Guerra entre ministros

La hoguera cortesana que arde con las llamas de la protesta de judiciales

El desconento de los trabajadores y funcionarios sirvió para hacer públicas las diferencias que desde hace tiempo existen entre José Valerio y el presidente de la Corte, Dalmiro Garay.

Mariano Bustos
Mariano Bustos domingo, 26 de mayo de 2024 · 07:00 hs
La hoguera cortesana que arde con las llamas de la protesta de judiciales
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Lo que era un secreto a voces esta semana terminó de confirmarse. El extenso reclamo de los trabajadores judiciales dejó al descubierto el quiebre que existe en la Suprema Corte de Mendoza entre el juez José Virgilio Valerio y el presidente del máximo tribunal, Dalmiro Garay. Mientras la atención estaba puesta en el acampe en el cuarto piso del Poder Judicial, en realidad la verdadera batalla se estaba librando del otro lado de la puerta. Una pelea silenciosa que nació hace tiempo y que se recrudeció gracias a la fuerte protesta de empleados y funcionarios. Valerio vio la oportunidad y tomó esa llama como antorcha.

Al ser entrevistado esta semana por MDZ Radio, José Valerio puso su currículum sobre la mesa y cuestionó el de algunos de sus compañeros del máximo tribunal. Afirmó, sin tapujos, que se llegó a este punto porque las decisiones las toman personas que no conocen el Poder Judicial. Para los más distraídos ese comentario podría tener como destinatario al gobernador de la provincia de Mendoza. Pero los que están empapados en el tema saben que en realidad el dardo de Valerio iba dirigido directamente al exministro de Gobierno de Cornejo y actual presidente de la Suprema Corte, Dalmiro Garay.

Dalmiro Garay logró renovar su mandato como presidente de la Corte.

Valerio habló lisa y llanamente de aquellos paracaidistas que cayeron de un día para el otro en la cúspide de la pirámide del Poder Judicial y los responsabilizó por no haber atendido antes las urgencias que tienen desde hace tiempo trabajadores y funcionarios.  "Era previsible esto y es visible que va a agravarse si no tomamos medidas. Es decir, hay que hacer reingeniería. Hay que tomar posiciones no solamente en materia penal, sino en los distintos fueros. Hay que agarrar y empezar a medir cuántos funcionarios o secretarios hay con relación a cada juez o decisor. Y de ahí tomar decisiones respecto a qué se va a hacer", advirtió Valerio y presumió su extensa trayectoria.

"Yo llevo 37 años en el Poder Judicial y no aterricé en la Corte. Que conste. Empecé por el escalón más bajo de magistrado, que fue fiscal correccional. Después concursé para juez correccional, después concursé y fui camarista. Así que yo no soy de los que aterrizó al final y por arriba. No, yo hice todos los escalones. Yo conozco cómo funciona el Poder Judicial y especialmente  la justicia penal. Por eso era que promovía antes las reformas. Ya estábamos viendo lo que venía pasando", disparó sin filtro. 

A diferencia de algunos miembros de la Corte, Valerio habla el mismo idioma que los trabajadores y funcionarios judiciales. Creció allí dentro del edificio igual que sus colegas Teresa Day y Omar Palermo. Pero es la primera vez que refiere esa situación públicamente. "Mire, cuando uno no conoce el funcionamiento del Poder Judicial y cuando los que van a tomar decisiones ignoran el funcionamiento, por supuesto que no comprenden cuál es el problema.  Por eso le estoy diciendo que esto no es un problema salarial simplemente. El problema explota por lo salarial, porque permanentemente se les va reduciendo la capacidad del salario a los empleados. Eso no solo está relacionado con la situación económica del país, sino que viene en forma sistemática porque hay una serie de medidas que deben ser adoptadas y no son tomadas. Y un poco se ha negado esta realidad", puntualizó. 

Las palabras de José Valerio han sido bien recibidas por trabajadores y funcionarios que hace años vienen padeciendo las consecuencias de esas desinteligencias. Sobre todo en fueros como el penal o de familia, donde los empleados se han visto sobrecargados.  "Hay que agarrar y empezar a medir cuántos funcionarios o secretarios con relación a cada juez o decisor. Nosotros en penal, si tomamos todo el fuero penal es 4,6, una cosa así la relación entre cada juez y la cantidad de funcionarios y empleados. Y en otro fuero como 12 o 15, depende como se tome", esgrimió para graficar la redistribución de recursos que entiende habría que encarar.

