dentro de lo que hoy representa Unión por la Patria. Algunos también se animan a tirar el nombre de Sergio Massa, a quien todo le parece poco luego de haber llegado a estar a tres puntos de ganar en primera vuelta.

¿Se repetirá en 2027 una competencia entre Massa y Julio Zamora? El intendente de Tigre también sueña con suceder a Kicillof, pero intuye que su ciclo en Unión por la Patria se terminó. Por ello casi no se lo ve en la mayoría de las convocatorias realizadas desde la gobernación o por sus pares jefes comunales del espacio. Quien hace rato está reclamando un espacio alternativo al que conduce Cristina es Fernando Gray, de Esteban Echeverría, que aún espera que la Corte Suprema resuelva su litigio contra Máximo Kirchner con relación a su desplazo al frente del PJ bonaerense en medio de la cuarentena eterna de 2020.

Zamora, Gray, con el invalorable aporte cotidiano del “desocupado” Juan Zabaleta, están más que activos intentando acordar con otros actores peronistas, hoy lejos de sus antiguos lugares de procedencia, como Graciela Camaño, Guillermo Moreno, Miguel Ángel Pichetto y Florencio Randazzo, entre otros. Irónico, un legislador que descree de estas alternativas, los definió como “una colección de floreros que se puede quedar con toda una repisa”. En votos, una franja muy importante del peronismo de centro derecha.

Los que están cerca de Massa saben que él sigue pensando en ampliar la base electoral con otros actores políticos y sigue hablando con todos. Ayer viernes se reunió con varios gobernadores. Desde hace meses, en las oficinas de Retiro, se viene juntando con Gustavo Posse, exintendente de San Isidro, que pretende volver a gobernar el municipio pero hoy aislado del radicalismo y casi sin margen en lo que queda del PRO o Juntos por el Cambio. Facundo Manes, Martín Lousteau y hasta Horacio Rodríguez Larreta están en sus contactos frecuentes de WhatsApp, además de la mayoría del ecosistema económico y político. Inclusive varios funcionarios de Javier Milei le suelen contar antes que a otros algunas infidencias.

Quienes le arman al presidente de la Nación políticamente y reciben las inquietudes de muchos peronistas son Guillermo Francos, Lisandro Catalán, Daniel Scioli y Eduardo “Lule” Menem. Esta rama de los Menem, a diferencia de lo que cree el Gobierno, no tienen mucha empatía con "El Carlos” que entronizan los hermanos Milei. Como no es momento de revisionismo histórico, la comparación de melenas siempre sirve para volver a provocar al kirchnerismo.

“Eduardo, el hermano de “El Carlos”, siempre fue ninguneado por el riojano más famoso del mundo. Tenías que escucharlo a Eduardo y a su esposa cuando hablaban del presi… Eran terribles. Carlos los tenía siempre al margen”, recordó una excelsa legisladora que vivió de cerca, como pocas, todo ese proceso. El propio Martín Menem supo de estos sinsabores. Hasta hace un par de años, la política no estaba dentro de sus planes. “Hasta le daba algo de vergüenza que se lo vinculara con su apellido”, reconoce alguien que vivió casi siempre al calor del menemismo.

Algo de eso es percibido por sus pares de la Cámara de Diputados. Ciertas descortesías diarias han provocado más de una crisis, inclusive en momentos muy calientes como el debate de la Ley Bases, donde las operaciones y cierres lo excedían. Quizás esta mitad de año le sirva para recomponer las heridas generadas en su lucha contra “la casta”.

Archivado en