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La presión social desnuda a los que se quieren expresar contra Javier Milei y algunos brindan servicios especiales

Las manifestaciones que provocaron increíbles incidentes alrededor del Congreso de la Nación fue convocada por opositores desfasados de la realidad y aprovechados por servicios especiales y violentos.

"Axel quedó corrido de la realidad. Quería hacer una marcha, luego retrocedió pero terminó como el convocante a este caos", le confesó a MDZ un intendente que, conocedor de las tendencias sociales, solo atina a agregar: "Después nos seguimos preguntando por qué ganó Milei".

Dentro del recinto, un legislador que tenía más razones para votar en contra que a favor, pero prefirió apoyar en general la iniciativa tomó nota del humor social para decidirse, le dijo a MDZ: "Cancelare, esto es un desastre. Vamos a darle una ley así se deja de joder".  Articulador como pocos, explicó de esta manera el porqué de su decisión que favorecerá a Javier Milei.

En el peronismo kirchnerista bonaerense, hace algunas semanas se venía discutiendo sobre manifestarse masivamente o no contra el gobierno nacional. El dilema era siempre el mismo. "¿Qué ganamos? ¿Le seguimos hablando a los propios o tenemos que hacernos cargo y salir a decir lo que pensamos?", comentó, la semana pasada, otro intendente que había decidido ir por la movilización al Ministerio de Economía y la posterior marcha a la Plaza de los Dos Congresos.

Los generales de Axel Kicillof que fueron a buscar el apoyo de la CGT se volvieron, en la tarde del lunes, con más dudas que certezas. Sin embargo, el martes a la noche, ya tuvieron la realidad en sus teléfonos. La CGT no iba a movilizar y la mayor parte de las organizaciones iban a enviar una limitadísima comitiva a la marcha. Lo mismo hicieron varios intendentes que decían que tenían que estar presente pero casi brillaron por su ausencia.

"Ni siquiera podemos salir bien en los medios. La convocatoria debería haber sido por la tarde, cuando empieza a oscurecer, y si no hay tanta gente, se disimula todo. Pero todo un día, con la posibilidad de que te manden infiltrados y los más radicalizados empiecen a hacer quilombo, no le sirve a nadie", expresó un representante de Unión por la Patria que sabe que "cuando nos metemos nosotros, la gente sabe que hay algo raro. Además, la ley no la conoce nadie, no fue como el tema universitario que claramente lo entendió todo el mundo".

Tanto éste, como otros jefes comunales, están comiéndose la comisura de sus labios para no habilitar el "on" en la charla. Todo es en "off"

"¿Por qué decis lo de los infiltrados? ¿Si hace siete años pasó algo parecido?", le preguntó MDZ. "Porque este Gobierno es nuevo y los servicios son especialistas en brindarle servicios a los que no los conocen. Y las imágenes de violencia con una policía que reprime es lo que pide el votante libertario", contestó.

El mileismo original, a los que se le sumaron a último momento los cambiemistas más radicalizados representados por Patricia Bullrich, le exigían varias soluciones a un candidato que solo conocían por su histrionismo televisivo. Que baje la inflación y que reprima a los piqueteros. Lo primero lo está logrando, aunque con muchas discusiones sobre el tema, y, lo otro, se nota. Hoy se puede transitar por la 9 de Julio todos los días.

La percepción del humor social es crucial en esta nueva dinámica social. No importa lo que se vote, sino a quién se lo votan. Es un Gobierno incipiente, que llegó al poder por los extravíos supinos de sus antecesores, que oscilaron entre promesas vacías, la frustración por no bajar la inflación, bolsos llenos de corrupción, desconexión con lo que querían representar y ataques a quienes pensaban distinto.

Kicillof y Pullaro. Aliados y distanciados. Milei los enfrenta en la Ley Bases. 

A pesar que el Gobierno de Javier Milei es un Frankestein que padece de calidad técnica, que no ha podido integrar varios ministerios con gente idónea o preparada, que también ataca a las instituciones y cree que la culpa es del otro, la paciencia social que dejó el padecimiento pasado es extremo y le permite trabajar con la idea de casta – anticasta.

"Son unos delirantes. No tienen un orden. Te exigen sin querer convencerte, o al menos explicarte por qué lo necesitan. Pero la gente nos va a matar si seguimos fatigando sobre su paciencia social y cierta esperanza", comentó el legislador que se apresta a votar en general positivamente. "Si fuera por plata, me doy vuelta y me hago rico, pero después no puedo volver al pueblo. No sabés la cantidad de llamados y mensajes que tengo de conocidos y amigos", confesó.

"Me dicen que vote, que me deje de joder, para que no tenga más excusas y se ponga a gobernar o, directamente, porque creen que puede salir bien. Por lo que sea, hay que estar atento a lo que la gente está exigiendo", concluyó.