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El impacto del paro general de la CGT: ¿hay ganadores y perdedores?

A raíz de la protesta, ¿cambiará algo? Mariano Bergero, analista político, señaló que "hay argumentos a favor de los gremialistas y a favor del Gobierno", en diálogo con MDZ Radio 105.5 FM.
El segundo paro de la CGT durante la gestión Milei está tomando lugar a lo largo y ancho del país Foto: x @cgtoficialok
El segundo paro de la CGT durante la gestión Milei está tomando lugar a lo largo y ancho del país Foto: x @cgtoficialok

Este jueves 9 de mayo se está llevando a cabo el segundo paro general  durante la gestión de Javier Milei. El reclamo tiene como objetivo demostrar rechazo a las políticas del Gobierno nacional, principalmente, a la Ley Bases. La medida de fuerza de la CGT no está recibiendo la adhesión que se esperaba, aunque si impacta en determinados sectores. Muchos comercios y trabajadores en general retomaron sus actividades con normalidad.

Poco antes del mediodía, el presidente publicó un peculiar mensaje en la red social X contra la protesta gremial: "Nota de color... ¿Saben cómo se dice Faraón en hebreo? Les cuento: paro. A buen entendedor pocas palabras bastan. Viva la libertad, carajo". Estas líneas hacen alusión al libro del Éxodo, segundo libro de la Biblia, donde el Faraón representa al máximo enemigo del pueblo de Israel, que busca huir de Egipto en busca de libertad. De hecho, en el mismo, se describe cómo Dios envía las diez plagas para que libere a los israelitas. El jefe de Estado no fue el único miembro del Gobierno que manifestó su postura. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sentenció que "es el paro de la debilidad".

La medida de fuerza ha generado un impacto diverso a lo largo y ancho del país. El analista político Mariano Bergero, en su diálogo con MDZ Radio 105.5 FM, señaló que "se siente mucho el paro general, fundamentalmente por lo que pasa en todo el país con el tema del transporte público. Eso ha sido un factor clave para garantizar un acompañamiento incluso de los que no quieren adherir. Es un día un poco más que un feriado, con una actividad comercial más o menos normal, pero con poco movimiento en la calle".

"Es un paro que se está sintiendo. Esto tiene que ver mucho con la característica fundamentalmente de las grandes urbes. Ahora, donde no hay paro y te diría que casi salvo con excepción del sector de la educación, tiene que ver con la gran mayoría de pueblos, localidades medianas y chicas, allí pasa inadvertido", agregó.

Y sostuvo que "es el segundo paro general de la gestión. El primer paro a los 45 días del arranque de su gestión fue realmente inaudito, inusual y te dabas cuenta que tenía características políticas muy marcadas. Ahora, cinco meses después, hay más justificativos. Uno puede estar de acuerdo o no con acompañar una medida de fuerza, pero lo concreto es que en medio de una crisis económica, se generan las condiciones naturales que en cualquier momento las organizaciones como los gremios pueden llegar a determinar una medida de fuerza".

Protesta gremialista.

"Después de cinco meses y una economía que no da señales de reactivación, hay argumentos del lado de los gremialistas. A favor del gobierno, tiene que los que encabezan esta manifestación en la cúpula de los gremios son bastante impresentables. Salvo alguna excepción, son personas que están enquistadas en la conducción en los gremios desde hace 30 o 40 años, muchos de ellos no pueden explicar el nivel de vida que tienen. Eso obviamente es un activo para el gobierno que lo saca a relucir y deslegitima una protesta que tiene para muchos un costado genuino", argumentó Bergero.

¿Hay ganadores y perdedores?

Mariano Bergero manifestó que "acá no gana ni Javier Milei y mucho menos ganan los sindicatos. Me parece que es una suma cero". Y mencionó que "la gran pregunta que me hago es que, cuando finalice la medida de fuerza, ¿va a cambiar algo? La respuesta es no, el país va a ser igual. Entonces, uno piensa para qué paralizar el país, por qué perder un día de producción, por qué afectar lo poco de la rueda que gira. Hay una respuesta que puede explicarlo, y es que en la República Argentina los gremios todavía son fuertes y son construcciones colectivas que son importantes. Esas organizaciones son políticas y tienen un ligazón muy fuerte con el peronismo. Además, los gremios en Argentina son prácticamente órganos vitales del peronismo".

"Por eso los paros, fundamentalmente, se les hacen a presidentes que no son peronistas. Cuando el Gobierno dice con mucha razón 'a nosotros nos hicieron dos paro en cinco meses y Alberto Fernández en cuatro meses dejando un país en ruinas no le hicieron ningún paro', tiene razón", comentó.

En conclusión, el analista opinó que "no hay ni ganadores ni perdedores, cada uno va a fortalecer el discurso hacia adentro. Los gremialistas dirán 'paramos el país', saben que no es cierto porque si el transporte de pasajeros funcionara normalmente, la adhesión sería muy baja. Me parece que hay que buscar ciertos matices. Obviamente que el gobierno va a decir del otro lado está el tren fantasma', y también es cierto que al gobierno le sirve generar algún tipo de válvula de escape y los paros suelen serlo tanto para el que lo lleva adelante como el que lo recibe. De alguna manera descomprime, creo que la posición hasta el momento muy cuidada del presidente, sin hacer demasiada alharaca respecto del impacto que tiene el paro, da muestras de esta cuestión".

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