Después del Luna Park

Javier Milei la vio: necesita un Gobierno apenas democrático y será un líder de masas

Javier Milei y su hermana empiezan a bosquejar la estructura de cara a 2025. La intención de crecer en el Senado y pelear con el PJ en Buenos Aires. El rol de Cristina Kirchner ya en la oposición.

Pedro Paulin
Pedro Paulin jueves, 23 de mayo de 2024 · 20:37 hs
Javier Milei la vio: necesita un Gobierno apenas democrático y será un líder de masas
Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ

El peronismo atraviesa una angustia que no sabía que existía, y su peor amenaza es la falta de odio de su rival, lo que siempre sirvió de combustible para inspirar al nuevo justicialismo venidero. Javier Milei llamó a expandir las ideas de la libertad en escuelas y defenderlas con uñas y dientes, eso que el movimiento nacional y popular intentó sin éxito con manuales y obligaciones ridículas y documentadas en distintas campañas políticas.

Entiende entonces el Presidente que está en el lugar que quería estar: el ajuste empieza lentamente a suavizarse, la inflación cae a trompadas y la sociedad soporta estoica la caída de sus ingresos. Es ahora, la estocada final al sistema implicará la adopción del PRO como hijo predilecto y el populismo como responsable de la enfermedad nacional. 

Saben los sindicatos, los empresarios que aceptaron aceitar la corrupción para poder subsistir o para disfrutar de las mieles populistas, los medios de comunicación con solvencia esencialmente pública, los dirigentes que participaron de la orgía estatal que llevó al país a su mínima expresión con Sergio Massa a la cabeza, que Javier Milei no dejará cabeza sin rodar si hace falta para exponer a los que son parte de la gesta del desastre de Argentina, como contraposición a los que sostienen un ajuste para cambiar la realidad agobiante.

Enemigos. Juan Perón y la incansable búsqueda del enemigo nacional. 

El mayo el desafío de los popes del movimiento que nació con Juan Perón es la falta de gorilismo, de ese pelaje amarillo que sí cultivó y debió padecer Mauricio Macri, pero que Javier Milei supo mutar para parir la "casta" y englobar el "nolavenismo", esa parte del ecosistema que no coincide esencialmente con su forma de entender la vida y la política. El nivel de zozobra en el peronismo es tal, que la hemorragia es multidireccional, y la interna es feroz, las carpetas vuelan, las operaciones de prensa son cada vez más constantes y débiles, y la crisis de liderazgo producto del silencio de Cristina Kirchner es cada vez más ruidoso.

Los bordes de la muy golpeada democracia nacional le dan rienda libre a un nuevo liderazgo, que sepa manejar la endebles de los bordes que lo pongan siempre dentro del lado de la ley, pero tensando en un ecosistema dañado con rivales dispuestos a romper todas las reglas que sean necesarias para no ir presos y volver al poder a como dé lugar. Sabe Javier Milei que Cristina Kirchner está terminada en términos electorales, no políticos.

Será la viuda de Kirchner una máquina de impedir a medias, volverá a su esencia más autoritaria, tomará distancia, otra vez y por tercera, del Peronismo, ese al que mandó a "suturarse el orto, aparte a mí nunca me importó el partido, acá (por Santa Cruz) nunca le dimos bola", según le confesaba a su secretario personal y senador, Oscar Parrilli, bautizado por ella para la posteridad con una descripción quirúrgica. Volverá a buscar una tercera vía, entonces esta vez sin estructura, pero lo suficientemente equidistante de Javier Milei en búsqueda de su tan añorada y nunca lograda impunidad judicial.

Pelotudo. Como llamaba Cristina Kirchner a Oscar Parrilli en privado.

La jugada liberal contiene la osadía que ni el peronismo ni mucho menos Cambiemos tuvo: tirarán de la soga sin pausa, exigirán los bordes del sistema democrático hasta correrlos al límite, juzgarán con firmeza quienes atenten contra el progreso de la Nación. Cree Javier Milei que mientras el optimismo pase el 50% en su imagen, podrá avanzar sin pausa contra todos los enemigos de la libertad, es decir, su proyecto político.

Será entonces el comienzo de la cristalización de la incapacidad supina de Cristina Kirchner de construir. Sólo podrá obturar algunos proyectos de ley mientras las manos se levanten a su piacere, pero nunca más podrá digitar candidato a presidente ni gobernador. Lo sabe el PJ bonaerense, que huye despavorido cuando escucha el apellido Kirchner y sabe que salvo que una tragedia ocurra, será Axel Kicillof el que prenda la ambulancia para socorrer la interminable lista de heridos por la familia que determinó la suerte de su proyecto político al velorio de Néstor Kirchner y la incapacidad de su viuda.

Hacedor. Guillermo Francos, tejiendo el partido nacional con Karina Milei.

El rol de Guillermo Francos y Karina Milei son de una importancia medular: el peronismo en sangre de Francos y la seducción de la hermana presidencial son el cincel perfecto para un armado nacional que buscará desembocar en las urnas como fecha de bautismo de una estructura profesional con énfasis en las provincias de Salta, Santiago del Estero, Chaco, Tierra del Fuego, Río Negro, Entre Ríos, Neuquén y Ciudad de Buenos Aires, esta última convertida en la nueva madre de las batalles. Será allí donde se pondrá a prueba la astucia de LLA tras sacar del juego a Ramiro Marra y Eugenio Cassielles, hoy ya buscando destino en el ala dura del PRO. 

Javier Milei endurecerá su discurso aún más, la intentona internacional lo posicionó como un portavoz sincero, inapelable, duro, democrático en dosis mínimas y certero en los golpes más allá de los tiempos que lleven las reformas. Cree entonces que una vez avanzado en las urnas el año que viene, con la inflación viajando al 2% mensual y mirando de a poco el mundo desde una mirada de normalidad, lejos de Venezuela y sus números astronómicos, empezará a ponerse en marcha una nueva maquinaria. Lo hará con otro equipo, para la colonización de municipios y candidatos a gobernadores que realmente entonces ahora representen las ideas que no encontró en 2023, cuando debió aceptar cualquier cosa menos liberales para tener candidatos en lugares de peso.

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