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Las 1.023 millones de oportunidades que Mendoza no puede darse el lujo de desaprovechar

El gobierno deberá resistir la tentación de usar el dinero con fines cortoplacistas y electorales. También las presiones de intendentes repletos de urgencias.

La Legislatura de Mendoza autorizó este martes al gobernador Alfredo Cornejo para que pueda utilizar para obras de infraestructura los 1.023 millones de dólares que eran para Portezuelo del Viento. Es una oportunidad única en un momento clave. En épocas de vacas flacas, la provincia cuenta con fondos que pueden ser utilizados para dar un salto cualitativo que le permita salir del letargo en el que se encuentra entrampada. Pero las oportunidades se aprovechan o se desperdician y la historia está repleta de ejemplos que nos obligan a seguir atentamente el uso que se le termine dando a esos fondos. 

En la década del 90 Mendoza cobró 600 millones de dólares por regalías mal liquidadas. A valores de hoy estiman que equivalen a alrededor de 1.200 millones de dólares, es decir más que lo que se recibirá por el perjuicio que generó la promoción industrial. Sin embargo, los fondos se usaron de forma ineficiente y la provincia desaprovechó una posibilidad excepcional. De Alfredo Cornejo dependerá que no se cometa por segunda vez el mismo error.

Desde el Ejecutivo destacan que la adenda permitirá utilizar los 1.023 millones de dólares para "obras de infraestructura para el desarrollo productivo de la provincia" y agregan que darán prioridad a inversiones con posibilidad de repago. Pero eso no es garantía de que la inversión sirva para apalancar el crecimiento de Mendoza. Mendoza no puede permitirse un nuevo "Nudo Vial" o ciclovías inocuas. Tampoco reservorios de agua que se vandalizan y quedan destruidos o mucho menos obras cosméticas. El dinero debe tener un uso estratégico, planificado y productivo.

Alfredo Cornejo firmó la adenda con Guillermo Francos.

"La adenda dice explícitamente que no se puede usar para gastos corrientes. Ese es un primer cerrojo", destacó días atrás en MDZ Radio el ministro de Gobierno, Natalio Mema. Pero esa garantía no es suficiente. El Ejecutivo deberá resistir a la tentación de utilizar esos fondos con lógica cortoplacista. La adenda le da vía libre para utilizar con amplitud ese dinero, pero la provincia no puede darse el lujo de caer en objetivos electoralistas porque es poco probable que una oportunidad como esta vuelva a presentarse. 

En otras palabras, es mucho más fácil que los fondos se terminen malgastando a que se haga un uso inteligente de los mismos. Ahora comienza una nueva etapa para el Ejecutivo: la de administrar tensiones. Intendentes reclamarán obras para sus municipios y necesidades no les faltan. Sectores de la industria intentarán llevar agua a su molino con argumentos que seguramente sean válidos. Y también jugará un papel importante la urgencia. 

La Legislatura de Mendoza aprobó la adenda y depositó en el gobierno de Alfredo Cornejo la responsabilidad de hacer un uso criterioso de los fondos que eran para Portezuelo del Viento. Cuando Julio Cobos firmó en el año 2006 el convenio con el gobierno de Néstor Kirchner, procuró que los fondos del resarcimiento tuvieran un uso específico. Su intención era evitar que el dinero se usará para gastos corrientes o se terminará malgastando.

Lo que debía ser una garantía para que el dinero se utilice en una obra necesaria, se terminó convirtiendo en un obstáculo. La obstinación de La Pampa de poner palos en la rueda dilató el inicio de la obra y terminó por sentenciarla. Caído Portezuelo, dependerá de Alfredo Cornejo que el dinero sirva como palanca para el crecimiento de la provincia.