"Hay que ver cuántas causas ingresan, cuántos funcionarios tiene cada juez decisor y si es necesario mantenerlo. Por ejemplo, en el fuero Civil hubo una reorganización porque había una determinada cantidad de causas. Hoy se ha reducido la cantidad de causas pero no se ha reducido la cantidad de personal ni de funcionarios. Hay que plantearse en algún momento si es necesario, por ejemplo, que en la primera circunscripción sigan teniendo 30 jueces civiles. Porque usted tiene 16 jueces de familia para resolver una cantidad monstruosa de causas y tienen un montón de empleados y funcionarios que también necesitan una mayor cantidad de decisores para tomar las decisiones más rápidas. Eso es reingeniería. Eso es tomar decisiones importantes", advirtió. 

El magistrado está decidido a levantar el perfil y aprovechó la oportunidad de tender puentes con funcionarios y empleados judiciales. Pero como en los pasillos del Poder Judicial todo se comenta, José Valerio sabe que ha sido parte hasta cierto punto de los desmanejos que han existido en los últimos años en los que se nombraba empleados por la ventana ingresándolos como ordenanzas y luego se les autorizaban ascensos meteóricos en desmedro de empleados de carrera con años de antigüedad. O equiparando a magistrados a funcionarios que cobran sueldos millonarios sin ser jueces.

Al ser consultado al respecto, el juez admitió que el problema está también adentro y aseguró que hay que hacerse responsables. "Mire, yo lo he criticado y lo sigo criticando", sostuvo y dijo que "hay que dejar de seguir alimentando una estructura burocrática pesada, antigua, que tiene 30 o 40 años de atraso y se la sigue alimentando".

"Yo no estoy diciendo que la Corte administre bien. Yo soy un crítico. Es más, lo que estoy diciendo cuando hablo de reingeniería es que no estamos haciendo lo que debemos hacer tampoco nosotros. Yo no tiro la pelota afuera", esgrimió y puso como ejemplo el caso de los audiencistas laborales y la recategorización que se llevó adelante por decisión de la Sala Administrativa de la Corte que preside Garay. 

"El nombramiento de estos secretarios, que yo le he dicho que en definitiva son los audiencistas laborales, fue autorizado por el Ejecutivo, fue aprobado por la Legislatura, y la creación de cargos de Cámara que después se rearmaron, no la decidió la Corte en pleno como debería haber sido. Se decidió por Sala Administrativa y ese es otro tema que vamos a discutir en su momento en la Corte. Pero ya lo vengo planteando porque no lo hago público solamente, ya lo vengo planteando adentro", agregó dando más detalles de la batalla que se libra en el seno del máximo tribunal. Valerio entiende que esos cambios se ejecutaron sin tomar en cuenta las inequidades que generan respecto a funcionarios de otros fueros como el penal.

"No son fáciles las reuniones de Corte. No se hacen. Hemos tenido una serie cuando yo asumí la responsabilidad como ministro coordinador, hasta que me dijeron que el que convoca y dispone es el presidente. Entonces bueno, que convoque y disponga el presidente el orden del día. Tampoco hay reuniones de Sala Administrativa. Lo que hay son disposiciones salidas de sala administrativa, que no es lo mismo", cuestionó días atrás Valerio. 

"El problema no es un problema contable. Los que ven esto como un problema contable ignoran lo que es el Poder Judicial. Ignoran lo que es un servicio de justicia y la envergadura que tiene la problemática", sentenció y pidió por mayor autonomía para el Poder Judicial. "Se plantea la autarquía pero hace seis años que nosotros ni siquiera tenemos autonomía financiera. Cada vez que vamos a hacer una designación hay que hacer un trámite y deambular por el Ejecutivo. Entonces me parece que no es que esté mal la autarquía. Lo que pasa es que hay que hacerlo con responsabilidad", esgrimió.

"Como toda reforma tiene resistencias. Pero esto siempre ocurre de esa manera. El que está cómodo teniendo grandes beneficios, no quiere modificar esa comodidad. Es la historia del ser humano, no del Poder Judicial. No va a ser sencillo, pero para eso existen mayorías y minorías. Entonces se toman decisiones", concluyó José Valerio e intentó erradicar la concepción de una Corte partida entre filoradicales y jueces filoperonistas. "Somos siete ministros, tenemos distintas características, distintos orígenes, distintas formas, pero somos ministros.  No somos filo nada. Yo cuando me siento, soy juez de la Corte. Yo no soy filo nada", finalizó.

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